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viernes, 14 de enero de 2011

Otra vez la danza del vientre

-Ahora vosotras solas.
Pom, pom, pom, pom (tambores)
-Muy bien. ¿Dudaaaaas?

Elena, mi profesora de danza del vientre siempre hace lo mismo. Nos enseña un paso (o nos lo recuerda) lo repite varias veces con nosotras y después se hace a un lado para vernos mejor. Es cuando se reproduce la conversación con la que he empezado el post de hoy. Pues bien, ayer en clase me di cuenta de que el “muy bien” del final es una manera como otra cualquiera de decir “vamos a pasar a otro paso” y que no significa en absoluto que lo hayamos hecho bien.

Vamos por partes. Así, para empezar, diré que este año estoy mucho peor que el año pasado en lo que al baile se refiere. Es más complicado y he faltado algún que otro día por viajes de trabajo o por vacaciones, así que me da que este año tampoco me convertiré en profesional de la danza del vientre. Eso sí, reírme me río un rato.

La clase de ayer fue una de las más desastrosas que recuerdo, pero también una de las más divertidas. Después de enseñarnos varios pasos nos dijo: “Ahora vosotras solas”. No había llegado al rincón desde el que nos mira para corregirnos cuando ya había unas en la derecha y otras en la izquierda. Unas con el brazo en alto y otras con el brazo a medio camino. Unas con la pierna estirada y otras con la pierna encogida. En fin, un desastre. Acabó la música y Elena dijo: “Muy bien”. Pues no. Muy bien, no, Elena. Lo hicimos fatal. Pero nos reímos y con eso me vale.

Cuando me estaba cambiando en el vestuario estuve con otra chica hablando y le dije: “La verdad es que vengo porque me río mucho en clase, porque sinceramente si tuviera que motivarme por los progresos que hago en clase me quedaría en casa todos los jueves”. Ella me dijo que le pasaba igual, pero no me engañó. Ella baila mejor que yo y eso que es el primer año que da clase. Me gustan las compañeras de este año. El año pasado cada día había una compañera distinta pero éste somos siempre las mismas y quieras que no eso ayuda a la hora de las coñas y las risas.

Por mucho que me queje antes de ir a clase y por mucha pereza que me dé salir de casa después de cenar para llegar a las 22:00 a la escuela, he de decir que me encanta. De hecho escribo este post para recordármelo cuando me pique el bichito de la pereza. Para recordarme que una vez a la semana voy a reírme y a olvidarme de todo lo que me rodea.

2 comentarios:

jevy dijo...

jajaja para veros por un agujerito!! En este tipo de clases, en las que lo que se aprende no es para ganarse la vida, pues lo importante es pasarlo bien, y si encima se aprende pues mejor que mejor!! y seguro que bailas mucho mejor de lo que cuentas!! :-)

A seguir moviendo las caderas que de aquí a nada te veo bailando al lado de Shakira! ;-)

Un beso

Narayani dijo...

Quizás sí baile mejor de lo que digo, pero no mucho mejor como dices tú, jejeje.

Por el momento no me ha visto nadie bailar a parte de mis compis y dudo que alguien lo haga a no ser que pueda ponerme de verdad al lado de Shakira a mover las caderas. Tengo mucho sentido del rídiculo...

Besos