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sábado, 26 de noviembre de 2016

Hojas de otoño

No es difícil encontrar la belleza si estás dispuesto a encontrarla.

¿Os sabéis el chiste del ladrillo y la piedra preciosa? Ese en el que uno le dice a otro "Mira, una piedra preciosa" y el otro le dice, "Pero ¡si es un ladrillo!" "Bueno, pero a mí me gusta". Pues bien, no sé si esto es lo que me pasa a mí últimamente pero todo me parece precioso (y no, no estoy enamorada). No digo nada nuevo si digo que el otoño trae gran variedad de colores al panorama urbano, pero para mí este año se está pasando de bonito. Allí donde miro veo algo susceptible de ser fotografiado (me he hecho Instagram, a lo mejor por eso voy buscando fotos como una loca) pero cuando hago ese momento inmortal con la cámara del móvil me doy cuenta de que no he sabido captar ni un poco de la belleza que estoy viendo en directo.

No siempre puedo parar y hacer fotos. Me pasa mucho cuando voy conduciendo así que, como comprenderéis que no es cuestión de parar el tráfico de todo Madrid para sacar mi móvil del bolso y disparar, he decidido disfrutar de los momentos. Cada atardecer en mi ciudad es digno de ser disfrutado y eso es lo que hago. Verlo, disfrutarlo... y morirme por dentro porque no puedo tenerlo en mi Instagram con un montón de corazones rojos (el me gusta de esta red social)

Llevo 35 años viviendo en la misma casa, en el mismo barrio y rodeada de los mismo árboles, y no ha sido hasta hoy que uno en concreto me ha llamado la atención. La copa estaba completamente amarilla, igual que la alfombra que cubría el césped verde. Un contraste de colores que, si os fijáis, está en todos lados en otoño pero que no nos llama tanto la atención como para dedicarles un momento. Hoy ver el árbol que os comento, me ha pellizcado el corazón. No ha sido un gran pellizco, pero sí lo suficientemente fuerte para que fuera a verlo con mi móvil en la mano y tratara de hacerle justicia. No lo he conseguido pero igualmente os voy a dejar la foto.



Pero no contento con darme tan buenos momento, el otoño también tiene otra cosa buena, mejor que la anterior, de hecho, y es que me ha provocado las ganas de volver a escribir. Sentarme delante de una hoja en blanco y rellenarla con garabatos. Y sentarme después delante de una plantilla en blanco de este blog y llenarla con algo que no son sólo fotos. Sé que no es el mejor texto el que estás leyendo, tampoco lo pretendía. Hoy me conformo con darle a publicar y que mañana o pasado mañana quiera escribir cualquier otra cosa.

Y como esta entrada es la más peculiar y variopinta que he hecho nunca voy a dejaros mi Instagram por si queréis echar un vistazo a las historias que cuento cuando no puedo, o no quiero, usar las palabras.

Instagram @fanita_madrid

Y de "regalo" otra foto del otoño en Madrid.

En grande se ve mejor