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jueves, 28 de enero de 2010

Telefonillos, vecinas y emergencias... Una mezcla nada recomendable

Son las 5:26 de de la mañana y estoy placidamente dormida en mi cama, tumbada de medio lado mirando hacia la izquierda y soñando con cosas agradables. De pronto suena el telefonillo en la cocina.

Una única vez.

Y me despierta.

Abro los ojos de golpe y pienso si realmente me he despertado sobresaltada porque ha sonado el telefonillo o si otra cosa me ha hecho despertar de golpe y he soñado que era el telefonillo.

Me da igual, sea como fuere no pienso moverme de la postura que tengo en este momento, principalmente por dos motivos:

1º.- porque estoy muy cómoda como estoy, y
2º.- porque en caso de haber sonado realmente el telefonillo sólo puede ser una persona y no me da la gana abrirle la puerta más veces.

Hace cosa de un año y medio estaba durmiendo una noche y sonó el telefonillo varias veces. Me levanté asustada por si había pasado algo y me encontré con que la persona que llamaba era una vecina del tercero (yo vivo en el noveno), con la que no tengo ningún trato y con la que no comparto su filosofía de vida. Supongo que tampoco ella compartirá la mía. Pregunté quién era y me dijo que era una vecina y que era "por una emergencia". "¿Qué ha pasado?" pregunté yo. Si es una emergencia es que ha pasado algo serio- pensé. "Que me he dejado las llaves en casa y no puedo entrar". Claro, obviamente era una emergencia para ella, para mí era una jodienda porque tenía que levantarme en un par de horas o tres para ir a trabajar y estaba hablando con una desconocida por el telefonillo en lugar de estar durmiendo en mi cama.

No sé si esta chica ha cumplido los veinte, pero ya tiene un hijo de tres o cuatro años; pertenece a la generación NI NI* (tan famosa últimamente) y para terminar de rematarlo, me despierta por las noches porque se olvida las llaves en su casa o las pierde en la discoteca de turno.

Desde que le abrí la puerta aquella noche ha llamado a mi casa siempre que no han contestado en su casa cuando ha llegado sin llaves y yo, tonta de mí, le he abierto la puerta del portal. Estoy segura de que si me ve por la calle no sabe quien soy, pero ella seguirá llamando a la chica del 9º que por lo general tiene el sueño ligero y se despierta con cierta facilidad.

Hoy, sin embargo, no me he levantado a abrir la puerta. Tampoco puedo asegurar que haya sonado el telefonillo. Y quizás haya alguien todavía en mi sueño esperando en la calle a que le abra la puerta... Quizás...

* NI estudia NI trabaja

viernes, 22 de enero de 2010

Frase II

O el problema tiene solución y entonces es inútil preocuparse, o el problema no tiene solución y entonces es inútil preocuparse.

jueves, 14 de enero de 2010

Haiti - Necesito palabras que no existen aún

Un día estás hablando con tus compañeros de trabajo de un partido de fútbol que no has visto y que tampoco te interesa demasiado; poco después llamas por teléfono a un cliente y hablas con él de lo terrible que es el tiempo porque ha nevado y se han helado las aceras; después llegas a tu casa y hablas con tus padres de la hija de la vecina que no ha ido a la guardería porque ha estornudado dos veces; por último pones la tele y ves en las noticias que un terremoto ha acabado con la vida de más de cien mil personas (que se dice rápido). No sé si es porque has estado todo el día hablando o por qué, pero lo cierto es que te quedas sin palabras.
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Y no es para menos. Cien mil personas son muchas personas. Pero lo peor, aunque suene duro decirlo, está aún por llegar. La gente que ha quedado en pie no tiene nada, muchos no tendrán ni familia ni amigos ni hombro en el que llorar, si es que aún tienen fuerzas para hacerlo. Hoy he visto en las noticias la cantidad de aviones con ayuda humanitaria que están llegando a Haiti desde todas las partes del mundo y me siguen pareciendo pocos. Hay bomberos, médicos, periodistas y voluntarios de diferentes nacionalidades que han llegado para aportar su grano de arena; para tratar de hacer menos dura la tarea a la gente que ha sufrido en primera persona el terremoto.

Viendo las noticias esta noche, escuchando al enviado especial cómo hablaba y contaba toda la locura que estaban viviendo, he pensado que un trabajo como ese ya sea de enviado especial, bombero o médico, tiene que hacer que la vida valga la pena.
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Realmente podría pasarme toda la noche escribiendo sobre este tema, pero de verdad pienso que las palabras que necesito para expresar lo que siento, aún no se han inventado.