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domingo, 31 de marzo de 2013

Croacia - Venecia - Día 10

27 de agosto de 2012

No sé muy bien si lo he soñado o si lo he vivido de verdad, pero el caso es que recuerdo a Ana y a Javi hablando en mitad de la noche y buscando no sé qué en la ventana. Quizás tenían frío o calor o alguno (me inclino más por Ana) se agobió y quería asegurarse de que entrara luz por la ventana...

A las 7:00 de la mañana suenan las campanas de alguna iglesia pero hasta las 8:00 no nos ponemos en marcha. Duchas, desayunos, maletas... Hoy es el día de vuelta ya, nuestro viaje llega a su fin en unas horas. Vamos a dar otra vuelta por Venecia antes de coger las maletas. Tenemos un par de horitas aún.

Venecia (Fuente foto: Santi)

Venecia (Fuente foto: Santi)

A las 11:00 tenemos que dejar la habitación y la dejamos a esa hora en punto. Cogemos las maletas después de hacer algunas compras de última hora y empezamos el camino hacia el aeropuerto. Hay que recorrer toda Venecia andando (no hay coches en Venecia) con las maletas. La mía lleva ruedas pero los puentes no lo ponen fácil y hay que cargar con ella más de lo que me habría gustado. Creo que me estoy aburguesando...

Hoy vemos una parte de Venecia que no vimos ayer porque es menos turística aunque nos cruzamos con un montón de turistas que vienen o van al aeropuerto. Es el único camino para salir y entrar a pie. Después de un rato largo andando llegamos al final de los canales y encontramos algo de civilización tal y como la conocemos nosotros, es decir, coches, autobuses y ruido (nada exagerado pero sí se nota en comparación con lo que hay dentro de los canales)

Cogemos un bus al aeropuerto y una vez allí facturamos las maletas y damos una vuelta por las tiendas de la pequeña terminal. No nos ponemos de acuerdo sobre qué comer. En el avión nos darán comida pero no sabemos a qué hora será eso. Al final Santi, Ana, Cris y yo optamos por comer un helado, (siempre es buen momento para comer uno), y Javi por comer pizza. La verdad es que estando en Italia cualquiera de las dos opciones es muy buena.

Cuando llegamos a la puerta de embarque vemos que hay un retraso en varios vuelos. Según parece el de Madrid no se ve afectado pero aún así hay gente nerviosa. Santi cree que nos vamos a quedar sin volar hoy y a Cris no parece importarle mucho.

Al final nuestro vuelo sale sin problemas. Ocupamos todos una misma fila junto con otra chica que no conocemos de nada. Comemos (Javi por segunda vez en poco rato) y nos preparamos para volver a la vida en Madrid. La vuelta siempre es complicada y esta vez no va a ser distinta. Habrá que ir pensando en el siguiente destino.

De vuelta a casa

miércoles, 13 de marzo de 2013

Croacia - Venecia - Día 9

26 de agosto de 2012

Nos levantamos a las 5:30 para coger el ferry a Venecia. Hacemos el camino que anoche hicimos desde el puerto pero esta vez con maletas y en sentido inverso, claro. Esperamos durante un rato a que llegue el ferry y una vez dentro nos ponemos en marcha enseguida. El camino es tranquilo. El que puede dormir, duerme, y el que no pues se entretiene como puede. Hay olas bastante grandes y por nada del mundo se puede salir al exterior. Vamos sentados en filas de asientos que a mí me recuerdan a un cine.

Esperando para subir al ferry en Croacia (con sol)

Cuando llegamos a Venecia está lloviendo. Pero, ¡qué mala suerte! La gente nos dice que hacía meses que no llovía. Pues ¡qué bien!... Bajamos del ferry, esperamos a que saquen nuestras maletas y comenzamos a andar en dirección al hotel. Hay charcos y yo llego con las piernas manchadísimas por detrás. Menos mal que llevo pantalón corto porque si no habría acabado la ropa para tirar… Andamos durante un buen rato hasta que encontramos el hotel escondido en un mini callejón. Es un palacete con no sé cuánto tiempo de antigüedad. Nos registramos y subimos a la habitación. Una habitación gigante con camas para cinco personas, techos altísimos y vistas a un canal. Desde la ventana se ve el edificio de enfrente a unos cuatro metros. Abajo el agua y las góndolas pasando de vez en cuando. Dejamos las maletas y nos vamos a dar un paseo. Callejeamos sin rumbo fijo y hacemos fotos por doquier. Los canales, las calles, los puestos, los edificios… Todo nos llama la atención.

Nuestro hotel por el patio trasero



Tienda de máscaras (conmigo en el espejo del fondo)

Góndolas

Después de un rato nos entra hambre y paramos a comer en un restaurante en el que comemos bastante bien. Hace rato que no llueve así que ahora podemos movernos con facilidad. Seguimos paseando y Ana plantea hacer una parada de un ratito por la tarde en el hotel para descansar. Hoy nos hemos levantado a las 5:30 y eso pasa factura. 

¡Yooooo!

De camino al hotel nos compramos un helado y nos sentamos a comerlo en una plaza. El cielo cada vez está más negro y poco a poco empiezan a caer gotas. Espabilamos un poco hasta llegar al hotel, pero yo, que me encapricho de una pluma y su tintero aprovecho que ahora no llueve mucho para ir a la tienda (al final de la calle y pasando un mini puente sobre un canal) para comprarlo. Cris dice que tampoco quiere subir a la habitación y se viene conmigo. En principio mi intención era sólo mirar, pero una vez dentro de la mini tienda comienza a diluviar y nos tenemos que quedar dentro un buen rato. Hablamos con la dueña bastante y nos cuenta que Venecia ha cambiado mucho. Que ahora hay siempre mucho turista, y aunque hay comercios a los que le viene muy bien, a ella le da pena no poder disfrutar de su ciudad con tranquilidad. Yo la entiendo. De verdad que sí. Venecia me parece bonita, pero está invadida por turistas. Es demasiado. Al final me gasto mis 10 euritos en la pluma y el tintero y nos despedimos de la mujer cuando vemos que no llueve demasiado. Cruzamos el puente corriendo y hacemos el camino de vuelta por debajo de las terrazas. Cuando llegamos al hotel estamos casi secas. Subimos a descansar un rato y a ducharnos antes de salir a ver Venecia de noche.

Cuando bajamos vamos a hacer fotos a uno de los canales que están justo detrás del hotel. La verdad es que la estampa es bonita. Las góndolas, los canales, los restaurantes, los edificios. Todo tiene su encanto. 


Primeras vistas de Venecia de noche

Aunque también es cierto que tiene su encanto visto desde lejos. Las góndolas, por ejemplo, sí, es muy bonito, tiene que ser muy romántico, pero a la hora de la verdad no lo es tanto. Creo que un paseo en góndola tiene que estar muy bien, sí, pero cuando ves a los gondoleros con la pértiga en una mano y hablando con el móvil por la otra, no sé, como que pierde mucho encanto. Las calles y callejuelas, otro ejemplo, son preciosas, sí, pero están tan abarrotadas de gente que no se disfrutan todo lo que se podría disfrutar. No sé. Me llevo un sabor agridulce de este viaje por este motivo.

Venecia de noche

Hace mucho frío por la noche y antes de comenzar nuestro paseo y después de hacer las fotos del canal subimos a por más ropa a la habitación. Visitamos sitios que hemos visitado esta mañana y al no hacer muy buen tiempo para estar en agosto nos encontramos con que hay poca gente. Mejor. Las fotos que saco no son las mejores, pero el paseo lo disfruto bastante. 

Plaza San Marcos de noche

Cenamos, mal, y volvemos dando un paseo al hotel. Estamos muy cansados y nos acostamos en cuanto llegamos. Hoy ha sido un día largo y nos merecemos un descanso…

lunes, 11 de marzo de 2013

Y tú, ¿qué estabas haciendo el 11 de marzo?

Nadie te preguntará de qué año porque todo el mundo sabe a qué día se refiere el que ha preguntado. Son fechas imposibles de olvidar. Yo no supe de la magnitud de la tragedia hasta bien entrada la mañana. Ese día empecé a trabajar en un sitio en el que no estuve ni una semana. Tenía que llamar por teléfono para vender productos de limpieza a granel a las empresas y nos dieron orden de no llamar a Madrid. Había demasiada gente esperando una llamada de teléfono en Madrid ese día. Recuerdo la cara desencajada de la coordinadora y que nos iba dando las noticias con cuentagotas. Las que había, por otro lado. Pensé que había sido "una bomba más" de ETA, pero cuando realmente me enteré de todo me quedé de piedra. Llamé a casa y dejé un mensaje en el contestador diciendo que estaba bien. Había tenido el móvil apagado toda la mañana y no había dado señales de vida en toda la mañana. Menos mal que mi hermana sabía más o menos por dónde iba y sabía que no tenía que coger el cercanías para ir a mi nuevo trabajo porque mi madre estaba histérica.
 
Cuando vi las primeras imágenes habían pasado varias horas y me costó creer lo que veía.
 
Recuerdo que cuando iba en el metro vi que había una línea fuera de servicio por causas ajenas a metro y pensé que igual alguien se había tirado a las vías. A veces pasa, aunque casi nunca sale en las noticias.  Ojala hubiera sido algo así...
 
Mi respuesta es trabajar. Eso es lo que estaba haciendo el 11 de marzo. Y vosotros, ¿qué estábais haciendo cuando os enterasteis?


domingo, 10 de marzo de 2013

Croacia - Día 8

25 de agosto de 2012

Nos levantamos muy muy temprano porque hoy tenemos que hacer muchas cosas antes de entregar el coche. No he dormido muy bien porque anoche dejamos la ventana abierta y he pasado mucho frío. Alrededor de las 7:00 nos ponemos en marcha por carreteras estrechas que atraviesan bosques. Por el camino vemos un montón de casas a medio construir y otro buen montón de casas a medio destruir. Todo consecuencia de la guerra. Hacemos un camino largo por la mañana, de hecho hacemos hasta un cambio de conductor antes de llegar al nuevo destino: Pula. Lo único interesante que tiene Pula es el anfiteatro, que no está mal pero que en mi opinión no merece la pena desviarse sólo para verlo. La ciudad me resulta bastante fea.

Anfiteatro de Pula

Después de la "gran excursión" nos volvemos a poner en marcha para llegar a Rovinj y comer allí. Dejamos el coche en el puerto y cogemos algo para comer: un par de trozos de pizza fría que sobró ayer de la cena, unas patatas fritas y algo de fruta. Al final "comemos" sentados en unos bancos al lado del puerto y delante de varios restaurantes (de esto hace varios meses y sinceramente no recuerdo por qué no comimos en condiciones ese día) Después de la suculenta comida damos un paseo por el pueblo. Hace mucho calor y después de un rato volvemos a bajar al puerto donde nos intentamos hacer una foto saltando. Parece fácil pero sacar una buena foto saltando es complicado.

Rovinj

Terminando de comer. O...¿era empezando?

Rovinj

Rovinj. Me encantó esta casita azul. Este pueblo tiene callejuelas muy chulas.

Volvemos a coger el coche hasta llegar a Porec. Los apartamentos están cerrados cuando llegamos, aunque hay una habitación, que parece la oficina, que está abierta. Nos colamos en todo el edificio donde vemos un montón de puertas cerradas y algunas abiertas. Las que están abiertas son habitaciones en obras con un montón de trastos dentro y no parecen dar mucha confianza. Sinceramente, este sitio me pone los pelos de punta. Quizás sea yo muy peliculera pero parece el típico edificio de apartamentos en el que cometer un asesinato sin que se entere nadie. Después de un rato conseguimos hablar con el dueño de la casa. Está de camino así que esperamos en la calle a que llegue. Nos enseña la habitación, nos da la clave del wifi y cuando nos va a explicar cómo llegar al local de alquiler de coches nos dice que si queremos que podemos ir al centro de información turística (en el que trabaja) que está muy cerca y desde allí nos informará.

Esperando a que alguien apareciera en el apartamento. Ya habíamos estado investigando un rato por el edificio a medio construir

Dejamos las cosas en la casa y vamos a donde nos ha dicho que vayamos. Tardan un buen rato en atendernos y cuando lo hacen tratan de convencernos para que cenemos en no-sé-qué-restaurante (que resulta que es de alguien de su familia) Total que el piso no nos ha gustado, el wifi no funciona y la atención tampoco ha sido buena. En otras palabras, se están cubriendo de gloria...

Dejamos el coche y nos vamos a pasear por el pueblo donde encontramos una tienda con chuches gigantes. Nos pueden las ganas y no acabamos malos de milagro. Recomendación: el azúcar mejor en dosis pequeñas. ¡Madre mía, si hubiéramos sido perros nos habríamos quedado ciegos! ¡Qué asco de chuche!

La tienda del demonio. No os dejéis engañar, el azúcar no es buena.

También es un pueblo con mar y después del paseo vamos a ver la puesta de sol desde el puerto sentados en un escalón al lado del agua. Un incendio no muy lejano nos deja unas bonitas imágenes de una avioneta recogiendo agua de mar frente a la puesta de sol. Pasa tantas veces por delante nuestro que llega un momento que perdemos la cuenta de las veces que ha venido a por agua ya.


Puesta de sol en Porec con avioneta 

Volvemos paseando a buscar un sitio donde cenar y comprar algunos recuerdos de Croacia. El sitio que elegimos para cenar vuelve a estar recomendado por Tripadvisor y otra vez volvemos a acertar. El lugar es encantador, un callejón con  mesitas y poquita luz. Un sitio romántico e íntimo (como otros en los que hemos estado estos días) en los que perderse si vienes en pareja. 

La vuelta al apartamento la hacemos con el cronómetro en marcha para calcular el tiempo que tardaremos mañana por la mañana en llegar al puerto (obviamente salimos del mismo punto al que tenemos que llegar) para coger el ferry hasta Venecia. En unas horas diremos adiós a Croacia y hola a Italia.

Una vez en casa nos duchamos y nos preparamos para salir corriendo mañana por la mañana. No sé por qué siempre nos parece buena idea coger el más tempranero de los billetes cuando estamos organizando el viaje, pero cuando llega el momento de la verdad no mola nada levantarse a las 6:00 de la madrugá para ponerse en marcha. Pues bien, el momento ha llegado y mañana tenemos que levantarnos antes de que amanezca. ¡Qué gusto estar de vacaciones!