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jueves, 23 de mayo de 2013

Chile - Trekking en el parque Mahuida - Filo de los espinos

Este martes fue fiesta -feriado- en Santiago de Chile y como no quise quedarme en casa sin hacer nada decidí hacer una excursión por la montaña, que dicho sea de paso, ya iba tocando. Es cierto que mi primera opción fue ir a Valparaíso o a algún otro sitio fuera de Santiago, pero viendo que me iba a comer un buen atasco -taco- a la vuelta a causa del fin de semana largo decidí quedarme cerca. Ninguna de mis amistades podía acompañarme, bien por enfermedad, bien porque tenían que trabajar, o bien porque tenían otros planes. El caso es que al final fui sola.
 
Se puede decir que el plan era más dominguero que otra cosa. Me levanté a las 8:00 y salí de casa sobre las 9:30 con eso lo digo todo...
 
Una vez dentro del parque te tienes que registrar. Dejar tus datos de contacto: teléfono, carnet de indentidad, nombre, hora d einicio y ruta que vas a hacer.
 
El guarda del parque, al verme sola, me dijo que lo mejor para que no se me hiciera de noche era que anduviera durante tres horas (hasta donde llegase) y que después diese la vuelta. Así que empecé a subir primero por un camino y luego directamente por la montaña entre piedras. Mi intención era llegar hasta donde me diesen las tres horas, pero a poco que subía me encontraba con un paisaje diferente que me motivaba a seguir subiendo. Realmente el camino no era el más cómodo ni el que yo habría elegido seguramente en una excursión en España, es más, es el típico camino del que me habría estado "quejando" todo el día (lo pongo entre comillas porque me quejo en broma. Luego siempre vuelvo) Aún así es cierto que me quejo y por eso quiero pedir perdón sobre todo a Santi que es quien más me tiene que sufrir siempre (aunque piensa que podría ser peor si viniera Lorena siempre (Lorena, desde el cariño, ¿eh? jeje)
 
En fin, que me puse a subir y cuando llevaba dos horas y media me encontré con un chico que bajaba. Le pregunté si me quedaba mucho y me dijo que una hora máximo y me animó a subir. Me dijo que había harto gente arriba y que me daba tiempo de sobra de subir y volver a bajar antes de que se hiciera de noche.
 
-Mira todo lo que has subido ya. ¿Cómo vas a darte la vuelta aquí? -Me dijo. Pues también es verdad... También me dijo que se llamaba el filo de los espinos y que tenía una altura que rondaba los 2.000 metros, pero realmente no he visto más información al respecto asi que desconozco el dato exacto.
 
Así que me animé y subí y no me arrepiento para nada porque las vistas son espectaculares. Os dejo con algunas fotos. Espero que también las disfruteis.
 
Fui camino de El cerro de la Cruz pero no llegué. De hecho mequedé bastante lejos del cerro 



Igual no se aprecia bien pero esta era la subida
 


Parezco un pasmarote pero el fondo se ve bien.
 
No sé a quién se le habrá ocurrido llevar un piedra gigante, pintarle una cara y clavarla en un alambre que está pegado a una roca.
 

 
Realmente es una excursión muy recomendable. La recompensa al sufrimiento es muy grande como habéis podido ver, aunque la triste realidad sea que lo que más encanto da a las fotos no es otra cosa que contaminación. Hacia el otro lado, donde no están estas montañas, tenemos Santiago de Chile. A veces, si tienes suerte, puedes ver algún edificio conocido en la distancia.
 
Debajo de la nube está Santiago. Por arriba la montaña.
 
Para terminar decir que hoy tengo bastantes agujetas que me recuerdan que llegué hasta arriba (ya me habría jodido tenerlas igual y no haber llegado a la cima) También que aunque conseguí subir bastante bien, la bajada fue bastante peliaguda porque el camino era empinado y era fácil resbalar, de hecho me caí una vez aunque paré bastante antes del precipicio (mami, es broma ¿eh? lo del precipicio, digo, caerme me caí pero no ya no me duele el golpe) Era cierto que había harto gente arriba y de hecho hice el camino de bajada con otras dos mujeres. Nos íbamos adelantando las unas a las otras y al final llegamos juntas abajo. Una vez que llegué abajo tuve que volver al registro y poner ok al lado de mi nombre para que supieran que había llegado.
 
¿Cómo llegar al parque Mahuida?
 
Yo fui en metro hasta hasta Plaza Egaña y allí cogí el bus 403  Le decís al conductor que os avise para ir al parque Mahuida y donde os deje cogéis el D02 o el D010. Cualquiera de los dos os deja casi en la puerta del parque. Sólo hay que subir una cuesta y ya has llegado. Si eres peatón tienes que pagar 500 pesos chilenos por entrar al parque (al cambio 80 céntimos) Si vas en coche no sé cómo puedes llegar al parque, pero sí sé que tienes que pagar 5.000 pesos (8 euros)
 
En el parque hay varias rutas para hacer senderismo, pero también para montar en bici o a caballo. También hay una zona de picnic muy bonita y aunque sólo sea para pasar el día con unas tortillas merece la pena.
 

lunes, 20 de mayo de 2013

Mamá, mira lo que he comido hoy (1)

Hoy voy a inaugurar la primera sección de este blog: Mamá, mira lo que he comido hoy. Esta sección nace porque cuando le dije a mi madre que me venía a vivir a Chile me preguntó que qué iba a comer aquí. Yo creo que se imaginaba que estaría todo el día entre el McDonalds y el Burger King. Por eso, para que se quede tranquila, de vez en cuando subiré las recetas que vaya haciendo, para que vea que aquí puedo comer tan sano como en casa.
 
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MAMÁ, MIRA LO QUE HE COMIDO HOY (1)
 
Hola me llamo Fani, tengo 31 años, soy española y nunca he hecho una tortilla de patatas. ¡Ya está, ya lo he dicho! Sin embargo como yo soy de las que piensa que nunca es tarde si la dicha es buena, aquí estoy con la receta paso a paso de la tortilla que hice el otro día. Será más bien una foto-receta pero seguro que se entiende.
 
Tortilla de patatas

Ingredientes para dos personas (o en mi caso, para dos días):

- 2 ó 3 patatas más o menos grandes
- 4 huevos
- 1 cebolla
- Aceite
- Sal

Cortamos las papas, les echamos sal y después las ponemos en la sartén con aceite caliente a fuego lento hasta que estén hechas.

Cortamos la cebolla para añadirla después. Yo eché una entera pero se puede echar la cantidad que se quiera.
 
Se baten los huevos y se le echa un poco de sal.

Se sacan las papas y se dejan escurrir para que no quede con mucho aceite. Como aún no tenía el colador lo puse sobre una espumadera con una cucharilla haciendo palanca para que pudiera escurrir el aceite. Mientras se escurren se va pochando la cebolla.

Se mezcla todo: cebolla, papas y huevo.
 
Aquí podéis ver el resultado final. Acompañado con una ensaladita.
 
Realmente quedó un poco sosa y muy seca, pero para la próxima ya he aprendido que con el tipo de fuego que tengo en casa tengo que darle la vuelta mucho antes y no utilizar la sal del salero, sino la del paquete de kilo. Parecerá una tontería pero es que no sala nada de nada la que hay en el salero. Es como no echar nada...
 
En fin, que la experiencia es un grado y yo tengo que coger mucha todavía. Espero que os haya gustado esta primera entrega de Mamá, mira lo que he comido hoy.
 
Curiosidad: el otro día una compañera de la oficina me dijo ¿tú cómo la haces para que no te quede cruda? Después de un rato de conversación me di cuenta de que lo que hacía era echar las papas directamente en el huevo y después cuajarla así que le quedaba el huevo muy hecho y la patata cruda. Me quedé ojiplática.

martes, 14 de mayo de 2013

Chile - en el supermercado

Vivir en Santiago de Chile significa hacer cola para todo: entrar al autobús, entrar al metro, ir al supermercado… “¡Mira ésta! ¡Pues como en España!” pensaréis muchos. Pero no, de eso nada. Aquí es exagerado. Ir a comprar un litro de leche a casi cualquier hora significa estar de 5 a 10 minutos esperando en la cola. Digamos que aquí llevan otro ritmo (en España un@ cajer@ a esa velocidad duraría un día en su puesto de trabajo) De todos modos creo que eso no es lo que más rabia me da de ir a hacer la compra, sino las bolsas de plástico.
 
Para empezar  hay gente al final de la cinta que empieza a meter tus cosas en bolsas a cambio de una propina. Por lo que me han contado esta gente no tiene sueldo pero trabajan para el súper (con su chaleco identificativo y todo) y sólo ganan lo que los clientes le dan por embolsar los productos. Habrá de todo, digo yo, pero yo me he encontrado con más gente borde que amable, que te mira con mala cara cuando le dices que no quieres bolsa porque sólo llevas un par de cosas que puedes meter en la mochila (es más cómodo llevarlo en la mochila que en la mano y además no se gastan tantas bolsas) o en la mano. La verdad es que es algo que me llama la atención porque la gente en Chile es encantadora pero en el super… No sé, es como que se transforman.
 
Quizás sea por la costumbre, pero yo en España no usaba casi bolsas y ahora me molesta que me den tantas. Es exagerado. Y esa es otra cosa que me molesta mucho de ir al supermercado, y es que si no controlas la cantidad de bolsas que usan para guardar tus productos puedes llegar a casa con más bolsas que productos.
 
Y no es coña.
 
Te meten una botella de detergente en ¡dos bolsas! porque es “muy pesada”, un paquete de pan de molde y unas galletas (por poner un ejemplo) en otra bolsa y unas salchichas y un zumo en otra bolsa. Os juro que no miento y que es algo que pasa en todos los supermercados. A mí me lleva a los demonios.
 
Yo lo siento mucho pero no me gusta dar propina. Creo que es algo que das porque quieres no porque te obliguen. Yo prefiero llevar mi propia bolsa como en España y hacer todo el trabajo yo sola a tener gente que lo haga por mí. Cuando es una compra grande puedes agradecerlo, pero ¿y si compras sólo un litro de leche? ¿Doy alrededor de 15 céntimos por 1 euro que me gaste en leche? Si vas todos los días a por una sola cosa te dejas al final de la semana un dinero en embolsado. Por eso muchas veces voy con mi mochila que, a parte de ir más cómoda y ahorrar en bolsas, también ahorro unas moneditas. Habrá quien diga que soy una tacaña, pero me da igual. Además es algo que me molesta más allá del dinero. No sé si me entendéis, es más por el hecho de que te lo impongan que el hecho de pagarlo…
 
 
 
Estas bolsas las he conseguido en una semana. No se ven bien pero ya os digo que son bastantes y eso que he pedido muchas veces que no me dieran tantas...
 
 
Otro día contaré lo del transporte público que es para morirse. Baste decir que durante dos semanas anduve casi una hora de ida y otra de vuelta para ir al trabajo desde el albergue para no tener que entrar al metro en hora punta.

viernes, 3 de mayo de 2013

Chile - primeras impresiones

Y cuando digo primeras me refiero a las primeras literalmente.

Una tarde me hizo falta nada más para que dos cosas llamaran poderosamente mi atención. La primera es que hay perros callejeros por todas partes. En los parques, en las puertas de las oficinas, en los restaurantes y en las cafeterías. A nadie parece importar que haya tantos perros sueltos (mi compañera Anabel creo que no saldría de casa) y aunque no hacen nada se te cruzan por la calle cuando estás andando o se te sientan a los pies cuando estás tomando un café en una terraza. Eso sí, son muy civilizados y esperan sentados a que los semáforos se pongan en verde e incluso vi a uno darse la vuelta en mitad de la carretera porque no le daba tiempo a cruzar.
 
 
 
 

La segunda cosa que llamó mi atención es que las parejas no tienen ningún pudor en mostrarse cariñosos en la calle. Nunca me lo había planteado, la verdad, pero ahora me doy cuenta de que en España no actuamos así. Somos mucho más distantes y fríos en los sitios públicos. En Chile las parejas se van después del trabajo a los parques a tumbarse en el césped o a sentarse en un banco y es muy normal ver muestras de cariño entre ellos. Nada que no se pueda ver, ojo, pero que a mí me llama la atención. Escenas que veías los viernes por la tarde cuando eras adolescente y que ahora se repite con gente de treinta años o más. Me encanta que la gente haga lo que le dé la gana sin pensar en lo que pensarán los demás, porque los demás, si me excluis a mí, pasan de lo que están haciendo. No pondré fotos porque no quiero meterme en la vida privada de la gente... y porque no he sido capaz de sacar una en condiciones, ejem, ejem. Hasta el momento no me he decidido a plantarme delante de una pareja para hacer fotos. Todo se andará...