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sábado, 5 de mayo de 2012

Otra vez el primer día

Hacía mucho tiempo que no pensaba en aquel primer día. De hecho es posible que nunca haya pensado en él. Ya no lo sé.

Como ya os anuncié estuve en Asturias este puente pasado y como pronostiqué nos ha llovido bastante más de lo que me habría gustado. Aún así el viaje ha estado muy bien.

Uno de los sitios que yo quería visitar, aunque ya lo conocía, era Lastres, el pueblo de la serie Doctor Mateo. No sé por qué, pero tiene algo especial. Algo que me llama mucho la atención y que tira de mí. He de confesar que hasta vi algunas casas medio derruidas y en venta con tanto encanto que a punto estuve de llamar para preguntar el precio. Pero, ¿qué estoy diciendo? ¡Si hasta cogí el teléfono en alguna foto! Sé que no voy a llamar pero saber que los tengo me hace sentir un poquito más cerca de Lastres. En fin... tonterías.

Otro sitio que teníamos que visitar sí o sí era El Catalín, un restaurante en mitad de una montañita con vistas al mar y a un pueblo llamado Tazones. Hace seis años comimos allí por casualidad y teníamos clarísimo que queríamos repetir. No sé si la experiencia de la vez pasada fue magnífica o la de esta un desastre, pero lo cierto es que no era como lo recordaba. La comida estaba rica, claro (en Asturias no se cocina mal) pero creo que habíamos idealizado un poco el sitio.

Nos sentaron en una mesa al fondo del restaurante y después de un rato vinieron a tomarnos nota una camarera (que interpretamos era nueva) y una señora que parecía la dueña del cotarro. Muy agradables las dos, eso sí.

Según fueron pasando los minutos no nos quedó ninguna duda de que la chica era nueva. ¿Que digo nueva? ¡Nuevísima! Nos trajo a la mesa una ensalada que no era nuestra, más tarde se la llevó y trató de ponerla en todas las mesas que estaban a nuestro alrededor hasta que dio con la mesa que la había pedido, no supo decirnos si los platos que traía eran para compartir o para una sola persona. En fin, un desastre. Pero lo peor no es que se equivocara, no. Lo peor fue ver la cara de sufrimiento y de "me quiero morir" que tuvo la chica todo el tiempo. Decir que estaba agobiada es poco, y eso que las mesas más grandes que eran la nuestra y la de nuestros vecinos de al lado fuimos muy pacientes y tolerantes con sus descuidos.

Ver a la chica tan agobiada me hizo acordarme del primer día de trabajo de otra chica hace mucho tiempo: el mío. Estuve trabajando en Rodilla un año y medio y recuerdo que el primer día yo también pensé que quería morirme. De hecho recuerdo como si fuera ahora mismo estar limpiando una bandeja verde y pensar: "Fani, aguanta hasta que acabe tu turno que mañana ya no tienes por qué volver. Eso es. Lo dejo y ya está". Pero no lo dejé. No tenía motivos. El trabajo era duro, sí, y también cansado, pero no era como para no volver. Por supuesto que al principio no tienes ni idea de nada. No conoces la carta, no sabes responder las dudas de los clientes y cuando te bloqueas ya no hay vuelta atrás y no consigues dar ni una, pero si te dan la oportunidad de aprender tanto jefes como compañeros y clientes, terminas aprendiendo.

Por lo que pude ver los clientes todos fuimos amables con ella y las expresiones: "tranquila", "no te agobies" y "no te preocupes" se repitieron varias veces. La jefa también parecía paciente y desde donde estaba sentada vi como varias veces se paraba con ella para explicarle cosas. Viendo como está el trabajo en estos tiempos espero quer le hayan dado una segunda oportunidad y no haya perdido el empleo.

Yo no dejé Rodilla en aquel momento; volví durante muchos días más y no me arrepiento de mi decisión. Aprendí mucho allí, sobre todo a superarme a mí misma en muchos sentidos, y a tomar decisiones. Vamos, en una palabra: espabilé. Creo que a la camarera le hace falta el trabajo del restaurante para espabilar también. Por eso espero que le den la oportunidad...

1 comentario:

MEN dijo...

Si que se nota cuando alguien es nuevo en algun trabajo. Yo tambien estuve a punto de marchar corriendo la primera vez pero necsitar la pasta fue lo unico que me hizo seguir jajaja, cosa qie me vino muy bien para espabilar. Cuando empiezas un trabajo que no es lo tuyo es mucho mas complicado porque una cosa es saber la teoria y nada de practica y otra no saber nada de las dos cosas.
Hay que ser pacientes ocn los novatos que todos lo hemos sido alguna o muchas veces y hasta es posible que nos quede alguna mas.
Me encanta Lastres y Asturias. Me alegro que lo pasaras bien. Un bessito