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sábado, 6 de noviembre de 2010

Erase una vez... un email

Hace unas semanas recibí un correo electrónico a la dirección de mi blog de libros. No era la primera vez que recibía emails en esa cuenta, y espero que no fuese la última, pero me pareció suficientemente original como para mencionarlo en un post.

El email era de un chico que había llegado a Once_upon_a_time... (mi blog de libros) por casualidad y que cotilleando de una entrada a otra llegó hasta Pasaba por aquí (este mi blog personal). Me contó de qué manera había llegado la primera vez y que le había gustado lo que había leído. Cuando me quise dar cuenta estaba leyendo sobre su vida, los viajes que había hecho y sobre los libros que había leído. Y, ¿por qué? Os estareis preguntando. Pues por algo tan simple como que me quería compensar por haber curioseado cosas sobre mi vida y veía justo que también yo supiera algo sobre la suya. Ni más ni menos.

Lo cierto es que el email de Jesús, que así se llama el chico del email, me hizo mucha ilusión. Durante un par de días nos cruzamos varios emails en los que me decía que había seguido leyendo el blog a la par que añadía sus propios comentarios sobre lo que había leído.

Sin embargo con sus emails Jesús consiguió algo más que recordarme algunas historias pasadas hace mucho tiempo y que, todo sea dicho de paso, me gustó revivir; consiguió que me parase a pensar qué son para mí los blogs y qué quiero hacer con ellos.

Sé que hay gente que los lee, pero la mayoría son personas que pasan de puntillas, sin hacer ruido, sin dejar un comentario y, por eso, porque no dejan ningún tipo de rastro o huella, yo continúo escribiendo como si lo hiciera para mí sola. Sin embargo, cuando veo que hay gente que comenta, que se molesta en dar su opinión o en enviar un email como el que mandó Jesús me doy cuenta de que no puedo escribir cualquier cosa que me venga a la cabeza porque sí. No. Tengo que escribir para mí, eso está claro, pero también para que la gente lea lo que escribo y, en la medida de lo posible, que disfrute haciéndolo.

Pues bien, una vez que llegué a esa conclusión me encontré con un gran problema, y es que todo lo que se me ocurría escribir me parecía insuficiente para el blog. Quería escribir algo bueno, algo que gustara pero no conseguía dar con el tema idóneo, así que después de un tiempo pensando y publicando algunos post sin mucho arte me he decidido a escribir de nuevo lo primero que se me viniera a la cabeza. Así, porque sí.

2 comentarios:

la emperatriz de lavapiés dijo...

Mejor así. Yo te leo siempre, aunque no siempre te deje un comentario, a veces son reflexiones tan personales que me parece mal escribirte algo, aunque me haya gustado mucho o no esté del todo de acuerdo.

Narayani dijo...

Sé que me lees siempre y se agradece :-) Yo en la mayoría de blogs que leo no dejo comentarios y en los que sí escribo no lo hago siempre. De todos modos aunque sean poquitas las personas que comentais no sabes la ilusión que me hace leer los comentarios cuando los veo, jeje.

Ah y en relación a lo último que escribes tú no te cortes. Si quieres decirme que no estás de acuerdo con algo, adelante :-)

Un beso!