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domingo, 31 de julio de 2011

Roma - Día 2 (Parte II)

Viernes, 15 de julio de 2011 (por la noche)

En el aeropuerto de Madrid compré la revista Fotogramas en versión mini para entretenernos durante el viaje. El motivo principal de comprar la revista fue un especial de la saga de Harry Potter, a la que soy algo así como adicta, pero aún no he tenido oportunidad de leer nada. Durante el viaje en avión la cotilleé un rato, pero al final preferí el libro que llevaba. Ahora en el camino de vuelta al hostal me entretengo leyéndola y leyéndole a Ana los puntos más divertids-graciosos-curiosos de las películas. El viaje de vuelta del Vaticano se me hace bastante ameno y corto.

Una vez en el hostal nos duchamos, nos cambiamos de ropa, descansamos un rato tiradas en la cama y casi cuando estamos a punto de irnos nos llama el Duende (nuestra hermana mayor que también responde al nombre de Sandra. En este viaje no nos ha podido acompañar por llevar dentro un individuo de nombre Iker que no hace más que crecer y crecer) y le contamos durante un buen rato lo que hemos hecho hoy y lo que hicimos ayer. A Ana y a mí nos da mucha pena que no haya podido venir con nosotras esta vez y nos pasamos el día entero acordándonos de ella. Le preguntamos qué quiere como recuerdo de Roma y nos pide un imán para la nevera. Hace colección.

Una vez finalizada la llamada volvemos a la calle para patear Roma de nuevo. Esta vez de noche.

Cogemos un camino un poco más largo para llegar a la zona turística porque queremos aprovechar para ver la plaza de la república. No es gran cosa de día, pero de noche es bonita. Además, de camino tengo oportunidad de hacer la foto de la señal de prohibido que veis a continuación. Me hizo mucha gracia cuando la vi ayer y hoy no he podido resistirme...


Nuestra primera parada programada es la Fontana di Trevi, que yo aún no he visto. Ana me ha avisado ya de que es una plaza muy pequeña; creo que me dice esto para que no me decepcione. Cuando llegamos a la plaza, ésta no me decepciona, aunque sí que haya tantísimos turistas en mitad de la fuente. Sí, ya sé. Yo también soy turista, pero por supuesto para mí no es lo mismo.

Vamos a comprar pizza al peso (ñam-ñam) para llevar y la cenamos en la Fontana di Trevi. Una cosa que tenemos la mayoría de gente es que comemos con los ojos, así que compramos pizza en cantidades industriales, y aunque al principio parece que no nos la vamos a comer toda, por no llevarla encima en nuestro paseo decidimos comerla.

En la Fontana hay fotógrafos "profesionales" que te hace fotos polaroid. Nosotras pasamos de ellos, pero podemos verles en acción y nos quedamos alucinadas con el resultado. Te hacen la foto y te piden el dinero corriendo (antes de que la foto se pueda ver). Si pueden desaparecen de tu vista antes de que veas la foto, y es que en el ejemplo que vimos (yo vi cómo le pedía el dinero a la turista y Ana la foto una vez que fue visible) le sacaron una foto en la que las dos chicas podrían estar en la Fontana di Trevi o en el cañón del Colorado. No se veía nada del fondo. ¡Ja! ¡Menudo recuerdo de Roma!

El plan de hoy es llegar hasta el Coliseo para allí coger el autobús nº 3 que nos deja en la puerta del hostal. Así pues nos vamos andando a la plaza de Venecia y después al Coliseo.

Nuestra idea es comer un helado también hoy (acordaros del trato que hicimos) pero no nos apetece demasiado en estos momentos. El momento ideal ha sido al salir del Vaticano, pero lo hemos dejado pasar.

La plaza Venecia es espectacular y por supuesto nos hacemos algunas fotos. Miramos la hora y decidimos acelerar un poco el ritmo para llegar al 3 antes de las 00:00 que termina el servicio de autobús. Continuamos hacia el Coliseo y nos hacemos varias fotos.


La verdad es que se está genial porque a parte de nosotras no hay más que algún grupito de turistas de vez en cuando, así que podemos disfrutar del lugar con bastante tranquilidad (cosa harto complicada en Roma).

Miramos la hora y vemos que se nos ha echado el tiempo encima. Salimos corriendo a preguntar dónde para el 3 y nos dicen que justo al otro lado del Coliseo. Tiramos para donde nos han dicho y volvemos a preguntar porque no encontramos la parada. Preguntamos a dos chicos jovencitos que intentan ayudarnos. Uno empieza a decirnos que vayamos a no sé dónde, el otro le corta y le dice que no, que por ahí no. Se ponen a hablar entre ellos y el primero que nos estaba indicando admite su error y nos dice que tenemos que seguir "Avanti, avanti. Siempre avanti" y que ya lo veremos. Les damos las gracias y salimos pintando. Después de unos 5 minutos llegamos a la parada y ¡Oh! ¡Sorpresa! Justo este autobús termina el servicio a las 22:30. No habría llegado de ninguna manera. Los dos chicos jóvenes nos alcanzan y nos dicen que ya hemos llegado, y se aseguran de que estamos donde queremos estar. Cuando desaparecen de nuestra vista nos damos la vuelta y nos vamos a buscar el metro. La verdad es que el metro parece funcionar bien con sus dos únicas líneas, aunque lo vagones a veces dan algo de susto.


Las paradas de metro no están especialmente cerca de nuestro hostal, así que nos toca dar un paseíto para llegar a la habitación. Decidimos coger el camino corto con la posibilidad (real) de volver a perdernos. Sin embargo parece que hemos aprendido bien el camino recto a casa y llegamos directamente. Mientras bajamos por la calle nos caen lagrimillas por el miedo que nos causa lo que estamos viendo: una calle atestada de gente bebiendo y charlando en las aceras, y es que claro, señoras y señores, hoy es viernes y la gente sale. Nos vamos preparando mentalmente para pasar otra noche épica.

Ya en la habitación me pongo el pijama y me doy una ducha de pies y piernas que me dejan casi como nueva. Cerramos la ventana, ponemos el aire acondicionado y colocamos los tapones de los oídos en un sitio estratégico para poder alcanzarlos en caso de necesidad.

1 comentario:

Camila dijo...

Para todos los que amamos una ciudad como Roma me gusta saber todo sobre la misma y por eso disfruto de encontrar en internet todo sobre la capital Italiana. Sin embargo estas vacaciones he decidido viajar a nueva york ya que me hablaron muy bien de la mencionada ciudad y desde hace rato tengo ganas de ir