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lunes, 31 de agosto de 2009

Irlanda 090814 - 090823

Sin duda acabo de volver de una de las mejores (y más cansadas) vacaciones. La idea de ir a Irlanda nos pareció muy buena a todos, así como la de ir a la aventura y dormir cada día en un sitio. La primera resultó ser buena realmente, la segunda... sí, supongo que también lo fue. El problema es que no conocíamos el estado de algunos albergues antes de reservar. Obviamente si lo hubiésemos sabido habríamos repetido en algunos y no habríamos pasado por otros ni siquiera de cerca.

Salimos el viernes -14 de agosto de 2009 del aeropuerto de Madrid con mucho calor y llegamos a Dublin con amenaza de lluvia. Una semana después volvemos con la idea muy clara de que las nubes en Irlanda cumplen sus amenazas.

Habíamos cenado en el avión, por lo que lo único que tuvimos que hacer fue recoger el coche (odisea los primeros minutos porque conducen con el volante al otro lado) y buscar el hotel. Pasamos la primera noche en unas confortables camas de hotel en la que desgraciadamente no dormí del todo bien.

Hemos visitado el sur de la isla, después el oeste y por último Dublin. La verdad es que aunque hemos pasado mucho tiempo en el coche y llegábamos todos los días muertos al albergue que tocara, ha merecido la pena el esfuerzo. Lo peor ha sido la incertidumbre de los albergues, que hasta que los veíamos pasábamos el día con el corazón en un puño.

La segunda noche dormimos en una granja. Por internet la habían pintado de maravilla. Habitación para los seis con baño. Con animalitos por la granja y con muy buen ambiente. El sitio era más o menos bonito, eso es verdad. Estaba en medio del campo, como debe ser una granja y tenía muchos animalitos ente los que destacaban por su tamaño los mosquitos trompeteros, arañas, mosquitas y... bueno, en general insectos varios. Las camas eran muy variadas también: iban desde las nada cómodas hasta las psss no está mal para una noche. El suelo de moqueta juro que no llegué a tocarlo con los pies descalzos (puaj). La noche la pasé peor que en el hotel, lo cual tampoco era de extrañar.

La tercera y la cuarta noche dormimos en unos apartamentos de lujo en comparación con la granja. Hicimos varias excursiones por la zona porque tenía mucho para ver, entre otras cosas el Anillo de Kerry que aunque no está mal, hay sitios mucho más impresionantes como el cementerio de Glendalough que vimos el primer día o The Rock of Cashel.

El siguiente albergue fue el que más me gustó sin duda. Teléfono a España e Internet gratis, cocina gigante, limpia y bien organizada, habitación y baños limpios. El pueblo se llama Ennis, no es demasiado grande y no tiene muchas cosas, pero a todos nos pareció un sitio con mucho encanto. Por la tarde fuimos a ver los acantilados de Moher y por poco no pudimos verlos por culpa de la niebla que había. Menos mal que esperamos en el coche echándonos la siesta hasta que empezó a levantar. Realmente mereció la pena esperar. Por desgracia las fotos no hacen justicia (ni las mías ni las que he encontrado por Internet) pongo una para que os hagáis una idea, pero ya os digo que tiene poco que ver con la realidad.

El siguiente día para mí fue el peor (que no significa que no me gustara). No dejó de llover en todo el día y nos dedicamos a dar vueltas por la ciudad. El albergue no estaba mal, pero el baño que nos tocó era de lo peor. La verdad es que para mí las duchas son fundamentales y encontrarme una como la que me encontré me hizo dudar de si realmente quería o no ducharme. La ducha consistía en un grifo y una alcafocha pegada a la pared y un desagüe en el suelo. Gracias a una cortina evitabas... nada, en verdad no evitabas nada porque el suelo de TODO el baño acabó como una piscina.

A la mañana siguiente cogimos el coche y nos dirigimos al único claro que había en el cielo rumbo a nuestro siguiente destino: Connemara. Para mí sin duda uno de los sitios más bonitos que he visto en mi vida. Impresionante. Otra vez lástima que las fotos no hagan justicia. También aprovechamos para ver la abadía de Kylemore y convivir con unos mosquitos trompeteros que nada tienen que envidiar a los de la granja. Para algunos fue la peor noche de todas. Como ya he dicho el entorno era inmejorable en lo que a belleza y encanto se refiere, pero la habitación que nos tocó dejaba mucho que desear. Era húmeda, tenía bichitos, era fría y el baño tenía el agua amarronada. El agua era apta para la limpieza e higiene corporal, pero no para el consumo. Por supuesto tenías la opción de comprar agua potable en la recepción.

Al día siguiente fuimos casi directamente a Dublin porque teníamos que dejar las cosas en el albergue antes de despedirnos del coche de alquiler. La habitación y el baño eran pequeños pero acogedores y más o menos conseguimos apañarnos bien los dos días que estuvimos allí. Vimos un poco la ciudad después de dejar el coche y después estuvimos en un bar típico escuchando un concierto. El día siguiente el buen tiempo nos acompañó y pudimos no hacer nada tirados en un parque y dedicarnos a mirar tiendas.

El domingo día 23 de agosto de 2009 por la mañana volvimos a meter todo en las maletas para coger el avión de vuelta a Madrid. La mañana la dedicamos a las compras y el resto del día en el aeropuerto de un lado a otro.

Llegamos cansados, sí... pero sabiendo que ha merecido la pena.

lunes, 24 de agosto de 2009

Quien hace la ley hace la trampa

Los adelantamientos entre peatones dentro de la acera es una de las cosas más absurdas que pueden existir. Pero que sin embargo, existen.

Cuando eres pequeño es algo que está bien, es divertido, y no haces mal a nadie. Pero cuando ya has crecido y tienes la edad que tengo yo y sigues picándote por esas cosas da que pensar.

Cuando era pequeña trataba de alcanzar a la gente andando rápido, muy rápido. Casi rozando lo absurdo puesto que era más pequeña que el señor o señora al que quería adelantar y más parecía que hiciese marcha atlética que otra cosa. Pasó mucho tiempo hasta que volví a verme en una situación así y, cuando me ocurrió, resultó que yo ya había crecido y tenía las piernas largas. Si sumamos a esto que normalmente camino bastante rápido pues nos encontramos con que hay pocas veces que me haya visto en la situación de rivalidad que provocaba cuando era pequeña. Sin embargo hay veces que es inevitable que ocurra y es ahí cuando me pico.

El otro día salí del trabajo con prisa porque tenía que coger un avión esa misma tarde. No es que fuera corriendo, pero no aminoré el paso que suelo llevar por costumbre. Cuando me faltaban unos minutos para llegar al metro vi que había una persona que empezaba a aproximarse por el lateral. Yo mantuve el paso como lo llevaba y tardó un poco en alcanzarme. Sin embargo cuando consiguió ponerse a mi altura no pasó de ahí y nos quedamos andando hombro con hombro hasta que cada uno tiró por su lado. Me dio la sensación incluso de que de vez en cuando me miraba de reojo para ver si conseguía algo de ventaja.

Quizás todo esto sea cosa de mi imaginación. De hecho lo más probable es que así sea porque no creo que la gente vaya echando carreras "mentales" con gente que no sabe que está compitiendo. Aunque ¿quién sabe? A lo mejor no soy tan rara y todo el mundo hace lo mismo. Quizás todos volvamos a nuestra infancia de vez en cuando cuando vemos gente que nos está retando en una acera estrecha a que les adelantemos.

Como he dicho antes ya no suelo encontrarme, ni mucho menos provocar, estas situaciones pero sí que es verdad que cuando me las encuentro las disfruto al máximo. Será porque siempre gano. Y si no gano me basta pensar que al final no estaba compitiendo o que son tonterías de niña pequeña. Al fin y al cabo es una de las muchas ventajas de que nadie sepa que hay una competición. Que nunca saben cuando pierdes.