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lunes, 14 de septiembre de 2015

Camino a Santiago

12 de septiembre de 2015 - A Fonsagrada

El tema de la peregrina americana desaparecida ya me tocaba la fibra sensible por haber ocurrido en el Camino. Algo que siempre había querido hacer yo se convertía, de repente, en algo muy peligroso para una mujer: viajar sola. O, más concretamente, hacer el Camino de Santiago sola.

Desde que lo hice la primera vez lo había defendido como un viaje muy tranquilo, seguro y sin sobresaltos. Yo nunca veo el peligro. Los que me rodean, siempre. Con la de gente que hay en el mundo, ¿por qué voy a estar yo donde ocurra algo? ¿Qué probabilidades hay de que eso pase? Supongo que eso pensó Denise cuando comenzó el Camino. O tal vez no. Tal vez ni siquiera pasó por su cabeza ese pensamiento, pero el caso es que a ella "le tocó".

Cuando haces el Camino encuentras gente de todo tipo. Para mí, sin duda, es lo mejor. Personas buenas, generosas y amistosas que forman entre todas una pequeña gran familia en cada desvío, en cada albergue y en cada etapa del Camino. Pero como en todo, o en casi todo, siempre hay una manzana podrida que le pone sabor amargo a la aventura. En este caso Miguel Ángel ha sido esa persona que ha quitado todo lo bueno del Camino de un plumazo. No sé los motivos que le habrán llevado a hacer algo así y tampoco me importa. Nada podría justificar lo que ha hecho. 

La casualidad ha querido darle la razón a quienes me rodean poniendo en mi camino, más concretamente en mi albergue, al mayor peligro que acechaba el Camino de Santiago estos meses de atrás. Si no hubiera sido por su detención el viernes, esa misma noche habría dormido bajo su mismo techo. No recuerdo haberle visto en ningún momento, casi mejor, pero aún así impresiona saber que hemos estado juntos en un mismo lugar. Que después de haber matado a una persona ha tenido la sangre fría de comenzar su particular Camino a Santiago manchando con su acto de peregrinar el buen nombre del mismo.

Ahora me doy cuenta de lo fácil que podría haber sido que Denise hubiera sido yo misma aunque es mejor no pensar en eso. 

Hoy acaba mi peregrinaje mientras el resto de compañeros siguen su Camino y lo hago con lágrimas, besos y abrazos. Me llevo amigos, el tiempo dirá cuántos, pero lo que sí tengo claro es que por nada del mundo dejaré de pensar en estos días como algo muy especial. Algo que he conseguido gracias a ellos: Encarni, Guille, Valentina, Jaume, Luis, Patxi, Susan, Nuria, Jose y Clara y Edu, que aunque les pongo los últimos realmente fueron los primeros. Todos ellos son quienes hacen del Camino lo que es, quienes le dan significado, y mientras existan personas así estoy segura de que el Camino seguirá siendo el Camino, siempre incorruptible y lleno, únicamente, de cosas buenas.

Denise, descansa en paz. No hay palabras para expresar cuánto siento lo que te ha pasado. 

Fdo. Una peregrina