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lunes, 12 de febrero de 2018

Los tres cuadernos

Cuando hace cinco años dije que me iba a vivir a Chile, tres personas me regalaron cuadernos para que pudiera escribir mis aventuras. En el año y poco que estuve en Santiago escribí casi todo el contenido del primero y, no pocas veces, he vuelto a él para recordar lo que dejé escrito: mis primeras vacaciones sola (fueron sólo cuatro días, pero para mí fueron muy importantes) y todas las demás escapadas posteriores -sola y acompañada-, las salidas con las chicas y los andaluces después del trabajo, mis amigos chilenos y gallegos, que tan bien me acogieron, y las dudas con respecto al trabajo. Pero también Iker -y Víctor en menor medida porque aún no había nacido- llenaron páginas del cuaderno, y el resto de mi familia, que aunque no estaban presentes siempre estaban (no sabéis la de veces que me habría gustado teletransportarme para abrazarles) Y así pasó el tiempo, tal vez demasiado rápido, y cuando me quise dar cuenta esa etapa había terminado, igual que el cuaderno, y tocó empezar la siguiente.

Fue el 11 de julio de 2015 cuando escribí por primera vez en el segundo cuaderno. Iba a ser el primer viaje que haría después de Chile y decidí comenzar el cuaderno a pesar de que al anterior aún le quedaban unas pocas hojas. Ahora está llegando a su fin y, echando la vista atrás, me doy cuenta de que no es éste un cuaderno alegre, tanto por su contenido como por el momento que viví después de mi año en Chile: un homenaje a Denise, la peregrina asesinada en el Camino de Santiago, es de lo primero que escribí, y poco después la pérdida de mi abuela. Más tarde vienen los viajes a Tailandia, Granada y Sevilla, y mi casa; hay mucho remordimiento de conciencia por no dedicar más tiempo a mi casa. El concierto de mi pelirrojo se cuela entre los momentos felices, que también hay, igual que el nacimiento de Dani. Muy poco después llegó la bacteria que llevó a Iker al hospital y la desesperación por no saber qué le pasaba. La recuperación posterior y volver a abrazarle es de lo mejor que hay en el cuaderno. Canadá llegó inmediatamente después. Las últimas páginas traen otra pérdida personal, algo que no por esperado se lleva mejor.

Y llega ahora el turno del tercer cuaderno que, por supuesto, todavía no sé qué albergará. Quiero creer que no será tan triste como el que llega a su fin estos días, desde luego por mi lado intentaré que sea así, pero sea como sea, espero aprender de todo lo que esté por venir, igual que he hecho de cada una de las cosas que hay en los dos primeros cuadernos.

Los cuadernos que vengan detrás de éste ya serán cosa mía, tengo varios comprados (me encantan las libretas, ¿qué le vamos a hacer?) pero tal vez compre alguno que me parezca más especial de aquí a entonces. ¿Quién sabe qué pasará?

2 comentarios:

Margari dijo...

Pues sí, espero que este tercer cuaderno esté llenito de cosas alegres y experiencias muy positivas en tu vida.
Muchos besotes guapa!!!

Narayani dijo...

¡Gracias, Margari!

Un beso fuerte!