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lunes, 25 de abril de 2016

El poder de la lluvia


La lluvia tiene el poder de relajarme cuando estoy nerviosa pero también puede provocar el efecto contrario y ponerme de los nervios cuando estoy tranquila. Exactamente lo mismo que los taxistas.

Uno de esos días de lluvia de la semana pasada tuve una reunión en el centro de Madrid; lo último que me apetecía en un día como ese era llevar el coche al centro así que cogí un taxi que estaba dejando a alguien en la puerta de la oficina y le di la dirección. Me puse el cinturón e intercambié algunas palabras con el taxista. No tenía el día para muchas charlas así que traté de relajarme.

En vano.

El hombre conducía casi encima del coche que llevábamos delante, maldiciendo cuando alguien se paraba en un semáforo que él se habría saltado y acelerando y frenando como si le fuera la vida en ello. En más de una ocasión le dije: "No hay prisa" pero parecía que no pensaba lo mismo que yo. Todo esto sumado a que estaba chispeando me provocó un estado de nervios que lo único que quería hacer era pagar y bajar del coche.

Durante la reunión, en un edificio en la Gran Vía, yo estaba de espaldas a la ventana y no veía lo que ocurría fuera pero, después de una media hora en la que no paré de hablar, lo escuché. Estaba lloviendo. Paré la reunión para preguntar lo evidente: "Ya está lloviendo, ¿no?" Me di la vuelta y pude ver la cortina de agua al otro lado del cristal. Una lluvia vertical, que no llegó a mojar las ventanas, pero que se hacía oír.

Cuando salí a la calle (sin paraguas) corrí para montar en un taxi que pasaba por allí. El taxista me preguntó a dónde iba. Le di la dirección de la oficina y, como había hecho con el otro taxista, intercambié algunas palabras con él. Llevaba una emisora de radio con música soul y se tomó la conducción con calma. Llovía muy fuerte, dejando en el limpiaparabrisas ese sonido con el que podríamos dormirnos. Cogí postura y por fin me relajé. Cuando estábamos llegando recuperamos una conversación banal. Le pregunté por una chapa que tenía pinchada en el techo y sobre la música que habíamos ido oyendo, aunque lo que en realidad me habría gustado decirle era lo mismo que al otro taxista:

 "No corras que no hay prisa"

lunes, 14 de septiembre de 2015

Camino a Santiago

12 de septiembre de 2015 - A Fonsagrada

El tema de la peregrina americana desaparecida ya me tocaba la fibra sensible por haber ocurrido en el Camino. Algo que siempre había querido hacer yo se convertía, de repente, en algo muy peligroso para una mujer: viajar sola. O, más concretamente, hacer el Camino de Santiago sola.

Desde que lo hice la primera vez lo había defendido como un viaje muy tranquilo, seguro y sin sobresaltos. Yo nunca veo el peligro. Los que me rodean, siempre. Con la de gente que hay en el mundo, ¿por qué voy a estar yo donde ocurra algo? ¿Qué probabilidades hay de que eso pase? Supongo que eso pensó Denise cuando comenzó el Camino. O tal vez no. Tal vez ni siquiera pasó por su cabeza ese pensamiento, pero el caso es que a ella "le tocó".

Cuando haces el Camino encuentras gente de todo tipo. Para mí, sin duda, es lo mejor. Personas buenas, generosas y amistosas que forman entre todas una pequeña gran familia en cada desvío, en cada albergue y en cada etapa del Camino. Pero como en todo, o en casi todo, siempre hay una manzana podrida que le pone sabor amargo a la aventura. En este caso Miguel Ángel ha sido esa persona que ha quitado todo lo bueno del Camino de un plumazo. No sé los motivos que le habrán llevado a hacer algo así y tampoco me importa. Nada podría justificar lo que ha hecho. 

La casualidad ha querido darle la razón a quienes me rodean poniendo en mi camino, más concretamente en mi albergue, al mayor peligro que acechaba el Camino de Santiago estos meses de atrás. Si no hubiera sido por su detención el viernes, esa misma noche habría dormido bajo su mismo techo. No recuerdo haberle visto en ningún momento, casi mejor, pero aún así impresiona saber que hemos estado juntos en un mismo lugar. Que después de haber matado a una persona ha tenido la sangre fría de comenzar su particular Camino a Santiago manchando con su acto de peregrinar el buen nombre del mismo.

Ahora me doy cuenta de lo fácil que podría haber sido que Denise hubiera sido yo misma aunque es mejor no pensar en eso. 

Hoy acaba mi peregrinaje mientras el resto de compañeros siguen su Camino y lo hago con lágrimas, besos y abrazos. Me llevo amigos, el tiempo dirá cuántos, pero lo que sí tengo claro es que por nada del mundo dejaré de pensar en estos días como algo muy especial. Algo que he conseguido gracias a ellos: Encarni, Guille, Valentina, Jaume, Luis, Patxi, Susan, Nuria, Jose y Clara y Edu, que aunque les pongo los últimos realmente fueron los primeros. Todos ellos son quienes hacen del Camino lo que es, quienes le dan significado, y mientras existan personas así estoy segura de que el Camino seguirá siendo el Camino, siempre incorruptible y lleno, únicamente, de cosas buenas.

Denise, descansa en paz. No hay palabras para expresar cuánto siento lo que te ha pasado. 

Fdo. Una peregrina 


domingo, 31 de mayo de 2015

Un año

Chile. Hace un año.
 
Recibir un mensaje a las 19:29 procedente de España no es lo normal teniendo en cuenta la diferencia horaria. Cuando veo que el mensaje es de mi cuñado sé que sólo puede significar una cosa: voy a ser tía por segunda vez.
 
Después de pasar por monitores y de cruzar varios mensajes con mi cuñado mandan a Sandra a casa diciendo que es una falsa alarma. Mi bañera a medio preparar se termina de llenar y me meto en el agua caliente para relajarme. No me creo que sea una falsa alarma. Algo me dice que de esta noche no pasa. Cuando salgo de la bañera me pongo a cenar mientras veo una película pero nada más empezar llega un mensaje de Ana, mi hermana pequeña, que se ha quedado cuidando de Iker mientras mis dos cuñados y Sandra se van corriendo al hospital. Estamos muy contentas y nos llamamos por skype para que me cuente cómo ha sido todo. Después de un rato colgamos pero quedamos en volver a hablar cuando sepamos más cosas. Unos minutos después llega la primera foto de Víctor y luego la segunda y más tarde la tercera. Ha sido uno de los partos más rápidos que me han contado. Tanto que a punto ha estado de nacer en el coche. Volvemos a llamarnos Ana y yo. Seguimos contentas, muy contentas y, sobre todo, emocionadas. Las dos estamos hechas un mar de lágrimas dulces, nada de saladas en algo tan bonito, y casi no articulamos palabra. Sólo hipamos y decimos:
 
-¡Qué bonito es!
 
Patagonia argentina. Hace un año y tres meses.
 
Después de varios días perdida en la Patagonia chilena he pasado al lado argentino para ver el Perito Moreno. Paseando por Calafate me encuentro con un pingüino de peluche chiquitito y lo compro para Víctor. Es lo primero que compro pensando en él y me emociona hacerlo. No estar presente durante el embarazo me hace estar menos implicada que con Íker y el pingüino me hace ver que estar cerca o lejos no me hace ser más o menos tía.
 
Madrid. Hace un año y cinco meses.
 
Después de las vacaciones de Navidad en Madrid me vuelvo a Chile. Estaré seis meses más antes de volver definitivamente y eso implica no estar presente cuando nazca Víctor. Estoy en la puerta de casa de Sandra, despidiéndome de ellos porque no pueden ir mañana a despedirme al aeropuerto. La abrazo y le beso la barriga, no muy grande aún, en la que duerme el peque. Sé que no la veré embarazada más y me da mucha pena todo lo que me voy a perder. Nos despedimos con lágrimas saladas como no puede ser de otra manera.
 
Madrid. Hace once meses.
 
Aterrizo en Madrid y voy directa a casa de Sandra y Javi. Muero por ver a Íker y por conocer a Víctor. El salón está oscuro porque el peque duerme allí en ese momento y entro a tientas. Me acerco al cuco y Sandra me dice que puedo cogerle aunque esté dormido. Esa es la primera vez que le tengo en brazos.
 
A partir de ese día el verano entero es para ellos. Y el otoño. Y el invierno. Y la primavera. Veremos qué nos trae el verano aunque dudo mucho que las cosas cambien.
 
Hoy.
 
Hoy hace un año de aquella noche en la que tus tías lloraban y reían a la vez mientras se comunicaban por ordenador. Un año desde que mamá saliera corriendo de casa con papá y con el tito y se dedicaran a cambiar de coche antes de llegar al hospital. Un año desde que los abuelitos tuvieran otro nieto detrás del que correr. Y un año ya desde que Íker se convirtiera en hermano mayor ¡con lo duro y difícil que es eso!
 
Tú has pasado de ser un pequeño bebé de pelo oscuro a un querubín de rizos rubios y ojos negros que corre de un lado para otro desde que diste tus primeros pasos hace a penas una semana. Llegaste con prisa y con prisa parece que vas haciendo las cosas. Te haces grande y verte crecer día a día es un gran regalo.
 
Y hablando de regalos, uno de los míos es esta entrada. Desde hace casi cuatro años Íker tiene su propia etiqueta en el blog y ya va siendo hora de que tú tengas también la tuya.
 
Te quiero mucho peque. ¡Feliz cumpleaños!

lunes, 27 de enero de 2014

Mamá, mira lo que he comido hoy (4)

TALLARINES CON BACON Y SETAS (4 raciones - 10 minutos - 10 minutos de cocción)

Aquí pondré la receta original y en rojo los ingredientes que he obviado porque no me gustan. El plato ha quedado rico igualmente pero si queréis podéis usarla completa.

375 gramos de tallarines secos
1 cucharada de aceite vegetal (yo he usado de oliva)
1 pimiento amarillo picado sin semillas
2 dientes de ajo picados (yo los he troceado grandes para quitarlos después)
125 gramos de setas silvestres o champiñones en tiras
125 gramos de beicon sin corteza cortado en tiras finas
3 cucharadas de perejil picado
pimienta
sal
500 gramos de queso fresco o yogurt natural
25 gramos de piñones tostados

Se cuece la pasta en agus con sal siguiendo las instrucciones del fabricante. Dejar más o menos tiempo dependiendo de cómo queramos de cocida la pasta.

Mientras tanto se calienta el aceite en una sartén y se agrega el pimiento amarillo picado. Saltear a fuego medio 2 - 3 minutos.


Agregamos el ajo, las setas, el beicon y el perejil. Salpimentamos y cocemos 3 minutos.


Bajamos el fuego y añadimos el queso o el yogurt. En mi caso ha sido yogurt natural sin azucar. Removemos y calentamos suavemente.


Escurrimos la pasta y mezclamos con la salsa. Una vez en el plato adornamos con los piñones. Yo como no tenía no los he incluido...
Y éste es el resultado final. Espero que os guste.

¡Buen provecho!

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Chile - envidia cochina

Quien más quien menos ha sentido envidia alguna vez.
 
Yo no me considero envidiosa pero sí hay ciertas cosas en las que pienso y digo:
 
- Siento envidia... Pero de la sana, ¿eh?
 
Me pasa cuando voy por la calle, sobre todo en Chile, y veo a parejas mostrando su amor en público, haciéndose arrumacos y pasando del resto del mundo (digo sobre todo en Chile porque en España la gente no da tantas muestras de cariño en público)
 
Me pasa cuando voy a casa de alguien y veo que tienen una cocina en condiciones mientras que yo aún estoy ahorrando para la mía.
 
Me pasa cuando veo que la gente coge un avión para irse a la otra parte del mundo mientras yo me quedo en la oficina.
 
Y me pasa cuando veo a chicas monísimas por la calle con ropa súper chula y sé que a mí no me quedaría igual.
 
Pero lo que siento cuando llega la primera no lo puedo calificar sino de envidia cochina.
 

No lo puedo evitar, me encantan los zapatos. El problema viene cuando voy a comprar y pido mi número. Siempre me contestan lo mismo:
 
- No. Esa talla no la trabajamos.
 
Calzo un 42, pero como casi nunca hay esa talla de mujer la mayoría de veces tengo que comprar un 41 grande. No siempre es fácil. De hecho hay muchos sitios en los que la talla más grande es la 40 y ahí si que es imposible.
 
Cuando llegué a Chile traje un par de sandalias negras que pensaba que me iban a hacer un apaño mientras hiciera calor pero le metí tanta caña que en menos de un mes se me empezaron a romper en la suela. Con el frío quedaron guardadas en el armario y hace un mes volví a sacarlas. Estaban un poco rajadas pero me sacaban de un apuro. Comencé a mirar en las tiendas de vez en cuando pero no encontraba nada que me valiera: unas me dejan el talón fuera y otras los dedos rozando el suelo.
 
He mirado todas las zapaterías que hay de mi casa al trabajo (que no son pocas) y también en el centro comercial y no sólo no he encontrado nada sino que además me miran como si fuera un extraterrestre confesando ser un extraterrestre. Y es aquí cuando llega la envidia cochina. La ENVIDIA con mayúsculas porque todas las mujeres, jóvenes y niñas llevan sandalias bonitas, de su talla, y pueden combinarlas con su ropa mientras yo trato de comprar siempre un color neutro como el negro o el marrón para poder combinarlo con el mayor número de prendas posible. Veo a chicas probándose cincuenta pares del 38 para terminar diciendo:
 
-No sé, no me convencen...
 
Las mataría en ese mismo momento.
 
El otro día, me di cuenta de que me iba fijando en los pies de las chicas y pensando:
 
-Ojalá hubiera talla para mí. Qué suerte tiene esa chica de que le valgan las sandalias...
 
Y fue cuando me di cuenta del sentimiento tremendo y terrible que nacía en mí. La envidia como nunca la había sentido. La envidia cochina.
 
Y, ¿sabéis qué? No me importa reconocerlo. Me dais envidia todas vosotras, mujeres que tenéis como mayor preocupación que todos los modelos que os habéis probado os gustan y no podéis decidiros por cual os gusta más.
 
Ya está, ya lo he dicho. Seguro que hoy voy a dormir mucho más tranquila, aunque eso sí, todavía sin sandalias...

lunes, 16 de diciembre de 2013

Chile - besos

Me gusta mucho la costumbre de dar un único beso a modo de saludo como hacen en Chile. Los primeros días aquí siempre me dejaban colgando en el segundo pero me acostumbré bastante rápido y ahora ya siempre saludo de la misma manera... siempre que sean chilenos, claro.
 
Lo bueno que tiene dar un solo beso es que se distingue perfectamente cuando estás saludando a un conocido y cuando a un amigo. En el primero de los casos sueltas el beso y a otra cosa mariposa, pero cuando es un amigo, alguien de confianza, en definitiva, alguien a quien tienes cariño, le das un beso y después un abracito. Es mucho más bonito que los dos besos que damos en España. Para mí por lo menos es así. De hecho antes de venir a Chile me acostumbré a dar un único beso. A mis amigas les llevaba a los demonios pero para mí darles dos besos me resultaba bastante impersonal (aunque entiendo que es la costumbre en España)
 
El problema viene cuando te encuentras con españoles y es que a veces, cuando estamos "en familia", las costumbres vuelven a nosotros sin que nos demos cuenta y es entonces cuando uno suelta un solo beso y el otro va buscando el segundo. Se generan más situaciones "embarazosas" con el tema de los besos entre españoles que entre españoles y chilenos.
 
En la parte opuesta están los besos de porque sí y con esos no puedo. Es tan fácil dar un único beso que la gente muchas veces lo regala como si nada y eso tampoco me parece. Todos los días lo veo mientras espero el ascensor en el trabajo, un montón de gente arremolinada esperando a que llegue para poder subir y según van llegando más personas localizan a las caras conocidas, se acercan a ellas, les sueltan el beso y no hablan de nada. No sé vosotros, pero yo lo veo una situación de lo más incómoda. Si tienes confianza para darle un beso de buenos días también la tienes que tener para preguntar qué tal estás o si me apuras para comentar el tiempo, ¿no? Pues no. Aquí he visto grupos de hasta cinco y seis personas chocando entre ellos para darse el beso de buenos días y no hablar en todo el tiempo restante. Diría que ni siquiera se miran los unos a los otros.
 
Lo mejor, para simplificar las cosas, es que te digan cómo hacerlo, como en un bar español al que he ido un par de veces donde está bien claro:

 
Sí, la que hace la foto es una servidora :)

viernes, 13 de diciembre de 2013

Pinchín y... Pinchina

Hace mucho, mucho tiempo que no escribo en el blog. Ya no digo publicar, porque publicar publico de vez en cuando pero casi siempre fotos y eso no es lo mismo que escribir así que hoy me voy a poner a ello.

Poco antes de venir a Chile mis compañeros me dieron un regalo muy especial que me hizo mucha ilusión: un cactus de tela en una maceta al que bautizamos con el nombre de Pinchina (sin duda era una fémina) La idea era traerme a Pinchina a Chile para no echar tanto de menos a Pinchín pero era demasiado grande y mi maleta demasiado pequeña así que se tuvo que quedar en Madrid muy a mi pesar.

Muchos diréis que un cactus de tela no es gran cosa, pero yo muchas veces me he acordado de Pinchina y hoy os la quiero presentar.

No diréis que no es bonita, ¿eh?
 
El otro día hablé con Gon después de mucho tiempo y la verdad es que me hizo mucha ilusión volver a escuchar su voz y tener nuestras típicas conversaciones de que si esto está bien y que si esto va de aquella manera. Lo normal, vaya. Al final le pregunté por Pinchín, claro, y me dijo que no había quien enderezara a ese cactus. Se ha torcido y no hay nada que hacer, además con lo cabezón que es creo que es una tarea casi imposible.
 
No creo que en Navidad pueda ver a Pinchín, pero Gon me mandó una foto para que pudiera ver cómo evoluciona y la verdad es que está bien grande (claro, ya son muchos años los que tiene)
 
Como sé que os interesa mucho todo lo que le pase a Pinchín os voy a dejar su última foto para que veais cómo ha cambiado en estos años. Está bien alto, ¿eh?
 
¿Cómo le veis? 
 

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mamá, mira lo que he comido hoy (3)

Pastel de papas

Hoy traigo un plato tradicional chileno: el pastel de papas. Es muy rico y muy fácil de hacer (lo digo por experiencia que yo es la primera vez que lo hago y me ha quedado de rechupete...)

Ingredientes:

Para preparar el pino (así se llama el relleno)

- Carne picada
- Cebolla
- Sal
- Pimienta negra
- Aceitunas negras
- Huevo duro
- Pimentón
- Aceite

- Puré de patatas (yo he usado uno de sobre que está muy rico pero también se puede hacer con papas cocidas con mantequilla y sal)
- Azúcar

Preparación:

Se pocha la cebolla en una sartén con un chorrito de aceite.

 
Después se mezcla la carne picada (que lleva sal, pimienta y pimentón al gusto) con la cebolla.  No he puesto medidas porque creo que es mejor que cada uno la eche al gusto. Es al menos lo que he hecho yo.
 
 
Una vez que tenemos la mezcla en su punto la ponemos en un pocillo de barro con unas aceitunas negras (¡ojo que siempre o casi siempre van con hueso!), pasas (si se quiere, ¿eh, Gonzalo? No es obligatorio) y un trozo de huevo duro.
 
 
Por último se cubre todo con el puré de papas y se espolvorea un poco de azúcar por encima. El último paso es meterlo al horno hasta que quede doradito.

Sí, ya lo sé, no está doradito pero era muy tarde y tenía hambre. No tuve paciencia...
 
¡Advertencia! El pocillo de barro y las papas mantienen el calor de una manera espectacular. Cuidado de no quemarse.
 
¿Qué me decís? ¿Os gusta esta receta? Yo sin duda es una de las cosas que me llevaré a España de vuelta y pienso incorporarlo a mi recetario.
 

domingo, 6 de octubre de 2013

Al sur de Santiago (cuarta parte)

Por último, en mi viaje al sur me adentré en la selva valdiviana, un lugar increíble en el que yo era la única visitante. Un bosque para perderme y que, hasta donde yo sé, bien podría haber sido el hogar de hadas y duendes. Tranquilidad, silencio y calma entre la maleza y un viento huracanado en los miradores al océano Pacífico. Un sitio que recomiendo a todo el mundo que pueda, que no deje de visitar.

El bosque de los Olivillos, hogar de hadas y duendes

A la derecha, la selva valdiviana; a la izquiera, el Pacífico



Riesgo de tsunami

Esta playa es increíble de lo bonita que es. Curiñanco.

Un salto de agua que cae a la playa...

...y que desemboca en el mar
 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ayer fue 11 de septiembre



Los últimos 12 años, cada vez que llegaba el 11 de septiembre mi cabeza volvía a un momento concreto del 2001. Recuerdo a Matías Prats hablando con el corresponsal en Nueva York diciendo: "La otra torre, Ricardo (Ortega), la otra torre" y poco después lo que todos los que estábamos viendo esa cadena recordaremos siempre: "¡Dios Santo!"
 
Han pasado 12 años y se me siguen poniendo los pelos como escarpias cada vez que lo veo, lo oigo o lo recuerdo.
 
Recuerdo la incertidumbre ese día. Horas delante de la tele para ver qué estaba pasando, primero en Nueva York y después en Whasington también.
 
Desde este año, sin embargo, el 11 de septiembre tiene para mí otro significado importante, y es que, desde que estoy en Chile, he visto, oído y leído, si no mucho por lo menos bastante, sobre lo que ocurrió aquí este día del año 1973.
 
Y estoy impactada.
 
Sabía que había habido un golpe de estado. Sabía que había habido una dictadura militar después, pero hasta que no he estado aquí no he sentido lo que realmente el 11 de septiembre significa en Chile.
 
No se olvida y no se perdona. Es un sentimiento y es, 40 años después, un tema doloroso para la mayoría. Muy doloroso. Aquí hace 40 años murió el primer presidente socialista de Chile, pero no sólo él murió; al menos 38.000 víctimas le acompañaron. ¡38.000! Yo hoy, aquí sentada en mi pequeño estudio de Providencia, me he dado cuenta de algo: tanto en Chile como en Las Torres Gemelas de Nueva York quienes murieron fueron el pueblo, la libertad y los derechos humanos. Las personas que hacen posible los países. Las personas sin las cuales los "mandamases" no tendrían qué hacer ni a quién gobernar. Las personas sin las cuales ellos no serían ABSOLUTAMENTE NADA.  
 
Las últimas palabras de Salvador Allende fueron !VIVA CHILE! (en mi texto de hoy se puede cambiar CHILE por el país de cada uno si se quiere) ¡VIVA EL PUEBLO! ¡VIVAN LOS TRABAJADORES! Y yo, siendo cada día más atea, sólo puedo decir una cosa a sus palabras: AMÉN.




GALERÍA DE IMÁGENES DEL GOLPE DE ESTADO CHILENO AQUÍ
 
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Esta entrada la he hecho para mí. Para no olvidar lo que he sentido estando en Chile. Y como homenaje a todas las víctimas. Para que no caigan nunca en el olvido.