¿Qué buscas?

jueves, 26 de julio de 2012

Melenas y Pinchín

Me ha contado mi hermana que Pinchín cuenta con un club de fans en su trabajo lo cual me hizo mucha gracia. Este post no va de él exclusivamente, pero por lo menos podréis saber un poquito más de él.

Más o menos cuando Gon y yo empezamos a preocuparnos por Pinchín me regalaron, al comprar una coca cola en una tienda de chinos, una bolsita marrón de papel muy pequeña con unas semillas. Pensé que sería buena idea plantarlas en la oficina para ver su evolución diaria así que compré una pequeña jardinera de plástico y tierra. La tierra era, no nos engañemos, para Pinchín porque no tenía suficiente y cada día estaba más torcido, pero bueno, una cosa no quita la otra y cuando Pinchín estuvo arreglado plantamos las semillas. Las instrucciones eran sencillas:

-          Echar la tierra en la jardinera
-          Esparcir las semillas por encima
-          Cubrir, si se quiere, con un poco de tierra u hojas secas y echar agua con un pulverizador (esta última parte nos la saltamos porque no teníamos, pero agua le echamos, ¿eh?)
-          Ver las semillas crecer

Cada poco le preguntaba a Gon si ya las veía crecer (está al lado de la planta) pero la respuesta siempre era negativa… Hasta que un día dejó de serlo. Un día vimos brotar un pequeño tallo. Al siguiente dos o tres más, después del fin de semana teníamos varias… ¿cómo llamarlo? ¿Plantas? Bueno, sea lo que fuere teníamos varias. Se nos empezó a ir de las manos, crecía con rapidez y no sabíamos lo que era, y lo que es peor, según crecía se ponía mustia. Así que un día dijimos: “Pues podemos sacarla al otro lado de la ventana para que le de el aire” y desde ese día parece otra. Ahora está verde siempre y da gusto verla. Le hemos puesto de nombre Melenas, aunque también podría haber sido Desmelenado.


Pero claro, Pinchín no iba a ser menos y pensamos que un poco de calor a un cactus no le iba a venir mal. Ahora todos los días le sacamos junto a Melenas y le volvemos a meter a las 15:00 cuando nos vamos a casa y parece que le sienta bien también. A Melenas la dejamos fuera porque está mejor fuera que dentro (como los pedos según Shreck) y si se cayera  por la ventana no haría mucho daño. Sin embargo imaginad que te cae Pinchín en la cabeza… En fin, que estamos viendo el cuello de Pinchín cada vez más corto, lo cual espero que sea bueno.

¿Verdad que hacen buena pareja?

martes, 24 de julio de 2012

¿A qué huele?

Hay olores que nos acompañarán siempre. Olores que por mucho tiempo que pase recordamos.

Una vez leí, no me acuerdo muy bien dónde, que la memoria olfativa es la más fiable que tenemos y creo que puede ser verdad porque hay veces que he olido a mi profesora de guardería, a la madre de Patricia, mi amiga de la infancia con la que hace años que no tengo trato, o la loción de afeitado y la colonia de mi abuelo que hace muchos años que murió. Han pasado años y de pronto están ahí. Aparecen de golpe y se marchan de una manera igual de violenta, pero aún así queda ese momento en que nos hemos trasladado a otro lugar y a otro momento.

Luego hay olores que están ahí de manera permanente y cuando los olemos nos ayudan a saber dónde y con quién estamos:

En el coche de un amigo. En una tienda de ropa. En casa de tu hermana. Edimburgo. Edimburgo huele de manera especial también. Hay quien dice que no huele bien pero a mí me gusta ese olor. A mí me huele a paté, pero realmente sé que lo que huele son las fábricas de cerveza que impregnan el lugar. El cercanías. Los que viajéis en tren sabréis a lo que me refiero, seguro. También es un olor que no gusta a todo el mundo, pero yo lo relaciono con ir a casa así que cuando lo huelo empiezo a relajarme. El olor me inunda de tranquilidad. La gasolina y los eddings. También me gusta su olor (y os sorprendería la cantidad de gente que coincide conmigo.) Iker. Me encanta el olor de mi sobrino cuando le beso la cabeza. Huele a bebé y es un olor maravilloso. También cuando le saco de la bañera y huele a jabón. Ese jabón no huele igual en mí que en él. No. Él lo mejora con su propio perfume. Ains, que me pongo a hablar de Iker y no veo fin. El cordero asado en casa huele a Navidad, aunque sea el mes de mayo. El perfume de un ex huele a recuerdos y a pesar de que hayan pasado años te das la vuelta para mirar a quien lo lleva.  Las cafeterías Starbucks. No voy mucho, pero en cuanto entro en una sé perfectamente dónde estoy.

-------------------------------------------------------
-------------------------------

El tren no lo cojo muy a menudo, pero de vez en cuando sí que viajo en este medio de transporte;  las últimas veces que lo he hecho he pensado nada más entrar: tengo que hablar de este olor en mi blog. Pues bien, ya lo he hecho. Quizás no sea un gran post, pero quería compartirlo con vosotros.

 Y a vosotros, ¿qué olores os gustan? ¿Cuáles os trasportan a otros lugares?

jueves, 19 de julio de 2012

Si ella no quiere...

¡Cómo me indignan algunas historias! 

Ayer volvía por la noche a mi casa en el coche con mi amiga Cristina (Lakristy para nosotros) y cuando estábamos llegando al parking me dijo:

-Uy, mira, si está todo lleno de policía y ambulancias. Mejor aparca arriba.

Y lo intenté, pero no me gustaban mucho los sitios que quedaban libres y bajé a nuestro aparcamiento a buscar un sitio en la puerta de casa. Cuando llegamos a la entrada la ambulancia ya no estaba, pero había varias motos y un coche de policía. Los policías se apartaron para dejarme pasar pero hubo una señora que se quedó parada delante de mi coche unos segundos más. Una señora con un bebé en brazos. Al final uno de los agentes la cogió del codo para sacarla del camino. Yo seguí mi camino, aparqué y le pregunté a mi padre, que estaba en la calle, qué había pasado.

Pues bien, yo no lo vi, pero parece ser que en el coche de policía había un hombre esposado acusado de pegar a su mujer, que era la señora del bebé que no se quitó en un primer momento de delante de mi coche. La ambulancia ya se había marchado porque no pudo hacer su trabajo. Y la policía seguía dando vueltas por allí mientras la mujer iba y venía a su casa. Os cuento:

Parece ser que el hombre pegó a la mujer. Un vecino escuchó los golpes y llamó a la policía. La mujer describió las heridas que tenía pero no quiso entrar en la ambulancia para que la examinaran con lo cual lo único que tiene la policía es la palabra de uno contra la del otro. Es decir, ni una sola prueba de que ocurriera lo que escuchó el vecino. 

Mientras tanto vi como la hija mayor jugaba con el bebé como si no pasara nada (bajo mi punto de vista tiene una edad suficiente como para estar asustada por lo que estaba pasando) Me dio la triste sensación de que estaba acostumbradisima a que hubiera broncas en su casa. 

Nunca me he visto en una situación así y no sé cómo reaccionaría ante un hombre que me levantara la mano, pero me cuesta creer que mi reacción tuviera que ver con la de la mujer de anoche. Y eso me indigna. Me indigna mucho. Saber que hay hombres que atemorizan tanto a mujeres como para que éstas no se atrevan a hacerles frente. Me indigna también saber que hay mujeres a las que se les ofrece ayuda y no quieren aceptarla. Y sobre todo me indigna que una niña vea normal una situación como la que os he contado en este post.

lunes, 16 de julio de 2012

Mirando al mar

Así es como yo quiero envejecer.

Este fin de semana que ha terminado he estado en la playa aprovechando que tengo un amigo que tiene casa en un pueblo de Castellón y que no tengo que pagar nada por el alojamiento. Una escapadita para desconectar y mojarme el trasero en agua de mar.

El sábado después de comer, mis amigos se fueron a dormir la siesta a la playa mientras mis hermanas se llevaban al bebé a casa para que no le diera mucho el sol y poder darle la merienda tranquilamente allí. Yo, que no soy mucho de siesta, me decidí por pasar un rato conmigo misma dando un paseo por las playas que hay por la zona. Hay tres seguidas y después de la última se llega a una torre de madera con vistas al mar. No es que suba demasiado alto, pero si subes allí tú solo puedes llegar a pensar que eres alguien importante allí arriba mientras los demás mortales, si los hay en ese momento, están muy por debajo de ti. Es un sitio agradable, con sombra y con una bonita vista del agua. 

El otro día llegué hasta la torre y me senté a mirar el horizonte con las piernas colgando por fuera (no sabéis cómo me gusta que me cuelguen las piernas y poder balancearlas. ¡Con qué poco puede una persona ser feliz!) Al principio estaba yo sola pero al rato vi aparecer a una pareja mayor. La señora con un sombrero y el hombre con dos sillas plegables debajo del brazo. Llegaron lo más al borde de las rocas que pudieron y plantaron allí las dos sillas, una al lado de la otra, con una separación de unos cuarenta centímetros. El mar estaba embravecido, las olas presentaban un bonito espectáculo y ellos se sentaron a verlo. La señora se echó un fular por los hombros y se envolvió con él, pero al poco comentaron algo el uno con el otro y se lo quitó, el hombre acercó su silla a la de la señora y ella lo extendió por encima de los dos para taparse juntos, un extremo del fular en el hombro derecho del hombre y el otro en el hombro izquierdo de la mujer. No sé si estaban hablando o no porque estaban suficientemente lejos como para oírlo si lo estaban haciendo, pero no parecía que tuvieran mucho que decirse en ese momento. De verdad creo que los gestos dicen más que las palabras la mayoría de las veces y en este caso no había palabras para igualar la estampa que formaban.

Si pudiera pedir un deseo a una estrella fugaz, a una fuente o a un diente de león antes de soplarlo sería envejecer así. Al lado de alguien que se refugia bajo mi mismo manto y en silencio me lo diga todo... mientras miramos al mar.

lunes, 9 de julio de 2012

Sorteo en Lainobera

Pues nada, que Lainobera ha empezado fuerte y está haciendo un sorteo en su web.

¿El premio?
A elegir entre unos pendientes y un broche de la elección del ganador. Incluso podrá personalizarlo si quiere.  

¿Qué hay que hacer para participar?
Ser seguidor de Facebook.

¿Para quién es el sorteo?
Para todo el mundo.

¿Hasta cuándo?
Hasta el próximo domingo día 15 de julio.

¿Cómo apuntarse?
Pinchando AQUÍ.


¡¡Mucha suerte a todos si decidís participar!! Yo voy de cabeza a apuntarme en cuanto llegue a casa.

martes, 3 de julio de 2012

Cincuenta y un nuevos miembros en mi colección

Ahora nadie me puede decir que no tengo un número suficiente de muñecos para llamarlo colección, ¿eh?

Sí, ya sé que nadie lo dijo cuando lo pregunté hace unos meses, pero es verdad que ahora ya nadie podrá decirlo...

Mis hermanas sabían que lo quería para mi cumpleaños y se lo chivaron a mi amiga Yrene que me lo regaló la noche de mi cumpleaños. Señoras y señores, con todos ustedes, ¡¡los cincuenta soldados (y el paracaidista) de Toy Story!!

Bueno, son sólo una representación. Los demás están dentro del cubo

En fin, que ahora tengo la colección un poco más avanzada. Como hice la vez pasada os enseño una foto de familia para que veáis cómo va creciendo.