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miércoles, 1 de agosto de 2012

Dígame su nombre

Esta es la conversación que tuvo mi padre con una de las chicas que trabaja en la recepción del centro de salud de mi barrio.

Mi padre: Hola.

Chica del centro de salud: Hola

Mp: Quería pedir hora para…

Cdcs: Dígame su nombre

Mp: Es que la…

Cdcs: Dígame su nombre.

Mp: Juan Manuel (apellido, apellido)

La chica le buscó en el ordenador.

Cdcs: ¿Y qué le pasa?

Mp: ¿A mí? Nada. Venía a pedir hora para mi madre.

Claro, la chica se tuvo que callar porque se dio cuenta de que realmente no le había dejado hablar y explicarse. Tenía que hacerse a su manera e imagino que con malas caras además. Y digo yo, ¿qué le cuesta, ya que tiene que trabajar de cara al público, hacerlo con una sonrisa y con buenas formas? Yo he trabajado de cara al público muchas veces y nunca, jamás, se me ha ocurrido contestar mal a un cliente o a una persona que buscaba información. Entonces, ¿por qué tenemos que soportar que nos hablen mal los demás? Yo muchas veces entro con miedo a los sitios porque sé que me van a tratar mal, bien porque no tengo información sobre lo que voy a preguntar o bien porque sí tengo info y no la entiendo y quiero que me la expliquen. No sé por qué, pero voy predispuesta a que me contesten mal. Ojala llegue el día en que nos acostumbremos todos a los buenos modales de la gente. Mientras tanto, yo me voy quedando con pequeñas anécdotas como la que os he contado hoy.

¿A vosotros que os ha pasado con gente que trabaja de cara al público? O ¿Trabajáis de cara al público y habéis perdido los estribos alguna vez? ¡Contadme!

5 comentarios:

Margari dijo...

Tampoco entiendo como no se puede ser amable y sobre todo cuando se trabaja de cara al público. Y si son los que te atienden por teléfono... Ya me vuelven loca. Hace poquito con una de Ono perdí hasta los nervios. Porque un poco más y le faltó decirme que era tonta. Tuve que decirle que me pasara a otro compañero porque ya con ella me era imposible. Porque por más que le explicaba que el problema no era mío, ella no se bajaba del burro. El compañero fue totalmente distinto, todo hay que decirlo. Muy amable y supo en menos de cinco minutos darme la solución al problema. Pero es que la otra se negó en completo a escuchar... En fin...
Besotes!!!

Lady Boheme dijo...

Mira, me pone negra que me traten mal porque yo también trabajo cara al público, también tengo días malos y nunca, nunca, contesto mal a nadie. A veces me toca ponerme seria porque trabajo en una biblioteca y si hablan o la lían, hay que regañarles, pero si vienen buscando ayuda o información, les recibo con una sonrisa y hago lo que puedo por ayudarles.

Si me contestan mal en un servicio público, generalmente me despido con un "gracias, majo", en el que se nota el sarcasmo del "majo". Es una vergüenza que tengamos que aguantar estas cosas.

¡Besos!

Narayani dijo...

A mí me pasa lo contrario que a ti, Lady Boheme. Me hago chiquitita como si de verdad molestara a esa persona. Ahora, que el día que me pillan con el día torcido la puedo liar parda, jeje. No me callo ni una. Pero vamos, que por lo general no me defiendo...

Uf, Margari, los del teléfono son increíbles. El otro día pensé que a mi padre le daría un infarto con uno de Jazztel. En fin, qué le costará a la gente ser amable... También he trabajado en telemarketing y sé lo que es y he tratado siempre de ser amable (creo que lo he conseguido) y mira que me ha tocado gente tocapelotas, eh!? Pero ante todo hay que ser profesional, no sé...

Besos!

mientrasleo dijo...

La verdad que últimamente doy con gente bastante amable. No tengo queja.
Besos

Jose dijo...

Yo trabajo cara al público y la cosa va a días. Creo que hay que ser amable y sonriente pero tampoco pasarse. Tengo compañeros que son de los dos extremos, unos que parece que les mola discutir y que están siempre amargados y otros que dan demasiada coba (sobre todo tíos y cuando entran chicas... ¿por qué será? XD). Ambas conductas son malas, la primera es evidente porqué y la segunda porque estás dando un servicio y no en una tertulia (normalmente hay gente esperando después).
Sobre si he perdido los estribos... me suena alguna vez que me cabreasen bastante pero creo que nunca los he perdido del todo. Una vez por una confusión un tipo se puso a amenazarme y a decirme de todo menos bonito. No sé muy bien cómo conseguí girar la tortilla y al final me pidió disculpas y me agradeció el trato.
Hay una segunda parte en todo esto que cuentas y es que, aparte que el personal que atiende al público debe ser educado, la gente, en muchos casos, tiene una falta de educación brutal a la hora de ir a los sitios a que la atiendan. Un ejemplo: El otro día en renfe estaban unos operarios informándonos que estaban de huelga (me quedé sin volver a Valencia) y un chico cuando terminó de ser atendido llamó imbécil al pobre tipo que estaba allí aguantando el chaparrón.
Uf, el tema me da para mucho y conforme escribo se me ocurren más cosas (ahora me viene a la cabeza cuando era teleoperador...) pero mejor me refreno antes de ponerte un nuevo post en vez de un comentario XD.