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domingo, 6 de octubre de 2013

Al sur de Santiago (cuarta parte)

Por último, en mi viaje al sur me adentré en la selva valdiviana, un lugar increíble en el que yo era la única visitante. Un bosque para perderme y que, hasta donde yo sé, bien podría haber sido el hogar de hadas y duendes. Tranquilidad, silencio y calma entre la maleza y un viento huracanado en los miradores al océano Pacífico. Un sitio que recomiendo a todo el mundo que pueda, que no deje de visitar.

El bosque de los Olivillos, hogar de hadas y duendes

A la derecha, la selva valdiviana; a la izquiera, el Pacífico



Riesgo de tsunami

Esta playa es increíble de lo bonita que es. Curiñanco.

Un salto de agua que cae a la playa...

...y que desemboca en el mar