¿Qué buscas?

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Nasikafu McNight

Venía de hacer una entrevista hace cosa de un par de meses cuando Manuel me paró por la calle y me “convenció” para que apadrinara un/-a niño/-a.

La cosa no fue: apadrina un niño y yo contestar: ¡vale!

No. Me costó cosa de media hora conversando con él –agradable conversación por cierto-. Quedé en que me lo pensaría y al día siguiente le diría algo. Se lo podría haber dicho en el momento porque ya estaba convencida de hacerlo, pero también es verdad que podría haber cambiado de opinión o me podría haber arrepentido.

Yo llevaba tiempo queriendo apadrinar pero la vez que más en serio me lo propuse una estúpida me quitó la idea de la cabeza. Fui a pedir información (quería saber a dónde iría a parar mi dinero, entre otras cosas) y me dijo que no me daba el folleto que le pedía con información porque sólo era para la gente que se mostraba realmente interesada. Debe ser que ir a preguntarle en mitad de la calle en lugar de que sea ella la que se me acerque no debe ser mostrar mucho interés.

Hace unas semanas me llegó la carta con la ficha de Nasikafu. Desde el momento que la vi supe que no era sólo una foto, un nombre, una fecha y un nº de referencia. No sé cómo explicarlo, pero me entraron ganas de ir a buscarla y traerla conmigo a casa. No sé qué esperaba ver cuando apadriné a Nasikafu, pero me chocó encontrarme con una carita tan guapa y a la vez tan seria. Un niño es niño en todas las partes del mundo y según mi visión del “mundo infantil” debería ser feliz y disfrutar de su niñez como lo hicieron mis hermanas, mis amigos y yo misma.

Para quien no lo sepa apadrinar a un niño no significa que el dinero que se da por ese niño vaya a parar directamente a su bolsillo, sino que es un dinero que se utiliza para cuidar a toda la comunidad. En mi caso está destinado al Proyecto Neno en Malaui.
Después de leer toda la información que me enviaron junto con la ficha de Nasikafu me paré a pensar en lo injusta que es la vida para algunas personas. Y lo egoístas que podemos ser otras. Yo, por ejemplo, he estado preocupada estas últimas semanas porque no tenía zapatos para la boda de mi hermana. Nasikafu probablemente no tenga ni siquiera un par de recambio -si es que tiene alguno porque en la foto sale descalza-.

No quiero aburriros con datos así que sólo pondré tres a modo de ejemplo para que os hagáis una idea de cómo se vive allí.

. ----- La esperanza de vida al nacer es de 40 años nada más.

. ----- El 43% de la población vive sin acceso a agua potable.

. ----- El 41% de la población vive con menos de 1$ diarios.

El proyecto en el que colaboro se abrió en el 2006. Quizás no haya sido suficiente tiempo para que las cosas empiecen a funcionar bien. Sólo espero que con el paso del tiempo los datos que os he mencionado vayan cambiando hasta igualarse con los nuestros; a ver si de esta manera mi niña aprende a sonreír.


viernes, 5 de septiembre de 2008

Carpe Diem -hoy más que nunca-

2008. Normalmente no acostumbro a recordar las cosas por el año en que sucedieron. De hecho soy bastante desastrosa para recordar las fechas. Sin embargo este año, el 2008, no puede pasar desapercibido. No puedo dejarlo en el olvido y no recordar todo lo que ha pasado y está pasando dentro de sus 365 días.

La frase más oída a principios de 2008 en mi casa fue "¡qué mierda de año, joder!" y la hemos repetido casi cada mes. La primera vez que la dijimos fue el 15 de enero, cuando mi familia había asistido ya a tres entierros. La última es posible que todavía esté por decirse viendo el ritmo que llevamos.

El final del año pasado fue bastante bueno. Mi hermana Sandra y mi cuñado anunciaron que se casaban y nos ilusionamos con la idea de preparar la boda. Desde entonces la celebración se ha visto amenazada dos veces hasta que finalmente se ha suspendido.
El día 15 de enero dudaron qué hacer con la boda. Habíamos perdido a un familiar muy cercano y todos estábamos terriblemente tristes, conmocionados y dolidos. La boda siguió adelante. Quedaban ocho meses para que se celebrara.
En junio enfermó la madre del novio. Y se volvió a dudar qué hacer. Finalmente se recuperó y se siguió adelante con la boda una vez más. Ya en agosto a sólo una semana de la boda se anuló definitivamente.

La Muerte, que es caprichosa y no espera por nadie, no hizo excepciones porque hubiera una boda programada.

Y es así que, a base de golpes, terminas por darte cuenta de que la vida es para vivirla y no para dejar pasar el tiempo pensando que otro momento será mejor que el que acabamos de dejar pasar.

Hoy más que nunca recomiendo a todo el mundo que tenga como máxima, la famosa frase "Carpe Diem".