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jueves, 25 de julio de 2013

Chile - Valle de Elqui - Día 4

16 de julio de 2013 - Vicuña
 
Duermo solo regular aunque la cama es muy cómoda. Salgo a desayunar en pijama y despeinada y me siento en la única mesa que tiene sólo un servicio puesto. Tengo fruta pelada y troceada en un plato, jamón cocido y aguacate, mantequilla, mermelada y pan. Lo acompaño todo de café con leche (yo, que no había tomado café en la vida) y me distraigo leyendo mi libro. He traido uno de los que me regalaron por mi cumpleaños y que habla de Chile y de un grupo de mujeres chilenas. Realmente no tengo mucha prisa por salir hoy porque tengo todo el día para ver un mini pueblo.
 
Después de un rato vuelvo a la habitación para recoger las cosas y darme una ducha y al final apuro tanto que salgo justo a las 12:00.
 
Dejo la mochila grande en el hostal y me voy a hacer una mini excursión al cerro de la virgen. Es un paseo bonito, aunque no está muy bien cuidado. Hay basura por todos lados y eso le quita encanto al lugar. Eso sí, las vistas son bonitas.
 
Creedme si os digo que ésta es la mejor de doce fotos. En las otras salgo sólo media cara o borrosa.


Aprovechando el buen tiempo para leer un rato al solecito
 
Cuando bajo ya es la hora de comer así que voy a la plaza y me siento en uno de los restaurantes. Después de comer me compro un helado y me siento en la plaza a comerlo tranquilamente. Un señor mayor (muy mayor) me da conversación y como bien podría ser pariente mío (porque se apellida Rodríguez) y tener tierras soy muy amable con él a pesar de que repite todo el rato lo mismo y me gustaría salir corriendo.
 
Me llama la atención que los niños jueguen en el parque. Corren unos detrás de otros. Tienen juguetes. En España es difícil ver un niño sin un móvil en la mano o sin un juguete electrónico. Es como si aquí vivieran una mejor infancia... Por lo menos una infancia como yo la conocí.

Torre Bauer (no pega mucho con el resto del pueblo)

Empieza a hacer frío y yo estoy con pantalones cortos así que me voy a dar un paseo y termino en un mercado de artesanía donde me encuentro con otro señor mayor que me da conversación y con el que estoy encantada de charlar un rato porque es muy agradable. Como tengo mucho frío ya me voy hacia el hostal pero de camino veo que el sol está comenzand a bajar así que vuelvo a subir hasta la mitad del cerro para ver la puesta de sol. La verdad es que merece la pena.
 



 
Cuando bajo voy al hostal a recoger las cosas y me quedo el resto de la tarde en un café leyendo mi libro esperando a que llegue la hora de volver a Santiago.
 
El balance del viaje ha sido muy bueno, pero metí la pata quedándome en Vicuña. Si alguien va a hacer este mismo viaje yo le recomiendo ir hasta La Serena el último día y visitar Punta Choros. Merece mucho más la pena.

miércoles, 24 de julio de 2013

Chile - Valle de Elqui - Día 3

15 de julio de 2013 - Pisco Elqui -Vicuña
 
Otra vez hago el ritual de la mañana: desayuno tranquilamente en pijama y organizo un poco mi mañana.


Recojo las cosas y dejo la mochila grande en el hostal junto con mi abrigo. Vuelvo a la destilería Los Nichos para comprar una botella de Pisco, pero esta vez lo hago andando. Me desvío del camino y me paro mil veces para hacer fotos así que el camino se me hace un poco largo. La carretera está desierta, sólo pasa un coche de vez en cuando, pero aun así hay que ir con cuidado. He quedado con Sebastien en el hostal para ir juntos a la cabalgata y cuando llego a Los Nichos me doy cuenta de que me he relajado demasiado y que voy justa de tiempo. La vuelta la hago mucho más rápida y el camino me parece más corto (aunque obviamente es el mismo)
 
 
 
 
Una vez en el hostal me preparo algo para comer y como en una mesa al aire libre entre los árboles y las hamacas. ¡Me encanta este sitio!
 
Una vez que recojo todo cogemos las mochilas y nos bajamos a la oficina de Turismo Migrantes para comenzar la ruta. Tenemos unos cuarenta minutos de coche hasta llegar a los caballos pero es un camino realmente bonito y lo disfruto mucho.
 
En el coche vamos con dos parejas españolas (bueno, una de las chicas era chilena) y resulta que son muy agradables también.
 
Nos presentan a los caballos (el mío se llama Suspiro) y una vez que estamos todos arriba nos ponemos en marcha.
 
 
Yo había montado una vez a caballo y lo recordaba algo mejor, quizá porque el caballo de la primera vez me hacía caso y Suspiro no, pero igualmente está bien el paseo. El camino es bonito y a pesar de que los caballos hacen lo que les da la real gana lo disfruto.
 
 Después de un rato bajamos a tomar un pequeño picnic (galletas, fruta y zumo) y a descansar. Ya no queda mucho para volver al coche porque nos hemos parado muy cerca.
 
Mi sombra viendo lo que el fuego hizo con esta parte del valle
 


 
De vuelta en el coche se nos hace de noche y llegamos al pueblo cuando ya es noche cerrada. Nos despedimos de los españoles y nos vamos a coger el autobús que nos lleva a nuestros nuevos destinos. Yo esta noche me quedo en Vicuña y Sebastien sigue hasta La Serena pero el camino hasta Vicuña lo hacemos juntos.
 
Me despido de Sebastien y cojo mis cosas. Paso por el super para comprar algo de cena y me voy a buscar el hostal. Está un poco más lejos del centro de lo que yo había esperado, pero tampoco está lejos (hay que tener en cuenta que Vicuña es muy pequeño) Cuando llego me llevan a mi habitación y me encuentro con una habitación individual con baño privado. ¡Yo no estoy acostumbrada a estos lujos! La cama es muy cómoda y la habitación bastante agradable.
 
 
Ceno, me doy una ducha y salgo a buscar la oficina del observatorio donde hice la reserva. Pago y espero un rato a que llegue el transporte que me llevará hasta el cerro donde está el observatorio. Una vez arriba nos explican un poco sobre los telescopios y sobre las estrellas y después nos vamos con un guía al exterior donde podemos ver las estrellas.
 
No sé si me esperaba algo más impresionante o qué, pero el caso es que me decepciona un poco. Para empezar el cielo se ve mucho más bonito desde Pisco  Elqui que desde aquí y como yo no entiendo de estrellas, constelaciones y planetas disfruto más de la belleza de ver el cielo estrellado que de ver una estrella brillante a través de un telescopio. En fin, la visita no está mal, pero me esperaba mucho más.
 
Ahora me arrepiento de no haber ido a La Serena el último día...
 
Llego tarde al hostal y muy cansada, así que directamente me cambio de ropa y me meto en la cama a dormir.

martes, 23 de julio de 2013

Chile - Valle de Elqui - Día 2

14 de julio de 2013 - Pisco Elqui
 
Me duermo bastante rápido y ni me entero cuando vuelven a la habitación los demás. De verdad me hacía falta descansar...
 
Salgo en pijama a desayunar y lo hago sentada entre sol y sombra en un porche de paja. Nos han dejado preparada una bandeja a cada uno con cereales, yogurt, pan con mantequilla y mermelada, café y té. Estoy de vacaciones, no tengo ninguna prisa así que le dedico al desayuno el tiempo que se merece. ¡Me encanta desayunar! Podría desayunar todo el día.
 
Cuando llego están desayunando las dos chicas americanas de la habitación (una de ellas se llama Lindsay, la otra creo que Brit o Brice o algo similar. Ay, ¡¡qué desastre soy!!) y más tarde se une también Sèbastien. La pareja de ayer me dijo que les avisase para desayunar, bueno, en honor a la verdad, él me dijo que le llamase y ella le dijo que no fuese pesado porque a lo mejor yo no quería. Y la verdad es que no quiero estar dependiendo de nadie ni que nadie dependa de mí así que decido no llamarles.
 

 
Por la mañana voy a ir a dar un paseo a Monte Grande y por la tarde he quedado con Brit para hacer trekking. Realmente voy a hacer la misma ruta que hice ayer de nuevo pero no me importa. A última hora he quedado con la pareja para subir a ver las estrellas también. La verdad es que es un espectáculo increíble.
 
Después de desayunar me voy a la ducha (agua fría, agua caliente, ayyyy, otra vez fría...) Tardo bastante en terminar por culpa de estos cambios térmicos en el agua. Después me visto y voy a la oficina de Turismo Migrantes. De camino me encuentro con Sèbastien que me dice que ya sólo quedan cabalgatas para mañana por la tarde. La de la mañana está completa ya. Es decir, mejor que me decida pronto porque si no me puedo quedar sin hacer la cabalgata. Vuelvo a preguntar por la ruta que quería hacer con el señor del pueblo de al lado y me dicen que no es posible así que me apunto a la cabalgata de por la tarde. Pago y me encamino a Monte Grande. Es un camino por carretera, aunque no pasan demasiados coches. El camino no tiene nada de especial pero es bonito y tranquilo. Es justo lo que venía a buscar.
 


 

 
Una vez en el pueblo visito la casa museo de Gabriela Mistral, y aunque es muy barato entrar (menos de 1€) no merece demasiado la pena. Sólo es un patio y una habitación. No hay más. Después de eso vuelvo sobre mis pasos y me siento a comer en una terraza. Tomo un jugo de uva natural y un completo (el primero desde que llegué a Chile). Los completos son básicamente perritos calientes con aguacate y tomate. No sé si tendría que haber llevado algo más pero éste desde luego no lo llevaba.
 
 
Después de comer y de hablar un rato con un señor que pasaba por allí vuelvo a Pisco (en autobús que ahora toca subida) y me siento a escribir un rato en mi cuaderno de Chile. Hablo con Brit y quedamos en ir más tarde porque ahora hace mucho calor, así que al final quedamos en ir todos juntos a la hora del atardecer para ver las estrellas desde arriba. Yo, que tengo un par de horas libres hasta ese momento, me siento con un capuccino a leer en una tumbona entre sol y sombra... No me merezco menos.
 
 
Cuando empieza a refrescar entro a cambiarme de ropa y a comprar algo de comer porque me ha entrado hambre (he comido poco y pronto) y cuando vuelvo ya me están esperando todos.
 
Comenzamos a subir y nos encontramos con un chico colombiano que según me cuenta ha llegado a Pisco sin decírselo a sus amigos. Dice que ellos sólo se divierten bebiendo y que si hubiera venido con ellos estarían en la taberna del pueblo bebiendo en lugar de viendo las estrellas desde la montaña.
 
 
Yo voy a cenar en el hostal porque me he comprado una empanada y tengo caldito. Las chicas americanas se quedan también y la pareja y el chico colombiano se bajan a cenar al pueblo. Dicen que antes de cenar pueden tomar un pisco sour (bebida típica peruana y chilena) y me apunto también. Se lo propongo a las chicas que también bajan y me voy a buscar a Sèbastien que me dijo esta mañana que estaría tirado en una hamaca viendo las estrellas toda la noche. Efectivamente le encuentro a la primera.
 
El sitio que han elegido está genial. Es una terraza interior (es decir, tienes que atravesar todo el local para llegar a ella) y en el medio tienen una hoguera para que la gente no se congele. La noche está helada, pero aquí se está de lujo.
 
 
Llamo a Brittany, que es la chica con la que subí la montaña ayer, y me dice que viene con otra amiga suya.
 
La verdad es que al final nos hemos juntado un grupo bastante grande sobre todo si tenemos en cuenta que llegué aquí sola hace unas horas...
 
En el restaurante conocemos también a un matrimonio con una niña de unos ocho años. Me pongo a hablar con ellos y al final intercambiamos los teléfonos por si en algún momento me da por ir a Copiapó (al norte de Chile) que les pueda llamar y vernos por allí. Son encantadores.
 
Ya no sé ni qué hora es cuando llego de vuelta al hostal. Ceno mi empanada y luego me voy un rato a la hamaca a ver las estrellas. Si te fijas y tienes un poco de paciencia puedes ver hasta estrellas fugaces, aunque sinceramente, no hacen falta para disfrutar del espectáculo.

lunes, 22 de julio de 2013

Chile - Valle de Elqui - Día 1

13 de julio de 2013 - Pisco Elqui
 
Después de 9 horas de autobus nocturno llego a Pisco Elqui, un pequeño pueblo en medio del valle donde voy a pasar los próximos tres días relajándome, desconectando del mundo y conectando conmigo misma, sin embargo las cosas no pueden empezar peor, y es que viajar sola no es fácil. Es algo que siempre había querido hacer, pero parece que es más sencillo cuando todo sale bien; cuando sale mal, o no sale como lo habías planeado, puede hacer que te sientas muy sola.
 
Nada más llegar al pueblo busco el hostal, y después de llamar un par de veces a la campana sale Yayo para decirme que hasta las 9 no habrá nadie que me pueda atender en el hostal (sin duda le he despertado) El hostal no puedo verlo, pero está completamente rodeado de naturaleza. Es un lugar un tanto hippie. Dejo la mochila allí y me voy a buscar un sitio en el que poder desayunar. Llevo mi libro y me apetece mucho sentarme con él en algún café a tomar algo caliente con unas tostadas. Doy la vuelta al pueblo (¡dos veces!) y no encuentro nada abierto. No son las 9 de la mañana aun y me han dicho que hasta las 11 no abre nada. Me duele la cabeza, he dormido poco y a esta hora aun hace frío. De verdad las cosas no pueden ir peor. Me voy al parque que está en la plaza y me siento en un columpio a esperar...
 
 
 
Después de un rato subo hacia el hostal de nuevo y veo que hay una tienda abierta donde, tras un rato de conversación para besugos, tomo un capuccino y una empanada de pino (carne picada, cebolla, una aceituna negra y huevo duro) y que acompaño de un paracetamol para el dolor de cabeza.
 
Bajo a una oficina de turismo en la que me han recomendado que haga una ruta a caballo. Intento reservar una cabalgata de tres horas con un hombre del pueblo de al lado, pero me dicen que no me pueden confirmar y que mejor vuelva por la tarde.
 
Cuando llego al hostal me dicen que ya me puedo instalar así que guardo mis cosas en la habitación. Es una habitación para cuatro personas y soy la primera en llegar así que puedo elegir cama. En el patio conozco a una pareja que me da conversación (en inglés, ¡lo que me faltaba!) Él es australiano y ella es chilena. Les comento un poco la ruta que pienso hacer ese día y me preguntan si pueden venir conmigo. Por mí perfecto. Mi idea es ir andando a una destilería de pisco (aguardiente) que está a unos 4 ó 5 km, así que os podéis imaginar mi cara cuando les veo sacar el coche del garaje para ir. No me apetece mucho la idea porque yo quiero estar al aire libre, caminar, estar en contacto con la naturaleza... pero ya les he dicho que vamos a ir juntos...
 
La destilería está bien. Cuesta 1.000 pesos chilenos y te hacen un tour guiado donde te explican la historia de la destilería, el proceso de fermentación y todo lo relacionado con el pisco.
 
Después vamos a Horcón, un pueblo artesanal que se encuentra a otros 4 ó 5 km y que es bastante curioso. Es un sitio agradable, pero a mí me resulta un tanto caro (todos los lugares donde hay artesanía me parecen caros normalmente) Aprovechamos para comer allí, aunque no es una buena decisión. No comemos demasiado bien.
 
 
A la vuelta les pido que me dejen en la compañía de turismo para hablar lo de la cabalgata y ellos se vuelven al hostal. La gente de Turismo Migrantes, que así se llama el sitio, me dicen que no voy a poder hacer la cabalgata al día siguiente, pero que pase por la mañana por si el hombre puede hacerla el lunes. Vamos, que veo que me quedo sin la ruta a caballo.
 
Llego al hostal y pienso que el balance del día no ha sido muy bueno. La pareja que he conocido es simpática y muy agradable, pero he terminado haciendo planes que no tenía y que no me apetecían mucho. Estoy cansada porque anoche dormí poco, me ha costado casi media mañana ponerme en marcha, no he podido pasear porque he ido en coche de un lado a otro y no voy a poder hacer la ruta a caballo que yo quería que era lo que más me apetecía de ir al Valle de Elqui.
 
Pienso que no todo está perdido y decido salir a la montaña para ver la puesta de sol desde lo alto. Después me quedaré arriba para ver las estrellas, que todo el mundo me ha dicho que es lo más espectacular del valle. De camino me encuentro con Brittany, una chica de California que tembién está subiendo. Comenzamos a hablar y se nos termina haciendo de noche. Estar al aire libre me sienta bien y me doy cuenta de que el día no ha estado tan mal.
 
 
 
Cuando se hace de noche comenzamos a bajar, no sin antes quedarnos alucinadas con las estrellas que esta noche han decidido triplicarse o cuadruplicarse. Es una auténtica maravilla.
 
Brittany ha quedado con dos amigas suyas en la plaza y yo voy con ella. Sus amigas han conocido a unos chicos chilenos y ellos las han invitado a una fiesta. Cuando les conocemos resulta que son artesanos que van y vienen y que esta noche están en Pisco. La verdad es que son buena "onda" como dicen aquí y pasamos un rato agradable hablando con ellos. Hay gente muy interesante en este lugar.
 
 
Una vez en el hostal decido no bajar a la fiesta porque es bastante tarde y estoy muy cansada. De hecho solo baja una de las chicas americanas.
 
En mi habitación están las dos amigas de Brittany y Sebastien, un chico francés que acaba de llegar.
 
Para ser el primer día de mi primer viaje sola no ha estado mal... A ver mañana qué tal se da...