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martes, 7 de agosto de 2012

Imagina...

Me dije que no escribiría este post pero al final lo voy a escribir, ¡claro que sí!, que esta tarde me he vuelto a acordar y me ha vuelto a hervir la sangre.

Todos sabéis ya que el año pasado nació Iker, hoy por hoy el hombre de mi vida, pero lo que creo que no he comentado es que además, del año pasado a este, han nacido: Víctor, Paula, Amelia, Zaira y Berta y que están por llegar: Marc, Llull y otro primito o primita de estos dos últimos. Total 9 niños. Cierto es que no voy a hacerles regalos todos los días a ninguno, ni siquiera a Iker, pero también es cierto que yo soy una persona detallista y que un día me puede dar el venazo y compre un juguete a cada uno. O que llegue su cumpleaños y les compre un regalo como manda la tradición. Pues bien, hace unas semanas fui a comprar el regalo para Berta, la última en nacer, hija de mi excompañera de trabajo Cristina y me encontré con que en Imaginarium tienen una tarjeta de socio con la que se puede acceder a distintas ofertas y promociones. Primero me la ofrecieron (una chica nueva) y cuando dije que sí el compañero me dijo que ya se encargaba él. Lo primero que me preguntó fue si tenía hijos y al decirle que no me dijo que la tarjeta era solo para padres y abuelos.

-¿¿¡Y los tíos!?? -Pregunté yo indignada.

Pues nada, no hubo manera. Si no soy madre no puedo tener acceso a las ofertas. Pues, ¿qué queréis que os diga? Me jode tener que gastar el doble de dinero en un juguete porque no tengo hijos. Así que, como me siento discriminada, y además estoy muy indignada por este motivo, decidí dos cosas: la primera no comprar más en Imaginarium y la segunda escribir una carta a la central. Muy escuetamente les conté que quería hacerme socia y que como no soy madre no sabía qué tenía que hacer para conseguirla. Me contestaron, muy amables todo sea dicho, diciendo que gracias a quejas como la mía esperaban que las cosas cambiasen y que en un futuro se pudiera dar la tarjeta a familias sin hijos e incluso más adelante a personas solteras. Me indigné más todavía y les contesté, también muy educada y amable, que no iba a comprar más en sus tiendas y que agradecía su respuesta. Sé que puede ser una reacción infantil o no muy madura por mi parte, pero es lo que siento. También sé que es una empresa privada y puede hacer lo que le de la gana, ¡faltaría más! pero yo también hago lo que me da la gana y entrar a comprar en sus tiendas no es una de ellas. 

Con este post no pretendo nada a parte de desahogarme. Para nada se me ocurriría hacer un complot contra una empresa porque no me admitan como socia (esto me recuerda a una frase de Groucho Marx), es más, os animo, si tenéis hijos que os la hagáis porque las tiendas tienen cosas muy chulas. Sólo me da rabia no poder comprar allí y quería compartirlo.

Nota a todos los que tenéis bebés: por el momento no esperéis regalos de Imaginarium de mi parte, estoy en huelga. 

7 comentarios:

Margari dijo...

Para estas cosas siempre es bueno ir con alguien que sí sea socia, que es lo que hacía yo antes de tener a la pequeñaja. Pero con todo no he comprado yo nunca mucho en Imaginarium. Será que la tienda de aquí es chiquita y no hay muchas cosas. Bueno, espero que hagan caso a tu protesta y a las de más gente y pronto puedas tener tu propio carnet. Que a fin de cuentas van a ser ellos los que tengan más clientes.
Besotes!!!

Anónimo dijo...

Me parece absolutamente increible que para hacerte una mierda de carnet de Imaginarium tengas que ser padre/madre o abuelo/a. Y si lo eres, tienes que llevar el libro de familia???? Es acojonante...


Ángel

Carlos dijo...

Y ahora me enfado y no respiro!!!!











Es broma, es increíble. Es como el gimnasio al que va mi hermano, que tiene una oferta si llevas a la ESPOSA o ESPOSO, te ahorras una pasta por los dos) pero si no estás casado, nanai.

PS: Siempre te queda Poli, donde hay más juguetes por metro cuadrado, lo complicado es moverse por los pasillos sin tirarlos (aunque ya lo han mejorado)

Narayani dijo...

Yo hasta ahora no había comprado nunca en Imaginarium, Margari, pero sí que he entrado en alguna ocasión a cotillear y creo que tienen juguetes chulos. De todos modos como ya estoy haciendo mi propia cruzada no buscaré a mi hermana para ir a comprar allí. Hay muchas más tiendas, jajaja.

Ángel, no sé si tienes que llevar el libro de familia o qué. Entiendo y comparto tu indignación, como has visto :-p

Carlos, es verdad que Poli está más concentrado, jajaja. El otro día fui con Iker y ¡con el carro! imagina los giros!!! :-p

Besos a los tres!!

Marti Martita dijo...

Jajajaja
¡Bienvenida al club!
Me pasó lo mismo hace tres años, jajaja. Pero la verdad es q luego he comprado poco en imaginarium, no me gustan mucho los juguetes (aunque parezca raro) y muchas veces te encuentras con q otra persona lleva lo mismo.

Jose dijo...

Como tío indignado me uno a tu campaña contra imaginarium ;).

¿Y te solicitan el libro de familia para hacerte la puñetera tarjeta? Porque si no, no sé cómo comprueban esas cosas. Qué fuerte me parece y mira que el otro día ojeaba mientras esperaba el tren... van listos si piensan que les voy a comprar uno de sus peluches tuertos! :P.

Anónimo dijo...

¿Y la frase? Pues estoy contigo, uno con su dinero va allá donde le apetece y por supuesto que elijo aquellos lugares donde se me atienda correctamente que no es lo mismo que...en fin, nos entendemos
En el fondo son situaciones divertidas, se pasa mal en el momento pero luego con tiempo y buen sol llegas a reírte de las tonterías por las que nos dejamos la piel cada día. Innecesario, totalmente innecesario pero oye no aprendemos...la pasión...
En una ocasión un amigo llegó a dejarme caer que me involucraba tanto en estas bobadas porque no tenía nada mejor que hacer y aunque en aquel momento callé y reconozco que no me sentó muy bien con el tiempo y buen sol llego a pensar que quizá no iba del todo desencaminado, quizá nos falta acometer responsabilidades en nuestra vida para dejar de lado todo lo insignificante. Ahhh y no por eso dejé de ver a mi amigo, que por cierto siguió siéndolo y muy estimado por mi parte.