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martes, 4 de mayo de 2010

Ejecutiva de traje y maletín

Para empezar con este post tengo que remontarme a muchos, muchos años atrás... Tan atrás que me remontaré a una época de mi infancia cuando era pequeña y casi no tenía uso de razón.

Flashback

Se llevaban mucho las películas en las que las mujeres empezaban a tener puestos de responsabilidad. La gente por los años 80 empezaba a asumir que el rol de la mujer en el puesto de trabajo iba más allá de redactar cartas, hacer fotocopias y servir cafés al jefe. Vi varias de estas películas sin entender gran cosa excepto que las mujeres trabajaban, vestían trajes de falda o pantalón y que se divertían después del trabajo. A mí me molaba verlas. Es más, quería ser como ellas.

Cuando fui un poco más mayor me di cuenta de que muchas de esas películas se basaban en mujeres relacionadas con la publicidad. Cómo molaba la publicidad también, ¿verdad? También quise ser como todas esas protagonistas de películas que trabajaban en el mundo de la publicidad.

Por esa misma época también veía Salvados por la campana -quizás más acorde con mi edad de entonces que las otras pelis-. Qué gran serie, ¿eh? La repitieron hasta la saciedad pero a mí me gustaba siempre. No me cansaba de verla. Recuerdo un capítulo en el que el padre de Zack Morris (que era un señor súper ocupado) iba a verle a su habitación y casi no tenía tiempo para hablar con él porque le llamaban todo el tiempo por su teléfono móvil (realmente el nombre le venía bien porque era móvil realmente; lo que no era, era pequeño) y pensé que también tendría que ser guay tener uno de esos. Si lo tenías seguro que era porque eras súper importante. Así que también quise ser súper importante y tener mi propio teléfono móvil.

Ya de vuelta al presente

Pues bien, volvemos al 2010 y vemos que lo que parecía tan lejano, (como que pudiéramos tener un teléfono pegado a la oreja en mitad de la calle), se ha convertido en algo muy natural. De hecho, cuando te encuentras con alguien que no posee uno de estos aparatos se convierte en "el raro" que no tiene teléfono. El otro día estaba en una librería de unos grandes almacenes y vi a un señor encorbatado, mirando los libros y hablando por teléfono. Era la hora de la comida y tenía pleno derecho a su hora de descanso.

- Vale, mejor mándame un email y en cuanto me llegue te contesto...

No escuché más de la conversación, pero me quedó muy claro que "por culpa" de los teléfonos de última generación que existen hoy día ese hombre estaría localizable siempre. Y me dio pena.

Sí, sentí pena por él y, como en el escondite, por mí y por todos mis compañeros también. Porque, ¿sabéis qué es lo peor? Que tanto molaban esas películas de mujeres trabajadoras vestidas con traje, tanto molaban esos teléfonos que sonaban en cualquier sitio sin que tuvieran que llevar cables y tanto molaba la publicidad en los años 80, que al final he terminado convirtiéndome en una de esas mujeres, utilizando uno de esos teléfonos y trabajando directa o indirectamente en publicidad y marketing. Y me encanta, que conste. No es que me importe llevar un telefono. Para nada. Lo que realmente me da miedo es que nos hemos convertido en seres completamente dependientes de estos aparatos, y que incluso en nuestras horas de comida, en los días de fiesta y cuando salimos del trabajo, nos preocupamos de mirarlo de vez en cuando en busca de un email que no sabemos si va a llegar o no. Esperando una buena noticia y temiendo una mala. Veo a la gente -no solo a mis conocidos, sino también a gente anónima- mirar los teléfonos cuando andan por la calle, mientras comen en un fast food o cuando están sentados en una terraza tomando algo a la salida del curro y eso no me mola tanto.

Tengo más o menos lo que quería de niña, aunque para ser sincera aún me faltan dos cosas: el apartamento en un edificio de Nueva York y el guapo de la película que conquiste mi corazón. De todos modos no me quejo y me gusta lo que tengo. ¿Podría ser mejor? Sí, está claro. Pero que conste que también podría ser peor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

como que un apartamento en Nueva York, no te acuerdas que lo estamos buscando en vallecas, ahi esa memoria.
Besos, Sandri

la emperatriz de lavapiés dijo...

Cuánto daño han hecho las pelis americanas, ¡si tú eres una spanish yuppi de lo más fenomenal!.

Anónimo dijo...

Yo solo tengo que decir.... donde dije digo, ahora digo Diego!!! Recuerdas cuando estaba en BT Móvil siempre pendiente del movil que a punto estuviste de tirar la "chicharra" por la ventana???

Narayani dijo...

No veo que sea exactamento lo mismo... Yo miro si veo que hay algo de curro pero la mayoría del tiempo miro mis cosas personales. Y lo de curro no lo hago nunca en fin de semana. Aunque vea que hay algo hasta que no llego a la ofi no me pongo con ello :-p
Besos!!