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sábado, 27 de febrero de 2010

Este puede ser el principio de una gran amistad

Hace ya unos meses necesité coger un taxi estando en Móstoles. Iba a una reunión en un polígono a las afueras y decidí ir en metro hasta Móstoles y desde la parada de metro coger un taxi hasta el lugar donde tendría lugar la reunión. El problema fue que cuando llegué no encontré un solo taxi en un buen rato. Anduve durante varios minutos buscando uno a lo largo de una calle que a mí me pareció interminable. Por fin, casi como si hubiera caído del cielo en ese momento, vi uno aparcado en doble fila con todas las luces apagadas y un hombre en la acera sacando dinero de un cajero. Obviamente el taxista porque no había nadie más por allí.
Me acerqué a él y le dije:

- No será tuyo el taxi, ¿verdad?
- Pues sí, es mío. Pero no te puedo llevar. Hoy es mi día libre y no puedo coger pasajeros.
- Vaya,- mi decepción era muy evidente en ese momento -es que es el primer taxi que veo en un buen rato...
- Pero... ¿a dónde vas?
Le di la dirección del polígono.
- No sé dónde está. ¿Tú sabrías llegar? Es que no tengo el GPS. Como no pensaba ir a ningún sitio hoy...
- Sí, está saliendo por el centro de exámenes. Desde allí hay indicaciones.
- Bueno pues sube, que te llevo. Eso sí, no puedo cobrarte.

Realmente sé que esta conversación suena a chiste, pero juro que pasó tal y como lo cuento. Fuimos hablando todo el camino y al final me dejó en la misma puerta del local al que iba. Y no, no me cobró nada a pesar de que le pregunté en un par de ocasiones si le debía algo. Me dijo que normalmente trabajaba por Madrid así que me dio una tarjeta suya y me dijo que si alguna vez necesitaba que me llevara al aeropuerto o a algún otro sitio que le llamara. Eso fue todo lo que me pidió (aún sabiendo que lo más fácil era que yo perdiera la tarjeta y no le llamara nunca)

La verdad es que no suelo abusar mucho de los taxis porque me muevo con metro y autobus, pero el jueves me iba a Valencia muy temprano por la mañana y le llamé el miércoles por la noche. A las 05:30 estaba esperándome en la puerta de mi casa. Le conté quién era yo y porqué le había llamado y me dijo que se acordaba perfectamente de mí; otra vez fuimos hablando todo el camino.

Yo le dije que no solía coger taxis, pero que siempre que necesitase uno le llamaría a él y ¿sabéis qué me contesto él?
-¿Sabes Fani? Creo que este puede ser el principio de una gran amistad.
Pues sí, yo también lo creo. Porque un taxista honrado no se encuentra todos los días.

Pero la cosa no acaba ahí. Al día siguiente por la tarde estaba en la feria de Valencia y cogí otro taxi para ir al aeropuerto. Un chico joven en este caso, y bastante dispuesto a ligar conmigo, todo sea dicho de paso. Empezó a hablarme del tiempo y en menos de un minuto me estaba diciendo que si hubiera sabido la noche anterior que yo estaba en Valencia me habría invitado a salir. Seguimos hablando y cuando llegamos al aeropuerto me dijo que apuntara su número por si volvía a trabajar a Valencia y me hacía falta un taxi o que me enseñara la ciudad.

Así que nada, como no tengo mucha experiencia con los taxis esto es todo lo que puedo contar, aunque eso sí, para casos de emergencia ya tengo el número de un taxista en Madrid y otro en Valencia por si en un futuro me hace falta. Nunca se sabe, y además como muy bien dicen: "Hay que tener amigos hasta en el infierno", y todos sabemos que el mundo del taxi bien podría ser ese infierno.

3 comentarios:

Carlos dijo...

El mundo del taxi, da para escribir un libro!!

Gusy dijo...

Hola Marayani, no he podido resistir el pinchar sobre el enlace que has puesto en el comentario en NILIBRENIOCUPADO, suponiendo de antemano que ibas a ponernos a los taxistas a caer de un burro y cual es mi sorpresa cuando leo que es todo lo contrario.

Ya que estaba aquí he ojeado tu blog y me a gustado pero, sobretodo lo que me gustaría es decirte que los taxistas no los fabrican en cadena ni son (o somos) todos iguales simplemente somos como el resto de la sociedad:
Unos groseros otros simpáticos otros huraños otros generosos……….es decir personas antes que taxistas, me alegro de que no todo el mundo te juzgue por lo que eres si no por lo que haces.

Un saludo y ánimo con tu blog.

Un taxista.

Narayani dijo...

Gracias por tu comentario Gusy.

La verdad es que lo de los taxistas malos es uno de tantos tópicos. Desgraciadamente hay que reconocer que sí que hay muchos que tratan de engañar (me he encontrado con varios a pesar de no ser usuario habitual del servicio de taxis) Es, como dices tú, como en todos lados. Siempre encuentras gente buena y mala y no hay que juzgar a todos por lo que hagan unos cuantos. Por eso yo quise hablar de las buenas experiencias que he tenido y no de las malas. Me aportan más como persona :-)

Bueno, lo dicho. Bienvenido y gracias de nuevo por comentar.