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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Turquía - Día 5

Martes, 20 de septiembre de 2011

Hoy se nos da realmente mal en el autobús para desayunar. Después de la última parada aún es muy temprano, pero aún así nos reparten café y té. Nosotros no cogemos pensando que más tarde ofrecerán de nuevo, pero la realidad es que estamos a un ratillo de llegar a Estambul y no vuelve a pasar el azafato.

Ana comenta que ha pasado miedo con el conductor y entonces yo me doy cuenta de que no era sólo una sensación mía sino que era verdad que el hombre se creía una mezcla de Carlos Sáinz y Fernando Alonso.

Cuando llegamos a la estación no sabemos muy bien a dónde tenemos que ir. Sabemos que van a ir a buscarnos, pero no sabemos ni quién ni dónde nos espera. Al final vemos a unos españoles que van con un señor que tiene un autobús mediano y nos vamos con ellos. Nos montamos y le pedimos al señor que nos deje en Taksim Square que es la zona en la que nos alojamos nosotros. El hombre nos dice que sí como a los locos pero no tenemos ninguna seguridad de que lo haga. Después de varias paradas parece que el hombre sí que va a pasar por allí. Hay dos españoles que tienen que buscar alojamiento para una semana porque no han buscado nada desde España y no saben muy bien en qué zona bajarse. Les decimos que nuestra zona está bastante bien de precio y muy céntrica y deciden venir con nosotros.

Después de temer por nuestra vida al bajar del bus (si hay cuatro carriles bajamos en el tercero y tenemos que coger las maletas cuando pasan coches y otros autobuses por ambos lados) y poner el pie en la acera, nos despedimos de los españoles y nos vamos a nuestro apartamento, a ver si con algo de suerte podemos entrar ya y ducharnos antes de salir. Obviamente no es así, pero nos da igual. Nos lavamos rápido en la oficina y nos cambiamos de ropa. Estamos contentos porque nos han llevado a nuestra zona en el bus. Nos hemos ahorrado un poco de dinero y mucho tiempo.

Vamos a desayunar a un sitio un poco pijo pero por lo menos nos aseguramos de que desayunamos en condiciones. Café, chocolate en mi caso, un bollo, una muffin de chocolate en mi caso, y zumito de naranja.

Javi, que no sabemos muy bien porqué se ha pedido un bollo con pasas cuando no le gustan las pasas, no parece muy convencido con su desayuno una vez que lo tiene delante y prueba la comida, pero los demás lo disfrutamos mucho.

Nos llama la atención la cantidad de empelados que hay en el local, lo cual me parece genial, claro, pero la mayoría tiene pinta de no tener mucho trabajo. Hay un chico al lado de nuestra mesa casi todo el tiempo y en un momento dado uno de nosotros se da cuenta de que no hay servilletas. Miramos a un lado y a otro y acto seguido aparece el chico con servilletas para todos. A eso le llamo yo un buen servicio.

Después del desayuno bajamos al puerto por Torre Galata. Ana ya parece estar bien, pero aún así decidimos subir por la tarde para ver la puesta de sol así que la pasamos de largo.

El puerto está lleno de pesacadores a ambos lados del puente. No sé muy bien hasta que punto estarán buenos los pescados que salgan de ahí con tanto barco pasando y contaminando el agua, pero el caso es que está lleno de gente pescando.

Continuamos nuestro camino hasta llegar a una oficina de información turística. No sé muy bien cómo explicar el comportamiento de la mujer que nos atiende, sólo sé que si llego a estar en España le habría pedido el libro de reclamaciones para que no pudiera trabajar nunca más de cara al público. Para empezar está casi tumbada en su silla y no se mueve cuando le vamos a preguntar. Nos contesta borde y con dos palabras y cuando le insistimos en un tema concreto nos vuelve a contestar mal. Decidimos marcharnos porque allí no hay nada que hacer.

Hemos decidido no entrar en el Palacio Topkapi, pero como está al lado de las mezquitas más importantes pasamos a verlo por fuera.

Nos ponemos un rato en la cola para la Mezquita de Santa Sofía pero hay tanta gente que decidimos entrar mejor en la Mezquita Azul que parece más bonita. Llegamos justo para que nos digan que no se puede entrar por ahí y que hay que dar la vuelta así que vamos a hacer cola al otro lado. Yo bajo a uno de los baños (ya sabéis, 1 TL para entrar) y cuando subo me encuentro con que los demás han estado discutiendo con el guía del grupo 6. Parece ser que nosotros estábamos primero pero el guía ha dicho que no, que nos hemos colado así que al final ha pasado al grupo entero (unas 30 personas) delante. Mejor no discutir... Después de unos 20 minutos en la cola parece que nos va a tocar el turno. Estamos justo en la puerta, ya descalzos y preparando el pañuelo para la cabeza cuando el guía del grupo 6 empieza a meterles prisa para que entren. En cuanto entra el último nos cierran las puertas (con candado incluido) en las narices. Nos dicen que han cerrado y que si queremos podemos volver por la tarde.

Volvemos a la mezquita de Santa Sofía. No hay mucha cola así que esperamos. Nos encontramos con unos españoles de mediana edad delante nuestra y con tres chicos jóvenes también españoles detrás. Los de atrás son un poco raros así que damos conversación a los mayores. Una vez dentro nos dispersamos para ver cada uno lo que quiere. Es bonita, pero a mí no me merece la pena pagar por entrar. Tampoco el tiempo de espera. Pero ya está hecho así que no hay que darle más vueltas.

Cuando salimos ya empezamos a notar el cansancio. Queremos ir a las cisternas, que nos han dicho los españoles que están muy bien y merecen la pena, pero también queremos comer y descansar un rato. Al final optamos por visitar las cisternas primero y comer después. Eso sí, antes de entrar vamos a por algo para beber. En Egipto también nos dio el bajón antes de comer y una Coca Cola lo arregló todo. Hoy repetimos la jugada y vuelve a salirnos bien.

No sabía muy bien qué iba a encontrarme en las cisternas y he de decir que me sorprendieron gratamente. Me pareció un sitio muy bonito y con mucho encanto. Habría quitado al resto de turistas para que fuera perfecto, pero bueno, tampoco está mal así...

Después de esta visita (que se alarga porque intentamos sacar buenas fotos en la oscuridad con nuestras cámaras de aficionados) salimos a la calle a buscar un sitio donde comer. Creo que todos coincidimos en que queremos un sitio en el que sentarnos y poder descansar un rato.

Subimos y bajamos la calle para, al final, quedarnos en el primero que hemos visto. De este restaurante nos gustan dos cosas: la primera que tiene la carta en español, y la segunda que no salen a ofrecerte la carta. El resto de restaurantes sí lo han hecho, y aunque a Ana y a mí nos da igual, a los chicos eso les echa para atrás.

El sitio está muy bien. Es una especie de patio medio cerrado en la calle, con árboles y sombrillas.

La comida está muy rica, y aunque ha salido un poco más cara de lo que habíamos pensado, nos ha merecido la pena. Ana y yo tomamos pasta y Javi y Santi carne.

Después de la comida y de descansar durante un ratillo volvemos a la Mezquita Azul para verla por dentro. Pensábamos que abría a las 16:30 y casi nos quedamos fuera porque vuelve a cerrar a esa hora. Entramos y casi al momento nos hacen salir porque es la hora de la oración. Tenemos tiempo de verla por encima y de sacarle una fotillo. Pero lo poco que veo me ha gustado más que la de Santa Sofía.

Tomamos el camino de vuelta hasta llegar a Torre Galata de nuevo. Subimos para ver el atardecer pero es demasiado pronto y no vemos mucho de la puesta de sol. Arriba coincidimos con una pareja de españoles (sí, estamos en todos lados) y Santi se pasa un buen rato hablando con ellos. Javi y Ana se bajan ya de puro aburrimiento (y también porque Ana tiene resentida la espalda después de todo el día de pie y andando) y nos esperan abajo.

Ahora tenemos que hacer la compra porque no tenemos ni cena para hoy ni desayuno para mañana así que vamos a buscar un Día% (hay un montón y no es broma aunque lo pueda parecer. A mí por lo menos me parecía de coña) Javi dice que sabe por dónde ir. Yo creo que tenemos que ir por el lado contrario pero Javi dice que no. Está tan convencido que me convence a mí también. ¡ERROR! Damos la vuelta a la manzana para volver al mismo sitio y entrar en el supermercado.

De cena no se nos ocurre otra cosa que comprar mazorcas de maíz. Están bien de precio y las hemos visto en tantos puestos en la calle que nos hemos quedado con las ganas. Ni idea de cómo hacerlas, claro. En principio las compramos y luego ya veremos...

De vuelta por la calle principal nos encontramos con una manifestación de gente (no muy multitudinaria) y un poco más adelante con los policías antidisturbios preparados para "entrar en batalla" en caso necesario. No pude por más que sacar la foto que hay a continuación. Justo delante de la formación de policías hay un hombre tocando un órgano. Creo que este señor nunca ha tenido las espaldas mejor cubiertas...

Cuando llegamos a casa estamos reventados. ¡Menos mal que Fathi nos ha llevado las maletas a la habitación! Nos damos una ducha y empiezo a hacer las mazorcas. Me apetece probar el experimento a ver qué tal sale.

Primero hay que lmpiarlas. Le quito las hojas que la envuelve y los pelillos que salen de dentro. Nunca había visto una mazorca así. Me gusta cómo son. Le echo mantequilla porque no hay aceite, y las pongo en la sartén durante un buen rato. Al final no salen mal y se pueden incluso comer.

Nuestra cena consiste en maíz y salchichas. Y de postre leche con cereales. Quizás no sea una cena recomendada pero a nosotros no sabe a gloria. Bueno, en honor a la verdad es la cena de Javi, Santi y mía. Ana se ha comprado unos yogures y es lo que cena.

Después de cenar montamos de nuevo la habitación con el colchón en el suelo y al final nos acostamos sobre las 22:15. Hay que tener en cuenta que anoche no dormimos demasiado en el bus y que nos hemos dado una buena paliza. Nos merecemos un descanso.

7 comentarios:

la emperatriz de lavapiés dijo...

¡qué bonitas las vistas desde la torre! nosotros nos compramos una mazorca en la calle y estaba durísima, nos timaron bien, pero tenían tan buena pinta que es difícil resistirse. El otro día por fin conocía Íker, un guapetón :)

Narayani dijo...

Uy a mí me tiene enamorada desde el momento que le vi. Creo que este niño va a hacer conmigo lo que quiera, jaja.

Nosotros compramos una mazorca en la calle el día 6 (siempre te adelantas!!!) Pero me gustó más las mías.

Besos!!!

Anónimo dijo...

Fanita, yo ya lo tengo asumido,
va a hacer con nosotras lo que quiera.
Para empezar, ayer ya me meó dos veces encima!!! jeje.
que mono!

Anónimo dijo...

Fanita, yo ya lo tengo asumido,
va a hacer con nosotras lo que quiera.
Para empezar, ayer ya me meó dos veces encima!!! jeje.
que mono!

Anónimo dijo...

jijijij. se ha publicado dos veces. perdon!! es que se me quedó bloqueado!! .....y al final casi hago la de Santi en el cajero de el Cairo ;-P

Narayani dijo...

jajaja, don't worry peque!

MEN dijo...

Y sigo conociendo cosas contigo. Si algún día voy a Turquía espero recordar tus indicaciones. Creo que me no me importaría nada comer esas comidas raritas, y diferentes, me encanta probar cosas nuevas.
Por cierto, en mi blog te he dejado una cosa especial para ti. Quédatela a tu manera. Espero que te guste y que venga otros a conocer tu blog que a mí me ha encantado.
Un bessito guapa