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jueves, 30 de agosto de 2012

¡¡Ya tengo agua!!

Ayer. 

Llamo para dar el agua. Me pasan de una señorita a otra hasta que lo consigo. 

Hoy. 

9:30 Me llama un tal Daniel diciendo que está en mi casa y no puede dar el agua porque no encuentra los contadores del agua. Yo tampoco sé dónde están así que le cuelgo para llamar al presidente y que me lo diga. No le localizo así que vuelvo a llamar a Daniel para decirle que no lo sé y que qué podemos hacer. Me dice que volverá cuando yo le llame y le diga dónde está el cuarto de contadores y que yo voy a poder ir para abrirle la puerta del garaje. 

11:00 Como no he encontrado al presidente me voy al piso y trato de localizar a alguien que me ayude. Por fin encuentro una pareja que me enseña dónde está. Me acompañan a verlo y ya de paso me presento. 

16:45 Llamo a Daniel para quedar mañana porque ya sé dónde está el cuarto de contadores y me dice que ya tengo agua, que esta mañana se encontró con un vecino que le acompañó. 

Y mi pregunta es: ¿No podría haberme avisado cuando lo ha hecho? Por su culpa he perdido gran parte de la mañana dando vueltas. La parte positiva es que ahora ya conozco a dos vecinos más (y a sus dos hijos) 

En definitiva... ¡¡Ya tengo agua!! Parece que esto va cogiendo forma...

viernes, 17 de agosto de 2012

¡Cerrado por vacaciones! Este año... ¡Croacia!


Hay a quien se le hace pesado y hay quien lo disfruta mucho, pero lo cierto es que yo lo hago para recordar todo lo que voy conociendo en mis vacaciones. Por eso este año también llevo mi cuaderno de viajes, para apuntar todo lo reseñable que me ocurra en estos días y así poder hacer a la vuelta un completo resumen. Este año toca Croacia, así que espero que tengáis ganas de saber un poquito más de este país porque pienso volver con mucha información... ¡Y super morena también! Aunque eso entre en otro nivel de importancia para el lector. Imagino...

¡¡FELICES VACACIONES A TODOS!!

Sueños

Estoy dormida pero sé que la luz de la mañana se cuela por las rendijas de las persianas. Estoy soñando y sé que en cualquier momento puedo despertarme. Y no quiero.

¿Conocéis esa sensación de estar soñando algo bonito y sentir como poco a poco desapareces del sueño y apareces en la realidad? Eso es lo que ha pasado y, como tonta, intento convencerme de que puedo volver a dormirme. Igual, -pienso- si no abro los ojos el sueño vuelve a mí.  Pero no, eso no pasa nunca. La imaginación puede terminar el trabajo, pero ya no será lo mismo. Un beso no sabe igual en un sueño que en la mente. Una sorpresa no es tal si tienes que inventártela tú. 

No, definitivamente no es lo mismo.

Y ¿por qué siempre nos despertamos en lo mejor? ¿Por qué no podemos despertarnos en la parte poco importante del sueño? Ni idea, pero es realmente frustrante, ¿verdad? Pero es lo que hay. Yo anoche me quedé sin beso y sin sorpresa. ¡Qué le vamos a hacer!


martes, 7 de agosto de 2012

Imagina...

Me dije que no escribiría este post pero al final lo voy a escribir, ¡claro que sí!, que esta tarde me he vuelto a acordar y me ha vuelto a hervir la sangre.

Todos sabéis ya que el año pasado nació Iker, hoy por hoy el hombre de mi vida, pero lo que creo que no he comentado es que además, del año pasado a este, han nacido: Víctor, Paula, Amelia, Zaira y Berta y que están por llegar: Marc, Llull y otro primito o primita de estos dos últimos. Total 9 niños. Cierto es que no voy a hacerles regalos todos los días a ninguno, ni siquiera a Iker, pero también es cierto que yo soy una persona detallista y que un día me puede dar el venazo y compre un juguete a cada uno. O que llegue su cumpleaños y les compre un regalo como manda la tradición. Pues bien, hace unas semanas fui a comprar el regalo para Berta, la última en nacer, hija de mi excompañera de trabajo Cristina y me encontré con que en Imaginarium tienen una tarjeta de socio con la que se puede acceder a distintas ofertas y promociones. Primero me la ofrecieron (una chica nueva) y cuando dije que sí el compañero me dijo que ya se encargaba él. Lo primero que me preguntó fue si tenía hijos y al decirle que no me dijo que la tarjeta era solo para padres y abuelos.

-¿¿¡Y los tíos!?? -Pregunté yo indignada.

Pues nada, no hubo manera. Si no soy madre no puedo tener acceso a las ofertas. Pues, ¿qué queréis que os diga? Me jode tener que gastar el doble de dinero en un juguete porque no tengo hijos. Así que, como me siento discriminada, y además estoy muy indignada por este motivo, decidí dos cosas: la primera no comprar más en Imaginarium y la segunda escribir una carta a la central. Muy escuetamente les conté que quería hacerme socia y que como no soy madre no sabía qué tenía que hacer para conseguirla. Me contestaron, muy amables todo sea dicho, diciendo que gracias a quejas como la mía esperaban que las cosas cambiasen y que en un futuro se pudiera dar la tarjeta a familias sin hijos e incluso más adelante a personas solteras. Me indigné más todavía y les contesté, también muy educada y amable, que no iba a comprar más en sus tiendas y que agradecía su respuesta. Sé que puede ser una reacción infantil o no muy madura por mi parte, pero es lo que siento. También sé que es una empresa privada y puede hacer lo que le de la gana, ¡faltaría más! pero yo también hago lo que me da la gana y entrar a comprar en sus tiendas no es una de ellas. 

Con este post no pretendo nada a parte de desahogarme. Para nada se me ocurriría hacer un complot contra una empresa porque no me admitan como socia (esto me recuerda a una frase de Groucho Marx), es más, os animo, si tenéis hijos que os la hagáis porque las tiendas tienen cosas muy chulas. Sólo me da rabia no poder comprar allí y quería compartirlo.

Nota a todos los que tenéis bebés: por el momento no esperéis regalos de Imaginarium de mi parte, estoy en huelga. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Dígame su nombre

Esta es la conversación que tuvo mi padre con una de las chicas que trabaja en la recepción del centro de salud de mi barrio.

Mi padre: Hola.

Chica del centro de salud: Hola

Mp: Quería pedir hora para…

Cdcs: Dígame su nombre

Mp: Es que la…

Cdcs: Dígame su nombre.

Mp: Juan Manuel (apellido, apellido)

La chica le buscó en el ordenador.

Cdcs: ¿Y qué le pasa?

Mp: ¿A mí? Nada. Venía a pedir hora para mi madre.

Claro, la chica se tuvo que callar porque se dio cuenta de que realmente no le había dejado hablar y explicarse. Tenía que hacerse a su manera e imagino que con malas caras además. Y digo yo, ¿qué le cuesta, ya que tiene que trabajar de cara al público, hacerlo con una sonrisa y con buenas formas? Yo he trabajado de cara al público muchas veces y nunca, jamás, se me ha ocurrido contestar mal a un cliente o a una persona que buscaba información. Entonces, ¿por qué tenemos que soportar que nos hablen mal los demás? Yo muchas veces entro con miedo a los sitios porque sé que me van a tratar mal, bien porque no tengo información sobre lo que voy a preguntar o bien porque sí tengo info y no la entiendo y quiero que me la expliquen. No sé por qué, pero voy predispuesta a que me contesten mal. Ojala llegue el día en que nos acostumbremos todos a los buenos modales de la gente. Mientras tanto, yo me voy quedando con pequeñas anécdotas como la que os he contado hoy.

¿A vosotros que os ha pasado con gente que trabaja de cara al público? O ¿Trabajáis de cara al público y habéis perdido los estribos alguna vez? ¡Contadme!