lunes, 26 de abril de 2010
BOATS for HIRE
jueves, 15 de abril de 2010
Sensaciones
Llegas, como he dicho hace un momento, congelada y empapada a casa y, lo que es peor, llevas así todo el día. Incapaz de entrar en calor y cada vez más enfadada con el mundo entero porque la lluvia y el mal tiempo te han pillado en un mal día, entras por la puerta de casa y te quitas el abrigo, lo dejas tirado en el sillón y la bolsa con el tuper de la comida en la silla de la cocina. Te quitas las botas cuando llegas a la habitación y las pones debajo de la calefacción para que se sequen más rápidamente. Los pantalones (mojados) y el jersey los dejas tirados encima de la silla de tu habitación y te diriges al baño donde te terminas de desvestir. Pones las manos sobre los muslos y los notas fríos. No es normal que el cuerpo esté más frío que las manos, así que rápidamente te metes en la ducha, esperas a que el agua salga caliente y cuando ya está lista te abandonas debajo del agua. Cierras los ojos mientras sientes que la piel se te pone de gallina y un escalofrío recorre tu cuerpo. Un minuto después abres los ojos y no eres capaz de ver con claridad más allá de la mampara del baño porque el vaho ha empañado el cristal. Pero realmente te da igual. Vuelves a cerrar los ojos. Total, ya te has abandonado al poder relajante del agua y nada puede estropearte el momento. Bueno, nada o casi nada, porque siempre llega el momento de cerrar el grifo y salir de la ducha.
Y lo hago, pero lo hago con tristeza porque se ha terminado mi gran momento de soledad. Me envuelvo en mi toalla y una sensación de bienestar que no he conocido en todo el día me invade todo el cuerpo. Por fin estoy en casa. Y por fin he entrado en calor.
viernes, 9 de abril de 2010
Las cuatro torres
Todos los días cuando vuelvo a casa andando desde el trabajo paso al lado de las cuatro torres de la ciudad deportiva del Real Madrid. Al principio me quedaba embobada mirándolas, pero con el tiempo me he ido acostumbrando a ellas y he dejado de prestarlas tanta atención. Con eso no quiero decir que no vea, de vez en cuando, algo especial digno de dedicarle unos momentos.Muchas veces cuando voy andando por la calle me doy cuenta de que llevo un buen rato mirando al suelo y siempre me digo a mí misma: “Pero Fani, mantén la cabeza alta que te estás perdiendo muchas cosas”. Sin embargo hay veces que mirar al suelo no es tan malo y te encuentras con imágenes como estas:


Pero no sólo las torres en sí me parecen bonitas y dignas de admirar. Sus zonas comunes, con jardines, fuentes y luces de colores, no tienen nada que envidiarlas. Hace unos días cuando volvía a casa vi al sol moribundo traspasar el agua de las fuentes con su rayos anaranjados. Dejé la bolsa de la comida en el suelo, me agaché en el suelo hasta casi sentarme en él y traté de inmortalizar el momento con la cámara del móvil. He visto a gente hacerlo más veces, ven algo que les gusta y dejan de hacer lo que sea para sacar la foto, y nunca me parece raro. Pero mucho me temo que no todo el mundo piensa igual, porque la cara del viejecillo que había sentado en un banco al ver a una chica joven vestida con traje, pararse en seco en mitad de la calle, ver el espectáculo, seguir andando, volver a pararse en seco, volver sobre sus pasos, acercarse a una fuente, agacharse a su lado, sacar un móvil del bolso y hacer una foto al agua, me lo dijo todo. Creo que a veces soy un poco rara.
La semana pasada me enteré de que una amiga mía tenía un blog sobre Madrid y hasta hoy no ha querido enviarme el link para que pudiera verlo. No he leído todo aún, pero lo que he leído me ha encantado. Por ahora os recomiendo el post Aprendiz de Coco Chanel. Por cierto su blog se llama La Emperatriz de Lavapiés y podéis encontrarlo en mi lista de links.
