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lunes, 7 de junio de 2010

Da igual; te lo pongas como te lo pongas vas a morir igual...

- Buf, ya no hay vuelta atrás -pienso mientras subo en el primer coche- aunque tampoco sé si realmente quiero que la haya.

Me intento abrochar el cinturón de seguridad pero se sale todas las veces que lo intento. Mi cuñado sentado a mi lado intenta ponérmelo también pero yo, que estoy un tanto nerviosa, no dejo de toquetear la hebilla y no somos capaces, ni él ni yo, de abrocharlo. Llega el responsable y le digo que por favor me ayude. Me mira y me dice:

- Da igual; te lo pongas como te lo pongas vas a morir igual...

- Joder, no le digas eso que está cagada -le dice mi cuñado.

- No te preocupes. Mientras no abras la hebilla no habrá problema.

Ya estoy atada y el coche se pone en marcha. Estoy la primera y tengo una vista privilegiada de todo lo que hay a mi alrededor. Primero árboles y hierros, y poco después la ciudad, el mar y el infinito.

Unos segundos más tarde, el vacío, el cielo, la tierra, los árboles, sol y gritos.

Cuando, un minuto después llegamos al punto de partida, me quito el cinturón y salgo del coche.

- He sido buena y no he tocado la hebilla -le digo al chico. -¿Por dónde salimos ahora?

- Por aquí, -dice el responsable- pero espera un momento. Todavía no se puede salir.

Miro hacia atrás y me doy cuenta de que hay gente bajando todavía de los coches.

- Tenemos que hacer el recuento de la gente que llega después del viaje porque casi siempre perdemos a alguien.

- Claro, claro. -Digo yo.

- ¿Perdéis a muchos? -pregunta mi cuñado.

- Una media de entre ocho y diez todos los días. -Después sonríe por primera vez y se echa a un lado para que salgamos. Me tiemblan las piernas cuando doy el primer paso, pero los demás son pasos firmes.

Cuando salimos del recinto miro hacia atrás y veo al Dragón desafiante, pero ya no me da miedo. De hecho ahora dudo si alguna vez le he temido...

2 comentarios:

la emperatriz de lavapiés dijo...

Lo has descrito perfectamente, he recordado todas las sensaciones de ese momento (y han pasado ya muchos años). Cuando yo estuve, la Estampida estaba cerrada porque había muerto un hombre la semana anterior, el miedo a veces está más que justificado...
Bss

Narayani dijo...

Ya, ya, pues si puedes pásate a ver la que lié en la estampida, jejeje. Fue para matarme... o para morirme de vergüenza, no sé :-p

Por lo demás el Dragon Khan me encantó. Ya me contó Sandra que tu padre se lo pasó pipa, no?

Besos