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viernes, 29 de junio de 2012

Pasar de lo abstracto a lo concreto

Me gusta la gente. No toda, claro, pero me gusta de vez en cuando encontrar gente que merece la pena. Gente que de pronto deja de ser gente, en abstracto, para ser personas, en concreto 

A lo largo de estos meses he querido escribir varias veces cosas de mi clase de aerobic, de mis compañeras, de las profesoras, o simplemente de algo que se me ha ocurrido mientras daba saltos, pero siempre se ha quedado en un intento. Lo único que he puesto en el blog en relación a las clases ha sido este post en el que contaba una clase especialmente terrible.  

En fin, a lo que vamos, este año he dado aerobic por primera vez en mi vida. Mi madre me apuntó mientras yo estaba de viaje en Tanzania el año pasado. No me apetecía demasiado ir pero como me dieron plaza decidí probar el primer trimestre. Si no me gustaba no me apuntaría el siguiente, pero esto del deporte tiene algo que… no sé. Engancha. Al principio no me gustó mucho porque la profesora que teníamos no me gustaba. Era la misma del año pasado según me contaron y empezó la clase como si todas fuéramos expertas. Resultado: sólo ella y dos o tres compañeras hacían bien las coreografías. Eran muy rápidas, no nos daba tiempo a seguir el ritmo y el resultado era que todas las demás quedábamos en ridículo y yo, personalmente, salía desanimada de clase todos los días.  

 

Desde el primer día de clase he hecho el camino de vuelta con Eva, una chica de clase que vive muy cerca de mi casa, y todos los días salíamos despotricando. Que si no me daba tiempo a dar la vuelta, que si podría tener un poco de consideración con las que nunca hemos hecho aerobic, que si podía explicar más las cosas… En resumen, nos quejábamos 

Un día llegamos a clase y la profesora no estaba. Habían mandado a otra chica porque ya no iba a volver. Ana, la profesora nueva, me gustó mucho más desde el principio. Imponía un ritmo que era fácil de seguir por todas nosotras y se preocupaba en que hiciéramos bien los pasos repitiéndolos todas las veces que fuera necesario. Lo hizo fácil y divertido 

Un día hablando con otras compañeras me di cuenta de que casi todas estábamos perdidísimas en clase antes de que llegara Ana y que no nos gustaba la otra profesora (que no recuerdo cómo se llama) A mí, personalmente, me parecía que disfrutaba viéndonos perdidas, pero eso quizás sea cosa mía.

En Navidad Ana nos trajo una coreo, que grabamos después disfrazadas, y que más tarde nos regaló en un CD para que tuviéramos un recuerdo de la clase. Así lo hemos hecho varias veces y en todas ha habido una buena respuesta. Navidad, Carnavales, Eurocopa, Eurovisión, Grease… disfraces por todos lados para hacer las cosas un poco diferentes.  

Ayer fue el último día de clase y Ana nos sorprendió regalándonos, no solo el cd con los últimos bailes (con el que ya contábamos), sino con un broche en fieltro de una muñequita haciendo aerobic (con una sonrisa) hecho por ella misma, y un vídeo recopilatorio con los bailes que hemos grabado que nos puso en su portátil y que estoy segura de que le llevó un buen rato hacer.  
Jo, pues, ¿qué queréis que os diga? Me encantó. Me pareció un detallazo por su parte, eso sin contar que la muñequita es una monada (¿No os parece?) 



En fin, que este año he conocido a personas muy interesantes que sé que no habría conocido de no ser por las clases de aerobic que no quería dar en septiembre del pasado año. Nos hemos reído, hemos hecho deporte, hemos hablado y hemos intentado olvidar, durante dos horas a la semana, todos nuestros males.


No sé si el año que viene seguirá Ana o no. Mis compañeras sé que la mayoría lo intentará (la admisión va por sorteo) y yo también lo haré. Por intentarlo que no quede.

5 comentarios:

Silvia G. dijo...

Te entiendo perfectamente. Ese proceso de pasar de ser desconocidos a encariñarte tiene algo de mágico que da mucha vidilla a nuestras existencias.Eso me ha pasado a mí con el bollywood. Este año hemos tenido una profesora nueva y su implicación, alegría, predisposición ha sido tanta que nos hemos encariñado de ella y pasa de ser gente a ser una persona especial en tu vida. Y si la cosa es recíproca, entonces ya ni te cuento. Magia, magia. Besos Fani.

MEN dijo...

Conozco esa sensacion Un dia fui a una clase de esas en las que el profesor, en este caso hombre, se olvidaba del tod@s e iba su rollo. Solo fui un dia claro. Parece mentira lo que es capaz de conseguir un buen profesor, siempre es capaz de sacar lo mejor que tenemos. Hay gente que merece la pena conocer, me alegro por ti. Un bessito

Narayani dijo...

Magia, magia. Silvia, me encanta cómo siempre consigues, con una sola palabra, dar más fuerza al comentario :-)

MEN, welcome back preciosa! Yo creo que no habría seguido con las clases y si lo hubiera hecho habría sido refunfuñando siempre a la salida de clase. De verdad que la primera profesora no me gustó nada.

Besos para las dos!!

ana isabel dijo...

Hola Fani! por fin he tenido tiempo para leer este post, me ha encatando!!
Muchisimas gracias a vosotras por todo, para mi ha sido una experiencia inolvidable que espero que se repita al curso que viene. Sin vosotras nada habría sido posible, vosotras me acogisteis muy bien y respondisteis muy bien cuando os decia de disfrazarnos y demás.
Muchas gracias por este gran curso!
Sé feliz
Un besoo

Narayani dijo...

Hola guapa! Me alegro de que también haya sido una buena experiencia para ti y por supuesto de que te haya gustado el post :-)
Que tengas buen verano!!
Besos!