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sábado, 4 de diciembre de 2010

Egipto Mágico - Día 6

Día 6, Miércoles 17 de noviembre de 2010

Si ayer Santi puso la nota de humor antes de irnos a la cama con el asunto del cajero, no podía empezar de otra manera que haciendo lo mismo al levantarnos. Bajamos a desayunar bien temprano para poder comer a gusto todo lo que queremos comer y que no se nos eche el tiempo encima como ayer. Santi se organiza como cada mañana llenando la mesa con lo que va a comer y a beber de modo que no tenga que volver a levantarse una vez que haya empezado a desayunar. Los demás cogemos lo que nos apetece en un primer momento y nos levantamos después varias veces para seguir cogiendo cosas según nos apetezca en ese momento. Potter, Sandra y yo estamos sentados y Javi y Ana están haciendo su segundo viaje. Mientras, Santi sigue dando vueltas por la sala eligiendo su menú. Viene, deja lo que trae en las manos y se vuelve a marchar a por más cosas. En uno de sus viajes a la mesa trae en una de sus manos una taza de café -o té- con platito incluido y en la otra un montón de cereales mojados en leche pegados a su piel, además de un bol de leche con cereales casi vacío. Llega muy serio y mientras deja el bol medio vacío en la mesa dice -"estos son todos los cerales que voy a comer hoy". Le miramos con los ojos como platos pero no nos atrevemos a decir nada. Se limpia y mientras, nos cuenta que le ha tirado el contenido del bol a una china que se ha chocado con él. Él no se ha manchado, pero creo que la china ha quedado de dulce. Sacamos otro tema de conversación y cuando se vuelve a marchar nos entra el ataque de risa que hemos estado aguantando. Cuando nos vamos a ir vemos que hay una alfombra llena de granos de arroz inflado. Sandra está muerta de risa -"parece que vayan a dar de comer a los pollos aquí dentro" me dice.

Salimos a la calle y esperamos durante un rato al taxista con el que habíamos quedado ayer (aquel que a mí no me gustó) pero como no aparece tenemos que coger otros dos. Yo me alegro.

Nuestro destino de esta mañana es el Museo de El Cairo y volvemos a dividirnos: Potter, Mara, Silvia y Santi en uno; y Ana, Sandra, Javi y una servidora en el otro.

Llegados a este punto quizás sea conveniente contar que los conductores de El Cairo en general y los taxistas en particular, tienen una forma de conducir bastante temeraria. En otras palabras: impera la ley de la selva. No hay prioridad a la hora de llegar a un cruce, ni se guían por las líneas pintadas en el suelo. Ellos van por donde quieren y como quieren. Llevamos solo un día en El Cairo, pero ya nos hemos acostumbrado a esta forma de conducir y no tenemos miedo. De hecho yo tengo una extraña sensación de seguridad a pesar de no llevar el cinturón de seguridad puesto (es difícil encontrarlo en muchos taxis). Nuestro taxi no está mal del todo, pero es un poco viejito. La ventanilla se sube y se bajo a mano y a Javi le toca varias veces darle a la manivela. Además según parece está bastante fuerte (o Javi muy flojo aunque no creo que sea su culpa) y tiene que hacer un pequeño esfuerzo para subirla y bajarla cada vez. Mis hermanas y yo, que vamos atrás con la risa tonta, decidimos que si le animamos quizás suba la ventanilla con menos problemas así comenzamos a dar palmas y a decir: "Javi, Javi, Javi" El taxista se suma a nuestras palmas y todas rezamos porque se de prisa en subir la ventanilla para que el hombre vuelva a coger el volante.

Llegamos al Museo bastante antes de que abran. Nos ponemos a la cola y decidimos que todos somos estudiantes para pagar menos dinero. Hay quien tiene un carnet de la universidad del siglo pasado, y quien tiene un carnet de la biblioteca del barrio. Sin embargo los más osados sacamos la entrada con el carnet de alberguista (¡toma ya!). En la entrada cada vez hay más gente y empieza a ser agobiante. Cuando abren nos separamos un poco, pero me quedo blanca cuando a los que van delante les piden el carnet de estudiante. Saco mi carnet de alberguista como si fuera una placa de policia que de acceso a cualquier lugar y se lo entrego junto con mi DNI para que vea la foto. Cuando paso por el arco de seguridad me tiembla todo el cuerpo. Nada más entrar vamos a ver el tesoro de Tutankhamon y para mí es por lo único que vale la pena entrar al Museo. Lo demás está todo desordenado. Parece un almacén con cosas por medio. Sin explicaciones de ningún tipo de si estás viendo una tumba de hace siglos o un trozo de muro que se cayó hace unos años y que nadie se molestó en arreglar. Si volviera a El Cairo no volvería al Museo.

Cuando salimos después de un rato dando vueltas por el almacén que es el Museo, caminamos por las calles en busca de cosas interesantes para ver, pero como es fiesta está todo cerrado y decidimos irnos al barrio copto. Decidimos ir en metro y buscamos la estación más cercana. El precio del billete es irrisorio y aún así creemos que es más bajo y que nos han timado. Llegamos al andén y vemos que hay vagones de chicas solamente. Como somos un grupo mixto decidimos ir todos juntos en un vagón, pero cuando llega el metro y vemos cómo van de llenos los vagones, y cómo nos miran los chicos que hay dentro, decidimos correr y coger uno de mujeres. Potter corre detrás nuestra porque no sabe a dónde vamos y por un momento pensamos que se queda fuera y que nos vamos sin él. En el último momento reacciona y salta dentro del vagón que está al lado del nuestro.

La experiencia de viajar en el vagón de mujeres es de las que más me ha gustado hasta ahora pero no sé explicar porqué. Todas las mujeres y niñas nos miran como si estuvieran de visita en el zoo y fuéramos la atracción principal. Nos miran fijamente, sin importarles que nos estemos dando cuenta de que somos observadas, sonríen al vernos y algunas hasta intentan entablar conversación. "What's your name?" es su pregunta preferida y nos la hacen a todas. Una por una. Cada vez que una de nosotras dice su nombre se empiezan a descojonar de risa y pasan a preguntar a la siguiente: "What's your name?" Cuando se bajan las niñas que nos estaban preguntando los nombres me doy cuenta de que todo el vagón tiene la cabeza vuelta hacia nosotras. ¡Y nosotras escondiéndonos para mirar a las mujeres que van con velo!! Pues de eso nada. ¡Se acabó! Ellas nos miran y yo aprovecho para hacer lo mismo. Como no saben español para preguntar lo que quieren saber de nosotras, se limitan a mirar y a sonreír cuando las pillamos mirando.

Salimos del metro justo en la entrada del barrio copto y empezamos nuestro tour de la mañana. Lo cierto es que ver iglesias no es lo que más me llama la atención en estos momento, pero es lo que toca hoy. Damos un paseo agradable por el barrio y nos encontramos con gente que se quiere fotografiar con nosotros de nuevo. El primer niño que me lo pide se lleva una negativa bien rotunda porque pensaba que quería cobrarme por la foto. Es lo que tiene no hablar el mismo idioma. Poco después Sandra me dice que he sido un poco seca y me hace ver que le he entendido mal. Me siento fatal. Seguimos paseando y nos "hacemos amigos" de un grupo de chicas y de chicos (por separado ellas y ellos) y nos hacemos fotos con todos. Pasamos un rato muy divertido mientras "hablamos" con un matrimonio y sus hijas que quieren fotos con nosotros. Después de un rato el marido dice que quiere fotos él solo con cada una de nosotras. A estas alturas está claro que estamos en una gran parte de los facebook de los egipcios pero no nos importa demasiado. El grupo de chicos se pone a hablar de fútbol con Potter, Santi y Javi y al final Potter se lleva dos besos de uno de los chicos. Hasta el momento es el único que se ha llevado dos besos puestos.

Nos sentamos a comer en una terraza que creo que no pasaría los controles de higiene españoles. Estamos rodeados de gatos por todas partes y se pasean por alrededor de nuestra mesa mientras esperamos la comida. Nuestra idea es sentarnos, comer y seguir camino, pero tardan tanto que nos empieza a entrar el bajón y cuando terminamos de comer perdemos dos unidades. Silvia y Mara deciden ir al hotel a descansar. Nos separamos a la salida del barrio copto. Ellas cogen un taxi y nosotros damos una vuelta por la orilla del Nilo. Nos metemos en pleno centro y enseguida nos damos cuenta de que somos los únicos occidentales que andamos por allí. Nos miran con curiosidad y en un momento dado parece que unos chicos nos están siguiendo, pero si realmente lo hacían fue por la novedad, no porque quisieran hacernos algo. Después del paseo nos decidimos a coger un taxi pero no encontramos ninguna cafetera en la que entremos todos por lo que nos decidimos por viajar tres en cada coche. En el primero vamos Sandra, Santi y yo. Javi, Potter y Ana se supone que cogerán otro en breve porque hay muchos y hay unos chicos jóvenes nogociando por nosotros. No nos piden dinero, sólo quieren ayudarnos. Según cuentan después han parado varios taxis antes de encontrar uno adecuado para ellos. Llegamos al hotel y esperamos en la recepción a que llegue el otro taxi. Tardan demasiado y Sandra empieza a impacientarse un poco. Santi dice no estar preocupado pero después confesará que un poco inquieto sí que estaba. Yo soy la única que está tranquila entonces. Llegan después de un buen rato y nos cuentan que su taxi les ha llevado a un hotel que está en otro lado de la ciudad. En nuestro taxi pasamos un buen rato a costa del taxista. No habla español ni inglés. Nada más entrar en el taxi se pone a hablar por teléfono con alguien y después de un rato de conversación le pasa el teléfono a Santi (que va de copiloto) para que negocie con la persona que está al otro lado. Santi le cuenta a donde vamos y le devuelve el teléfono. Al momento el taxista le devuelve el teléfono para que negocie el precio. Todo esto sin perder la sonrisa. En la foto se puede ver al taxista hablando por teléfono. Al final llegamos a un acuerdo de camino al hotel.

Subimos a ducharnos y salimos a buscar un taxi para llegar a las pirámides. Vamos a ver el espectáculo de luces y sonido que hoy es en español. Negociamos con el taxista ida y vuelta por 55LE y nos metemos en la cafetera. Sacamos las entradas y esperamos a que dé la hora de entrar. Hace bastante fresco y el espectáculo dura una hora. Antes de empezar Javi me dice que si voy a hacer a algún video que se lo diga para no tenerlos repetidos. El problema es que los vídeos están prohibidos, así que se produce una situación un tanto absurda cuando me dice a gritos (teníamos más gente entre nosotros) que si voy a hacer un vídeo que no diga "vídeo. Dí mejor, ¡COLIFLOR!" me dice en un castellano alto y claro delante de todo el público hispanohablante. El espectáculo al principio es bonito. Iluminan las pirámides y la esfinge, pero empiezan a contar la historia de las tres pirámides como si fuera un teatro y se empiza a hacer aburrido. ¡Ojalá se hubiera estropeado el sonido! Se puede sacar alguna foto bonita, pero para mí no merece la pena pagar por verlo.

Cuando salimos vamos a buscar nuestra cafetera y no la encontramos. Nos encontramos con el taxista de ayer y nos dice que por 25LE nos lleva y que además puede quedarse todo el día siguiente con nosotros por un módico precio. Le decimos que habíamos quedado con el otro taxista y que vamos a esperarle. Cuando después de 10 minutos no aparece nuestra cafetera decidimos irnos con éste. Quedamos con él para la mañana siguiente por si Mara y Silvia no han encontrado un taxi pero no le prometemos que vayamos a ir con él.

Cenamos algo rápido en un bar del hotel. Mara y Silvia aparecen un poco antes de irnos a la habitación. Nos dicen que ellas van a ir con un taxista que han conocido a través de unas chicas que han conocido en el viaje y que si queremos puede contratar a un amigo suyo. Resulta que su amigo es al que hemos dicho que venga mañana por la mañana. Decidimos que mañana queremos ir por libre nosotros seis y Mara y Silvia que quieren ir con el taxista todo el día, así que mañana en principio no hemos quedado.

Llevamos mucho levantados y estamos que nos caemos. Nos vamos a la cama que hay que descansar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola pequeña. Ya habia leido el otro dia el post pero no se me ocurrió nada que comentar. Ahora he vuelto a entrar a ver si habias escrito más y veo que has vagueado ultimamente:-P El caso es que viendo lo de "coliflor" me he acordado de la mujer de atrás que no hacía más que iluminar las caras de Sandra y mia con una luz naranja mientras le jodíamos (sin querer) la foto. jijiji (tch!! : este es el ruidito que hacia en cada intento fallido. Nno sé cómo se esribe ese sonido!!! jijiiijij!!!)

Narayani dijo...

Ay sí, es verdad! Estoy vagueando... Lo cogí con muchas ganas pero como son tantas cosas las que tengo que contar me lleva muchiiisimo tiempo escribir, elegir las fotos, etc... Prometo terminar pronto los dos días que quedan.

Yo tampoco sé cómo se escribe ese sonido, pero sé perfectamente a cual te refieres ;-)

Un besito!

Anónimo dijo...

Muy buenas, solo comentarte que este post, lo lei en su momento y me parecio gracioso, pero hoy que estaba aburrida he pensado voy a recordar nuestro viaje a Egipto y he empezado por este dia. Bueno me ha dado tal ataque de risa al leer lo del desayuno de Santi, que se me oia por todo la clinica.
Solo queria darte las gracias por hacer un resumen tan estupendo del viaje, siempre lo recordaremos (en buena medida ha estos post).

Un beso enorme, Sandri