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martes, 8 de agosto de 2006

Shiddarta

Hay temporadas que parece que tenemos mejor suerte que otras en las cosas que hacemos. Se puede incluso hablar de malas rachas en las cuales afirmamos que "nos ha mirado un tuerto" o, de buenas rachas en las que sin duda hablamos de "tocar madera" cuando se recuerda que todo, de un tiempo a esa parte ha ido bien y no queremos romper dicha racha. Creo, además, que creyendo o no en la suerte (ya sea buena o mala) todo el mundo ha dicho alguna vez alguna de las dos frases. Es más, la gente que cree que las cosas son como son y que no suceden movidas por una fuerza extraña como puede ser la Suerte tiende a declarar: "Yo no creo en la suerte, pero últimamente parece que me ha mirado un tuerto".

Si dijese que yo soy de las que utiliza siempre esta última frase, podría salir un post más o menos graciosillo contando todas las anécdotas que han ido surgiendo de mi mala suerte. Pero es que yo soy más escéptica que todo eso. Yo soy de las que dice: "no creo en esto, pero..." .

Escribiendo esto ahora mismo me he dado cuenta que tengo un gran dilema. Según lo que he escrito unas líneas más arriba, si no creo en la Suerte es porque creo que las cosas son como son, y entiendo que si las cosas son como son es porque tienen que ser así, y si tienen que ser así es porque tienen escrito en el Destino que ha de ser así. Y aquí viene mi gran dilema, porque yo no creo en el Destino. Hace poco más de un año un amigo me dijo que había empezado a creer en él y que las cosas que hacía o dejaba de hacer las hacía o las dejaba de hacer por algo. Que estaba escrito y que si lo había hecho (dicho, cantado, cambiado...) había sido por ese algo. No me convenció, posiblemente porque no me convenía convencerme en ese momento, pero es algo a lo que aún hoy le doy vueltas. ¿Se puede cambiar el Destino? o mejor dicho, ¿Hay algún Destino escrito para cada persona? (ahora sí), en caso afirmativo, ¿se podrá cambiar?. Yo creo que sí.

Para mí es algo tan sencillo como que cada persona decide cual es su Destino. Cada uno de nosotros vamos edificando nuestro propio Destino con las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Porque si nos sentásemos toda la vida a esperar a que el Destino llamara a la puerta y nos dijera:

- "vamos, que tienes que irte a vivir al extranjero por motivos de trabajo", o
- "he decidido que te cases en dos meses" (por poner ejemplos),


nos moriríamos todos de la pena esperando.

Por eso en lugar de sentarnos todos a esperar nos movemos y vamos por donde más nos place decidiendo si nuestro destino está por el camino de la derecha o por el de la izquierda, si está cerca de esa persona que te quiere con locura o si por el contrario está justo en el lado opuesto, si está en la carta que no te atreviste a enviar, o está en el puesto de trabajo que aceptaste.

Yo lo acepté y en mi opinión cambié mi destino al hacerlo.

Podía haber seguido vendiendo ropa o sandwiches, pero decidí tirar para otro lado. Quizás mi Destino era este, no lo se, pero volver a exponer los por qués de ese quizás sería empezar otra vez y esto sería como el cuento de nunca acabar.

El caso y aunque no tenga mucho que ver, es que el motivo de escribir sobre este tema del Destino ha venido porque quería hablar de la Suerte -que bien pensado no se si tiene algo que ver un tema con otro-, y si quería hablar de la Suerte no era por otro motivo que el que ahora tenga un Buda de la Suerte que me regaló el otro día mi compañera Arancha. No sé si los Budas de la Suerte tienen que tener nombre o no, pero yo "bauticé" al mío con el nombre de Shiddarta.

No se gran cosa de la historia del Píncipe Shiddarta, pero hace unos años leí un libro sobre él y hubo dos cosas que se me quedaron grabadas. La primera, es que este Príncipe es Buda; y la segunda que tenía una "amante" (con la que no llegó a tener relaciones de ningún tipo) que se llamaba Narayani. Y puesto que ese es el nombre con el que firmo todos los post y ha dado la casualidad de que ahora tengo a mi Príncipe Shiddarta cerca, he creido conveniente explicarlo para todo aquel que esté interesado en saberlo.

Si no estabas interesado siento que te hayas aburrido,... pero ¿quién sabe? A lo mejor estaba escrito en tu Destino que esto pasara, o, ¿ahora piensas que podías haberlo evitado si no hubieras seguido leyendo cuando has empezado a aburrirte?