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martes, 29 de marzo de 2011

Las apariencias engañan. Y a veces mucho.

Ayer por la mañana vino a mi casa el padre de una vecina nuestra diciendo que se había ido de casa de su otra hija por una discusión y que al llegar a casa de mi vecina se había encontrado con que no había nadie en casa.

El hombre en cuestión tiene 96 años y un porte que muchos jóvenes quisieran para sí. Salió de casa de su hija (que vive en Alcalá de Henares) vestido con traje, sombrero y bastón, y llevando como único equipaje un neceser rojo. Yo salía de la ducha en ese momento así que ya me le encontré sentado en el sillón sujetando el bastón y viendo un partido de fútbol de segunda con mi padre. Después de un rato me dijo que le habían echado de casa y que era duro verse solo a sus años. En un momento dado me dijo que le habían preguntado por un tema que a él no le gustaba y habían discutido por eso. La verdad es que el hombre inspiraba lástima. Mi vecina estaba en Zaragoza y no vendría hasta por la tarde, así que tuvimos que buscar el teléfono de sus hijos (un poco mayores que yo) para que vinieran a buscarle a casa. Cuando llegó su nieto se le escapó alguna lagrimita.

Por la tarde vino mi vecina a casa para dar las gracias por habernos movido tanto para encontrar a su familia mientras ella estaba fuera, y para dar explicaciones (que nadie le pidió) sobre el comportamiento de su padre. Realmente no sé decir de quién fue la culpa (tampoco me importa así que no voy a darle más vueltas a eso) pero lo que al principio parecía maltrato psicológico a un mayor terminó pareciendo más maltrato psicológico de un mayor a los que están a su alrededor cuidando de él.

El motivo de la discusión como otras muchas veces es el dinero
. Este hombre tiene mucho dinero y piensa que todo el mundo se lo quiere quitar. De ahí las largas discusiones entre unos y otros. A mí me dio mucha lástima cuando dijo que le habían echado de casa, pero cuando conocí las dos versiones ya no supe decir quién daba más lástima de todos los implicados en la historia. Casi diría que más los hijos que el padre.

3 comentarios:

Carlos dijo...

Vaya historia! Después de la conversación de ayer, vengo a ver el post y cuando leo que sales de la ducha y te encuentras de repente con un hombre extraño en tu casa, bien arreglado, mayor y con dinero me he hecho una película que no te quiero contar!!!!!

Lo del dinero es la leche, el poder que tiene ...

Narayani dijo...

Bueno, he de decir que cuando salí al salón después de ducharme ya iba perfectamente vestida. No muy elegante, pero vestida, jaja.

El tema del post que comentamos ayer se retrasará unos días porque estoy esperando a que me den unos códigos, pero llegará seguro.

Y sí, que asco de dinero. Menos mal que yo pobre :-)

Felina_SP dijo...

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