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viernes, 5 de septiembre de 2008

Carpe Diem -hoy más que nunca-

2008. Normalmente no acostumbro a recordar las cosas por el año en que sucedieron. De hecho soy bastante desastrosa para recordar las fechas. Sin embargo este año, el 2008, no puede pasar desapercibido. No puedo dejarlo en el olvido y no recordar todo lo que ha pasado y está pasando dentro de sus 365 días.

La frase más oída a principios de 2008 en mi casa fue "¡qué mierda de año, joder!" y la hemos repetido casi cada mes. La primera vez que la dijimos fue el 15 de enero, cuando mi familia había asistido ya a tres entierros. La última es posible que todavía esté por decirse viendo el ritmo que llevamos.

El final del año pasado fue bastante bueno. Mi hermana Sandra y mi cuñado anunciaron que se casaban y nos ilusionamos con la idea de preparar la boda. Desde entonces la celebración se ha visto amenazada dos veces hasta que finalmente se ha suspendido.
El día 15 de enero dudaron qué hacer con la boda. Habíamos perdido a un familiar muy cercano y todos estábamos terriblemente tristes, conmocionados y dolidos. La boda siguió adelante. Quedaban ocho meses para que se celebrara.
En junio enfermó la madre del novio. Y se volvió a dudar qué hacer. Finalmente se recuperó y se siguió adelante con la boda una vez más. Ya en agosto a sólo una semana de la boda se anuló definitivamente.

La Muerte, que es caprichosa y no espera por nadie, no hizo excepciones porque hubiera una boda programada.

Y es así que, a base de golpes, terminas por darte cuenta de que la vida es para vivirla y no para dejar pasar el tiempo pensando que otro momento será mejor que el que acabamos de dejar pasar.

Hoy más que nunca recomiendo a todo el mundo que tenga como máxima, la famosa frase "Carpe Diem".

1 comentario:

Brenda dijo...

Increible... Admiro tu fortaleza y tu manera de enfrentarte al mundo en estas circunstancias...
Ánimo!
Podría decirte que "estouy aqui para lo que quieras" o "cuenta conmigo", pero espero aprender a diferenciarlo yo después de estar 8 horas cada día enfrente de esos ojazos...

Un beso,

Bren.