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jueves, 23 de mayo de 2013

Chile - Trekking en el parque Mahuida - Filo de los espinos

Este martes fue fiesta -feriado- en Santiago de Chile y como no quise quedarme en casa sin hacer nada decidí hacer una excursión por la montaña, que dicho sea de paso, ya iba tocando. Es cierto que mi primera opción fue ir a Valparaíso o a algún otro sitio fuera de Santiago, pero viendo que me iba a comer un buen atasco -taco- a la vuelta a causa del fin de semana largo decidí quedarme cerca. Ninguna de mis amistades podía acompañarme, bien por enfermedad, bien porque tenían que trabajar, o bien porque tenían otros planes. El caso es que al final fui sola.
 
Se puede decir que el plan era más dominguero que otra cosa. Me levanté a las 8:00 y salí de casa sobre las 9:30 con eso lo digo todo...
 
Una vez dentro del parque te tienes que registrar. Dejar tus datos de contacto: teléfono, carnet de indentidad, nombre, hora d einicio y ruta que vas a hacer.
 
El guarda del parque, al verme sola, me dijo que lo mejor para que no se me hiciera de noche era que anduviera durante tres horas (hasta donde llegase) y que después diese la vuelta. Así que empecé a subir primero por un camino y luego directamente por la montaña entre piedras. Mi intención era llegar hasta donde me diesen las tres horas, pero a poco que subía me encontraba con un paisaje diferente que me motivaba a seguir subiendo. Realmente el camino no era el más cómodo ni el que yo habría elegido seguramente en una excursión en España, es más, es el típico camino del que me habría estado "quejando" todo el día (lo pongo entre comillas porque me quejo en broma. Luego siempre vuelvo) Aún así es cierto que me quejo y por eso quiero pedir perdón sobre todo a Santi que es quien más me tiene que sufrir siempre (aunque piensa que podría ser peor si viniera Lorena siempre (Lorena, desde el cariño, ¿eh? jeje)
 
En fin, que me puse a subir y cuando llevaba dos horas y media me encontré con un chico que bajaba. Le pregunté si me quedaba mucho y me dijo que una hora máximo y me animó a subir. Me dijo que había harto gente arriba y que me daba tiempo de sobra de subir y volver a bajar antes de que se hiciera de noche.
 
-Mira todo lo que has subido ya. ¿Cómo vas a darte la vuelta aquí? -Me dijo. Pues también es verdad... También me dijo que se llamaba el filo de los espinos y que tenía una altura que rondaba los 2.000 metros, pero realmente no he visto más información al respecto asi que desconozco el dato exacto.
 
Así que me animé y subí y no me arrepiento para nada porque las vistas son espectaculares. Os dejo con algunas fotos. Espero que también las disfruteis.
 
Fui camino de El cerro de la Cruz pero no llegué. De hecho mequedé bastante lejos del cerro 



Igual no se aprecia bien pero esta era la subida
 


Parezco un pasmarote pero el fondo se ve bien.
 
No sé a quién se le habrá ocurrido llevar un piedra gigante, pintarle una cara y clavarla en un alambre que está pegado a una roca.
 

 
Realmente es una excursión muy recomendable. La recompensa al sufrimiento es muy grande como habéis podido ver, aunque la triste realidad sea que lo que más encanto da a las fotos no es otra cosa que contaminación. Hacia el otro lado, donde no están estas montañas, tenemos Santiago de Chile. A veces, si tienes suerte, puedes ver algún edificio conocido en la distancia.
 
Debajo de la nube está Santiago. Por arriba la montaña.
 
Para terminar decir que hoy tengo bastantes agujetas que me recuerdan que llegué hasta arriba (ya me habría jodido tenerlas igual y no haber llegado a la cima) También que aunque conseguí subir bastante bien, la bajada fue bastante peliaguda porque el camino era empinado y era fácil resbalar, de hecho me caí una vez aunque paré bastante antes del precipicio (mami, es broma ¿eh? lo del precipicio, digo, caerme me caí pero no ya no me duele el golpe) Era cierto que había harto gente arriba y de hecho hice el camino de bajada con otras dos mujeres. Nos íbamos adelantando las unas a las otras y al final llegamos juntas abajo. Una vez que llegué abajo tuve que volver al registro y poner ok al lado de mi nombre para que supieran que había llegado.
 
¿Cómo llegar al parque Mahuida?
 
Yo fui en metro hasta hasta Plaza Egaña y allí cogí el bus 403  Le decís al conductor que os avise para ir al parque Mahuida y donde os deje cogéis el D02 o el D010. Cualquiera de los dos os deja casi en la puerta del parque. Sólo hay que subir una cuesta y ya has llegado. Si eres peatón tienes que pagar 500 pesos chilenos por entrar al parque (al cambio 80 céntimos) Si vas en coche no sé cómo puedes llegar al parque, pero sí sé que tienes que pagar 5.000 pesos (8 euros)
 
En el parque hay varias rutas para hacer senderismo, pero también para montar en bici o a caballo. También hay una zona de picnic muy bonita y aunque sólo sea para pasar el día con unas tortillas merece la pena.
 

lunes, 20 de mayo de 2013

Mamá, mira lo que he comido hoy (1)

Hoy voy a inaugurar la primera sección de este blog: Mamá, mira lo que he comido hoy. Esta sección nace porque cuando le dije a mi madre que me venía a vivir a Chile me preguntó que qué iba a comer aquí. Yo creo que se imaginaba que estaría todo el día entre el McDonalds y el Burger King. Por eso, para que se quede tranquila, de vez en cuando subiré las recetas que vaya haciendo, para que vea que aquí puedo comer tan sano como en casa.
 
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MAMÁ, MIRA LO QUE HE COMIDO HOY (1)
 
Hola me llamo Fani, tengo 31 años, soy española y nunca he hecho una tortilla de patatas. ¡Ya está, ya lo he dicho! Sin embargo como yo soy de las que piensa que nunca es tarde si la dicha es buena, aquí estoy con la receta paso a paso de la tortilla que hice el otro día. Será más bien una foto-receta pero seguro que se entiende.
 
Tortilla de patatas

Ingredientes para dos personas (o en mi caso, para dos días):

- 2 ó 3 patatas más o menos grandes
- 4 huevos
- 1 cebolla
- Aceite
- Sal

Cortamos las papas, les echamos sal y después las ponemos en la sartén con aceite caliente a fuego lento hasta que estén hechas.

Cortamos la cebolla para añadirla después. Yo eché una entera pero se puede echar la cantidad que se quiera.
 
Se baten los huevos y se le echa un poco de sal.

Se sacan las papas y se dejan escurrir para que no quede con mucho aceite. Como aún no tenía el colador lo puse sobre una espumadera con una cucharilla haciendo palanca para que pudiera escurrir el aceite. Mientras se escurren se va pochando la cebolla.

Se mezcla todo: cebolla, papas y huevo.
 
Aquí podéis ver el resultado final. Acompañado con una ensaladita.
 
Realmente quedó un poco sosa y muy seca, pero para la próxima ya he aprendido que con el tipo de fuego que tengo en casa tengo que darle la vuelta mucho antes y no utilizar la sal del salero, sino la del paquete de kilo. Parecerá una tontería pero es que no sala nada de nada la que hay en el salero. Es como no echar nada...
 
En fin, que la experiencia es un grado y yo tengo que coger mucha todavía. Espero que os haya gustado esta primera entrega de Mamá, mira lo que he comido hoy.
 
Curiosidad: el otro día una compañera de la oficina me dijo ¿tú cómo la haces para que no te quede cruda? Después de un rato de conversación me di cuenta de que lo que hacía era echar las papas directamente en el huevo y después cuajarla así que le quedaba el huevo muy hecho y la patata cruda. Me quedé ojiplática.

martes, 14 de mayo de 2013

Chile - en el supermercado

Vivir en Santiago de Chile significa hacer cola para todo: entrar al autobús, entrar al metro, ir al supermercado… “¡Mira ésta! ¡Pues como en España!” pensaréis muchos. Pero no, de eso nada. Aquí es exagerado. Ir a comprar un litro de leche a casi cualquier hora significa estar de 5 a 10 minutos esperando en la cola. Digamos que aquí llevan otro ritmo (en España un@ cajer@ a esa velocidad duraría un día en su puesto de trabajo) De todos modos creo que eso no es lo que más rabia me da de ir a hacer la compra, sino las bolsas de plástico.
 
Para empezar  hay gente al final de la cinta que empieza a meter tus cosas en bolsas a cambio de una propina. Por lo que me han contado esta gente no tiene sueldo pero trabajan para el súper (con su chaleco identificativo y todo) y sólo ganan lo que los clientes le dan por embolsar los productos. Habrá de todo, digo yo, pero yo me he encontrado con más gente borde que amable, que te mira con mala cara cuando le dices que no quieres bolsa porque sólo llevas un par de cosas que puedes meter en la mochila (es más cómodo llevarlo en la mochila que en la mano y además no se gastan tantas bolsas) o en la mano. La verdad es que es algo que me llama la atención porque la gente en Chile es encantadora pero en el super… No sé, es como que se transforman.
 
Quizás sea por la costumbre, pero yo en España no usaba casi bolsas y ahora me molesta que me den tantas. Es exagerado. Y esa es otra cosa que me molesta mucho de ir al supermercado, y es que si no controlas la cantidad de bolsas que usan para guardar tus productos puedes llegar a casa con más bolsas que productos.
 
Y no es coña.
 
Te meten una botella de detergente en ¡dos bolsas! porque es “muy pesada”, un paquete de pan de molde y unas galletas (por poner un ejemplo) en otra bolsa y unas salchichas y un zumo en otra bolsa. Os juro que no miento y que es algo que pasa en todos los supermercados. A mí me lleva a los demonios.
 
Yo lo siento mucho pero no me gusta dar propina. Creo que es algo que das porque quieres no porque te obliguen. Yo prefiero llevar mi propia bolsa como en España y hacer todo el trabajo yo sola a tener gente que lo haga por mí. Cuando es una compra grande puedes agradecerlo, pero ¿y si compras sólo un litro de leche? ¿Doy alrededor de 15 céntimos por 1 euro que me gaste en leche? Si vas todos los días a por una sola cosa te dejas al final de la semana un dinero en embolsado. Por eso muchas veces voy con mi mochila que, a parte de ir más cómoda y ahorrar en bolsas, también ahorro unas moneditas. Habrá quien diga que soy una tacaña, pero me da igual. Además es algo que me molesta más allá del dinero. No sé si me entendéis, es más por el hecho de que te lo impongan que el hecho de pagarlo…
 
 
 
Estas bolsas las he conseguido en una semana. No se ven bien pero ya os digo que son bastantes y eso que he pedido muchas veces que no me dieran tantas...
 
 
Otro día contaré lo del transporte público que es para morirse. Baste decir que durante dos semanas anduve casi una hora de ida y otra de vuelta para ir al trabajo desde el albergue para no tener que entrar al metro en hora punta.

viernes, 3 de mayo de 2013

Chile - primeras impresiones

Y cuando digo primeras me refiero a las primeras literalmente.

Una tarde me hizo falta nada más para que dos cosas llamaran poderosamente mi atención. La primera es que hay perros callejeros por todas partes. En los parques, en las puertas de las oficinas, en los restaurantes y en las cafeterías. A nadie parece importar que haya tantos perros sueltos (mi compañera Anabel creo que no saldría de casa) y aunque no hacen nada se te cruzan por la calle cuando estás andando o se te sientan a los pies cuando estás tomando un café en una terraza. Eso sí, son muy civilizados y esperan sentados a que los semáforos se pongan en verde e incluso vi a uno darse la vuelta en mitad de la carretera porque no le daba tiempo a cruzar.
 
 
 
 

La segunda cosa que llamó mi atención es que las parejas no tienen ningún pudor en mostrarse cariñosos en la calle. Nunca me lo había planteado, la verdad, pero ahora me doy cuenta de que en España no actuamos así. Somos mucho más distantes y fríos en los sitios públicos. En Chile las parejas se van después del trabajo a los parques a tumbarse en el césped o a sentarse en un banco y es muy normal ver muestras de cariño entre ellos. Nada que no se pueda ver, ojo, pero que a mí me llama la atención. Escenas que veías los viernes por la tarde cuando eras adolescente y que ahora se repite con gente de treinta años o más. Me encanta que la gente haga lo que le dé la gana sin pensar en lo que pensarán los demás, porque los demás, si me excluis a mí, pasan de lo que están haciendo. No pondré fotos porque no quiero meterme en la vida privada de la gente... y porque no he sido capaz de sacar una en condiciones, ejem, ejem. Hasta el momento no me he decidido a plantarme delante de una pareja para hacer fotos. Todo se andará...

lunes, 22 de abril de 2013

Chile - Cerro de Santa Lucía

Este fin de semana me lo he tomado con calma. He vagueado todo el sábado por la mañana en mi nuevo alojamiento, he salido a pasear y a hacer fotos desde el cerro de Santa Lucía, he conocido a un chico que juega al tenis, he cenado con amigos de amigos de Madrid, he pasado tiempo tirada en el césped mientras me calentaba el sol en la cara, he vuelto a subir al cerro para hacer fotos del atardecer, y me he olvidado de las preocupaciones.
 
Os dejo con una seleccion de fotos hechas este fin de semana, casi todas son del cerro y de los parques, así que espero que os gusten. Yo no salgo en ninguna porque la única que me han hecho es terrible. Ya volveré seguro y se lo pediré a otra persona porque desde luego hoy he elegido mal al fotógrafo.



 


 
Palmera de Canarias

 
Universidad Católica de Chile

Club de tenis. Llegué tarde al partido pero mirad el día que pude disfrutar... No me bañé porque estaba la piscina cerrada pero no por falta de ganas.
 

lunes, 15 de abril de 2013

Chile - primera semana

Llevo una semana en Chile y tengo la sensación de llevar meses ya. Me han pasado muchas cosas, quizás nada realmente importante ni destacable fuera de que estoy empezando de cero en un país nuevo, pero sí a nivel emocional. Creo que he podido pasar fácilmente por todas las emociones posibles varias veces al día: euforia, miedo, ilusión, angustia, emoción, incertidumbre. La misma cosa me agobia y me ilusiona dependiendo del momento en que lo piense, sin embargo sé que al final me va a ir bien y eso me hace ser cada día un poco más optimista.
 
Parece que por fin tendré piso a partir de mayo, aunque tampoco me quiero hacer demasiadas ilusiones porque el que sería mi casero ya me la ha jugado una vez y no descarto que lo vuelva a hacer, pero bueno, mantengo la fe en el ser humano y espero estar instalada en unas semanas.
 
Si echo la vista atrás sólo diez días me emociona saber que hay tanta gente preocupándose por mí y ayudándome a pesar de no conocerme. Muchos de vosotros me estáis prestando a vuestros amigos y yo, desde este humilde rincón, prometo cuidarles tanto como esté en mi mano y portarme bien para que quieran después mantener la amistad con vosotros. Creo que lo conseguiré. Otros me han ayudado desde el anonimato, como Carmen, una clienta de mi hermana Sandra, que removió Roma con Santiago, nunca mejor dicho lo de Santiago, para agilizar los trámites de mi visado de trabajo. Sin ella seguramente estaría aún en España esperando y por eso no sé cómo puedo agradecérselo. Tener el visado y comprar el billete de avión fue todo uno y no tuve tiempo de casi nada, pero me habría gustado agradecérselo en persona así que lo dejo pendiente para la vuelta.
 
Santiago no es muy diferente a lo que conocemos en España y el resto de Europa. En las tiendas están las mismas marcas, las mismas promociones dos por uno y las mismas ofertas del día. En la calle el mismo idioma, los mismos edificios, los mismos parques. No tengo la sensación de tener un océano entre vosotros y yo.
 
Dejé muchas cosas pendientes en España antes de venirme, la principal hablar con algunos de vosotros que sé que leeréis esto en algún momento, y contaros que me deportaron hace un mes. Sinceramente, cuando de pequeña decía que de mayor quería ser una mujer de portada no me refería a esto, pero bueno, las cosas pasan y de todo se aprende y os aseguro que de todo esto también he sacado algo de provecho. He hecho una escapada con mi amiga Yrene, cosa que hacía mucho tiempo que no hacíamos juntas; he ido al cine con mis padres; he pasado todo el tiempo que he podido con Iker, achuchándole todo lo que se ha dejado y más; he salido de tapas por Madrid; he visitado los pueblos negros de Guadalajara; y he comido torrijas. En definitiva, he aprovechado el tiempo. No volveré hasta diciembre, más concretamente hasta el día 22 que es cuando se inaugura la Navidad con eso de la Lotería, y se hace duro pensar que va a pasar tanto tiempo sin veros, por eso no quiero pensarlo y simplemente dejo que los días pasen. Utilizo el Skype bastante aunque el video según mi abuela no me hace justicia y soy más guapa en persona y, no lo neguemos, estamos hablando más ahora que cuando estaba en Madrid. Al final, va a resultar que son todo ventajas.
 
No me quiero enrollar más por ahora. Son muchas cosas las que tengo para contar, pero creo que mejor es que me lo tome con calma y explicar las cosas poco a poco para no aburriros. Gracias a todos por todo. A cada uno por una cosa. Por los besos, los hasta la vuelta, las llamadas y los whatsapp, por los numeritos del aeropuerto y por estar ahí. Intentaré actualizar el blog lo máximo posible para que sepáis de mí (a ver si así de paso consigo tener más visitas)
 
Por ahora no he hecho fotos. Os dejo una que hice con el móvil el primer día. Me pareció bonita aunque la calidad no es muy buena.
 
 
Yo trabajo justo detrás de la torre gigante.
 

domingo, 31 de marzo de 2013

Croacia - Venecia - Día 10

27 de agosto de 2012

No sé muy bien si lo he soñado o si lo he vivido de verdad, pero el caso es que recuerdo a Ana y a Javi hablando en mitad de la noche y buscando no sé qué en la ventana. Quizás tenían frío o calor o alguno (me inclino más por Ana) se agobió y quería asegurarse de que entrara luz por la ventana...

A las 7:00 de la mañana suenan las campanas de alguna iglesia pero hasta las 8:00 no nos ponemos en marcha. Duchas, desayunos, maletas... Hoy es el día de vuelta ya, nuestro viaje llega a su fin en unas horas. Vamos a dar otra vuelta por Venecia antes de coger las maletas. Tenemos un par de horitas aún.

Venecia (Fuente foto: Santi)

Venecia (Fuente foto: Santi)

A las 11:00 tenemos que dejar la habitación y la dejamos a esa hora en punto. Cogemos las maletas después de hacer algunas compras de última hora y empezamos el camino hacia el aeropuerto. Hay que recorrer toda Venecia andando (no hay coches en Venecia) con las maletas. La mía lleva ruedas pero los puentes no lo ponen fácil y hay que cargar con ella más de lo que me habría gustado. Creo que me estoy aburguesando...

Hoy vemos una parte de Venecia que no vimos ayer porque es menos turística aunque nos cruzamos con un montón de turistas que vienen o van al aeropuerto. Es el único camino para salir y entrar a pie. Después de un rato largo andando llegamos al final de los canales y encontramos algo de civilización tal y como la conocemos nosotros, es decir, coches, autobuses y ruido (nada exagerado pero sí se nota en comparación con lo que hay dentro de los canales)

Cogemos un bus al aeropuerto y una vez allí facturamos las maletas y damos una vuelta por las tiendas de la pequeña terminal. No nos ponemos de acuerdo sobre qué comer. En el avión nos darán comida pero no sabemos a qué hora será eso. Al final Santi, Ana, Cris y yo optamos por comer un helado, (siempre es buen momento para comer uno), y Javi por comer pizza. La verdad es que estando en Italia cualquiera de las dos opciones es muy buena.

Cuando llegamos a la puerta de embarque vemos que hay un retraso en varios vuelos. Según parece el de Madrid no se ve afectado pero aún así hay gente nerviosa. Santi cree que nos vamos a quedar sin volar hoy y a Cris no parece importarle mucho.

Al final nuestro vuelo sale sin problemas. Ocupamos todos una misma fila junto con otra chica que no conocemos de nada. Comemos (Javi por segunda vez en poco rato) y nos preparamos para volver a la vida en Madrid. La vuelta siempre es complicada y esta vez no va a ser distinta. Habrá que ir pensando en el siguiente destino.

De vuelta a casa

miércoles, 13 de marzo de 2013

Croacia - Venecia - Día 9

26 de agosto de 2012

Nos levantamos a las 5:30 para coger el ferry a Venecia. Hacemos el camino que anoche hicimos desde el puerto pero esta vez con maletas y en sentido inverso, claro. Esperamos durante un rato a que llegue el ferry y una vez dentro nos ponemos en marcha enseguida. El camino es tranquilo. El que puede dormir, duerme, y el que no pues se entretiene como puede. Hay olas bastante grandes y por nada del mundo se puede salir al exterior. Vamos sentados en filas de asientos que a mí me recuerdan a un cine.

Esperando para subir al ferry en Croacia (con sol)

Cuando llegamos a Venecia está lloviendo. Pero, ¡qué mala suerte! La gente nos dice que hacía meses que no llovía. Pues ¡qué bien!... Bajamos del ferry, esperamos a que saquen nuestras maletas y comenzamos a andar en dirección al hotel. Hay charcos y yo llego con las piernas manchadísimas por detrás. Menos mal que llevo pantalón corto porque si no habría acabado la ropa para tirar… Andamos durante un buen rato hasta que encontramos el hotel escondido en un mini callejón. Es un palacete con no sé cuánto tiempo de antigüedad. Nos registramos y subimos a la habitación. Una habitación gigante con camas para cinco personas, techos altísimos y vistas a un canal. Desde la ventana se ve el edificio de enfrente a unos cuatro metros. Abajo el agua y las góndolas pasando de vez en cuando. Dejamos las maletas y nos vamos a dar un paseo. Callejeamos sin rumbo fijo y hacemos fotos por doquier. Los canales, las calles, los puestos, los edificios… Todo nos llama la atención.

Nuestro hotel por el patio trasero



Tienda de máscaras (conmigo en el espejo del fondo)

Góndolas

Después de un rato nos entra hambre y paramos a comer en un restaurante en el que comemos bastante bien. Hace rato que no llueve así que ahora podemos movernos con facilidad. Seguimos paseando y Ana plantea hacer una parada de un ratito por la tarde en el hotel para descansar. Hoy nos hemos levantado a las 5:30 y eso pasa factura. 

¡Yooooo!

De camino al hotel nos compramos un helado y nos sentamos a comerlo en una plaza. El cielo cada vez está más negro y poco a poco empiezan a caer gotas. Espabilamos un poco hasta llegar al hotel, pero yo, que me encapricho de una pluma y su tintero aprovecho que ahora no llueve mucho para ir a la tienda (al final de la calle y pasando un mini puente sobre un canal) para comprarlo. Cris dice que tampoco quiere subir a la habitación y se viene conmigo. En principio mi intención era sólo mirar, pero una vez dentro de la mini tienda comienza a diluviar y nos tenemos que quedar dentro un buen rato. Hablamos con la dueña bastante y nos cuenta que Venecia ha cambiado mucho. Que ahora hay siempre mucho turista, y aunque hay comercios a los que le viene muy bien, a ella le da pena no poder disfrutar de su ciudad con tranquilidad. Yo la entiendo. De verdad que sí. Venecia me parece bonita, pero está invadida por turistas. Es demasiado. Al final me gasto mis 10 euritos en la pluma y el tintero y nos despedimos de la mujer cuando vemos que no llueve demasiado. Cruzamos el puente corriendo y hacemos el camino de vuelta por debajo de las terrazas. Cuando llegamos al hotel estamos casi secas. Subimos a descansar un rato y a ducharnos antes de salir a ver Venecia de noche.

Cuando bajamos vamos a hacer fotos a uno de los canales que están justo detrás del hotel. La verdad es que la estampa es bonita. Las góndolas, los canales, los restaurantes, los edificios. Todo tiene su encanto. 


Primeras vistas de Venecia de noche

Aunque también es cierto que tiene su encanto visto desde lejos. Las góndolas, por ejemplo, sí, es muy bonito, tiene que ser muy romántico, pero a la hora de la verdad no lo es tanto. Creo que un paseo en góndola tiene que estar muy bien, sí, pero cuando ves a los gondoleros con la pértiga en una mano y hablando con el móvil por la otra, no sé, como que pierde mucho encanto. Las calles y callejuelas, otro ejemplo, son preciosas, sí, pero están tan abarrotadas de gente que no se disfrutan todo lo que se podría disfrutar. No sé. Me llevo un sabor agridulce de este viaje por este motivo.

Venecia de noche

Hace mucho frío por la noche y antes de comenzar nuestro paseo y después de hacer las fotos del canal subimos a por más ropa a la habitación. Visitamos sitios que hemos visitado esta mañana y al no hacer muy buen tiempo para estar en agosto nos encontramos con que hay poca gente. Mejor. Las fotos que saco no son las mejores, pero el paseo lo disfruto bastante. 

Plaza San Marcos de noche

Cenamos, mal, y volvemos dando un paseo al hotel. Estamos muy cansados y nos acostamos en cuanto llegamos. Hoy ha sido un día largo y nos merecemos un descanso…

lunes, 11 de marzo de 2013

Y tú, ¿qué estabas haciendo el 11 de marzo?

Nadie te preguntará de qué año porque todo el mundo sabe a qué día se refiere el que ha preguntado. Son fechas imposibles de olvidar. Yo no supe de la magnitud de la tragedia hasta bien entrada la mañana. Ese día empecé a trabajar en un sitio en el que no estuve ni una semana. Tenía que llamar por teléfono para vender productos de limpieza a granel a las empresas y nos dieron orden de no llamar a Madrid. Había demasiada gente esperando una llamada de teléfono en Madrid ese día. Recuerdo la cara desencajada de la coordinadora y que nos iba dando las noticias con cuentagotas. Las que había, por otro lado. Pensé que había sido "una bomba más" de ETA, pero cuando realmente me enteré de todo me quedé de piedra. Llamé a casa y dejé un mensaje en el contestador diciendo que estaba bien. Había tenido el móvil apagado toda la mañana y no había dado señales de vida en toda la mañana. Menos mal que mi hermana sabía más o menos por dónde iba y sabía que no tenía que coger el cercanías para ir a mi nuevo trabajo porque mi madre estaba histérica.
 
Cuando vi las primeras imágenes habían pasado varias horas y me costó creer lo que veía.
 
Recuerdo que cuando iba en el metro vi que había una línea fuera de servicio por causas ajenas a metro y pensé que igual alguien se había tirado a las vías. A veces pasa, aunque casi nunca sale en las noticias.  Ojala hubiera sido algo así...
 
Mi respuesta es trabajar. Eso es lo que estaba haciendo el 11 de marzo. Y vosotros, ¿qué estábais haciendo cuando os enterasteis?


domingo, 10 de marzo de 2013

Croacia - Día 8

25 de agosto de 2012

Nos levantamos muy muy temprano porque hoy tenemos que hacer muchas cosas antes de entregar el coche. No he dormido muy bien porque anoche dejamos la ventana abierta y he pasado mucho frío. Alrededor de las 7:00 nos ponemos en marcha por carreteras estrechas que atraviesan bosques. Por el camino vemos un montón de casas a medio construir y otro buen montón de casas a medio destruir. Todo consecuencia de la guerra. Hacemos un camino largo por la mañana, de hecho hacemos hasta un cambio de conductor antes de llegar al nuevo destino: Pula. Lo único interesante que tiene Pula es el anfiteatro, que no está mal pero que en mi opinión no merece la pena desviarse sólo para verlo. La ciudad me resulta bastante fea.

Anfiteatro de Pula

Después de la "gran excursión" nos volvemos a poner en marcha para llegar a Rovinj y comer allí. Dejamos el coche en el puerto y cogemos algo para comer: un par de trozos de pizza fría que sobró ayer de la cena, unas patatas fritas y algo de fruta. Al final "comemos" sentados en unos bancos al lado del puerto y delante de varios restaurantes (de esto hace varios meses y sinceramente no recuerdo por qué no comimos en condiciones ese día) Después de la suculenta comida damos un paseo por el pueblo. Hace mucho calor y después de un rato volvemos a bajar al puerto donde nos intentamos hacer una foto saltando. Parece fácil pero sacar una buena foto saltando es complicado.

Rovinj

Terminando de comer. O...¿era empezando?

Rovinj

Rovinj. Me encantó esta casita azul. Este pueblo tiene callejuelas muy chulas.

Volvemos a coger el coche hasta llegar a Porec. Los apartamentos están cerrados cuando llegamos, aunque hay una habitación, que parece la oficina, que está abierta. Nos colamos en todo el edificio donde vemos un montón de puertas cerradas y algunas abiertas. Las que están abiertas son habitaciones en obras con un montón de trastos dentro y no parecen dar mucha confianza. Sinceramente, este sitio me pone los pelos de punta. Quizás sea yo muy peliculera pero parece el típico edificio de apartamentos en el que cometer un asesinato sin que se entere nadie. Después de un rato conseguimos hablar con el dueño de la casa. Está de camino así que esperamos en la calle a que llegue. Nos enseña la habitación, nos da la clave del wifi y cuando nos va a explicar cómo llegar al local de alquiler de coches nos dice que si queremos que podemos ir al centro de información turística (en el que trabaja) que está muy cerca y desde allí nos informará.

Esperando a que alguien apareciera en el apartamento. Ya habíamos estado investigando un rato por el edificio a medio construir

Dejamos las cosas en la casa y vamos a donde nos ha dicho que vayamos. Tardan un buen rato en atendernos y cuando lo hacen tratan de convencernos para que cenemos en no-sé-qué-restaurante (que resulta que es de alguien de su familia) Total que el piso no nos ha gustado, el wifi no funciona y la atención tampoco ha sido buena. En otras palabras, se están cubriendo de gloria...

Dejamos el coche y nos vamos a pasear por el pueblo donde encontramos una tienda con chuches gigantes. Nos pueden las ganas y no acabamos malos de milagro. Recomendación: el azúcar mejor en dosis pequeñas. ¡Madre mía, si hubiéramos sido perros nos habríamos quedado ciegos! ¡Qué asco de chuche!

La tienda del demonio. No os dejéis engañar, el azúcar no es buena.

También es un pueblo con mar y después del paseo vamos a ver la puesta de sol desde el puerto sentados en un escalón al lado del agua. Un incendio no muy lejano nos deja unas bonitas imágenes de una avioneta recogiendo agua de mar frente a la puesta de sol. Pasa tantas veces por delante nuestro que llega un momento que perdemos la cuenta de las veces que ha venido a por agua ya.


Puesta de sol en Porec con avioneta 

Volvemos paseando a buscar un sitio donde cenar y comprar algunos recuerdos de Croacia. El sitio que elegimos para cenar vuelve a estar recomendado por Tripadvisor y otra vez volvemos a acertar. El lugar es encantador, un callejón con  mesitas y poquita luz. Un sitio romántico e íntimo (como otros en los que hemos estado estos días) en los que perderse si vienes en pareja. 

La vuelta al apartamento la hacemos con el cronómetro en marcha para calcular el tiempo que tardaremos mañana por la mañana en llegar al puerto (obviamente salimos del mismo punto al que tenemos que llegar) para coger el ferry hasta Venecia. En unas horas diremos adiós a Croacia y hola a Italia.

Una vez en casa nos duchamos y nos preparamos para salir corriendo mañana por la mañana. No sé por qué siempre nos parece buena idea coger el más tempranero de los billetes cuando estamos organizando el viaje, pero cuando llega el momento de la verdad no mola nada levantarse a las 6:00 de la madrugá para ponerse en marcha. Pues bien, el momento ha llegado y mañana tenemos que levantarnos antes de que amanezca. ¡Qué gusto estar de vacaciones!