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lunes, 24 de agosto de 2009

Quien hace la ley hace la trampa

Los adelantamientos entre peatones dentro de la acera es una de las cosas más absurdas que pueden existir. Pero que sin embargo, existen.

Cuando eres pequeño es algo que está bien, es divertido, y no haces mal a nadie. Pero cuando ya has crecido y tienes la edad que tengo yo y sigues picándote por esas cosas da que pensar.

Cuando era pequeña trataba de alcanzar a la gente andando rápido, muy rápido. Casi rozando lo absurdo puesto que era más pequeña que el señor o señora al que quería adelantar y más parecía que hiciese marcha atlética que otra cosa. Pasó mucho tiempo hasta que volví a verme en una situación así y, cuando me ocurrió, resultó que yo ya había crecido y tenía las piernas largas. Si sumamos a esto que normalmente camino bastante rápido pues nos encontramos con que hay pocas veces que me haya visto en la situación de rivalidad que provocaba cuando era pequeña. Sin embargo hay veces que es inevitable que ocurra y es ahí cuando me pico.

El otro día salí del trabajo con prisa porque tenía que coger un avión esa misma tarde. No es que fuera corriendo, pero no aminoré el paso que suelo llevar por costumbre. Cuando me faltaban unos minutos para llegar al metro vi que había una persona que empezaba a aproximarse por el lateral. Yo mantuve el paso como lo llevaba y tardó un poco en alcanzarme. Sin embargo cuando consiguió ponerse a mi altura no pasó de ahí y nos quedamos andando hombro con hombro hasta que cada uno tiró por su lado. Me dio la sensación incluso de que de vez en cuando me miraba de reojo para ver si conseguía algo de ventaja.

Quizás todo esto sea cosa de mi imaginación. De hecho lo más probable es que así sea porque no creo que la gente vaya echando carreras "mentales" con gente que no sabe que está compitiendo. Aunque ¿quién sabe? A lo mejor no soy tan rara y todo el mundo hace lo mismo. Quizás todos volvamos a nuestra infancia de vez en cuando cuando vemos gente que nos está retando en una acera estrecha a que les adelantemos.

Como he dicho antes ya no suelo encontrarme, ni mucho menos provocar, estas situaciones pero sí que es verdad que cuando me las encuentro las disfruto al máximo. Será porque siempre gano. Y si no gano me basta pensar que al final no estaba compitiendo o que son tonterías de niña pequeña. Al fin y al cabo es una de las muchas ventajas de que nadie sepa que hay una competición. Que nunca saben cuando pierdes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Kizas no seas la única ke hace lo de echar carreras mentales con el resto de peatones. yo de pequeñito lo practicaba y es cierto ke alguna ke otra vez lo he vuelto a hacer y he disfrutado con ello.
Tengo ke añadir ke es cierto ke andas bastante rapido.
Cobos.

Narayani dijo...

Hombre!! claro que es cierto! Yo no miento :-p

Gracias por "confesarme" que tú también eres raro, jijiji