... pero echarle la culpa a otro es más humano todavía.
Ayer cuando volvía a casa desde el trabajo me paré en un paso de cebra porque el semáforo estaba en rojo y había un autobús parado bastante cerca y no me permitía ver si venía algún coche. Justo a mi lado había una joven familia esperando igual que yo. El niño mayor de unos tres años, cogido de la mano de su madre, preguntaba porqué no cruzaban, a lo que los padres le contestaron que porque el muñeco estaba rojo y había que esperar a que estuviera verde. Efectivamente cuando se puso el muñeco verde cruzamos todos más o menos juntos pero yo, que suelo andar bastante rápido, les dejé atrás con bastante facilidad, de modo que a mí me dio tiempo a cruzar el segundo semáforo y la joven familia terminó corriendo por el paso de cebra porque el semáforo se había puesto rojo a mitad de camino. Cuando llegaron a la acera el niño le dijo a su madre:
- Mamá, ¡qué mal has cruzado!
A lo que la madre le contestó:
- La culpa ha sido de tu padre.
Parte de razón no le faltaba a la señora porque el padre, aún sabiendo que se les pondría en rojo nada más empezar a cruzar el segundo semáforo, les urgió diciendo:
- ¡Corred, corred!
Pero también es cierto que la madre pudo haber elegido no cruzar al llevar a su hijo de la mano. Sin embargo optó por lo más fácil: cruzar mal la calle y echarle la culpa al marido.
No pude por más que pensar en la frase que he puesto a principio porque es una verdad como un templo de grande.
1 Pasaban por aquí:
Esto me recuerda a la cantidad de veces que la gente hace algo por la inercia que les genera los demás.
Por cierto, que a menudo se ven padres cruzando con niños por cada sitio que da miedo ... luego querrán que crucen por donde deben cuando vayan solos los niños ...
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