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viernes, 28 de julio de 2006

Presente, Futuro y Pasado

Cuando estaba en el último año de instituto no tenía ni idea de qué quería hacer una vez que terminara. La única carrera que me gustaba era la de publicidad, pero me hacía falta una nota muy alta en la selectividad para compensar la nota del instituto que no era gran cosa. Estaba hecha un mar de líos a causa de este tema cuando mi profesor de Historia me dijo un día que debería estudiar marketing porque supe vender una idea que tuvimos en clase y que, como delegada del curso, me tocó exponer. Eso me dio que pensar y decidí que eso del márketing (de lo que no sabía absolutamente nada) iba a ser mi fututo. Porque,... ¿Por qué no iba a serlo?

Las prácticas en empresa que hice después del curso académico, las hice en American Express Viajes y, para que os hagais una idea de lo que hice allí, fue como si hubiera trabajado de grabadora de datos. Por lo menos me pagaron las comidas y el transporte que no es poco.

Después de cinco años de trabajar en varios sitios, cada uno diferente al otro, decidí hacer lo que había querido hacer desde que tuve claro lo que quería que fuera mi futuro; porque el futuro a punto ha estado de convertirse en pasado. Decidí que si no lo intentaba ahora no lo intentaría nunca, así que acepté el único puesto que me ofrecieron en una empresa de marketing directo...

...y ¡aquí estoy! dos meses después aprendiendo todo lo que soy capaz de aprender y teniendo la sensación de que me hacen falta por lo menos una docena más como estos para saber una mínima parte de lo que tengo que saber. Cada día llego a mi casa sabiendo hacer algo nuevo y, a la vez ilusionada con la idea de que al día siguiente será igual.

Llevo una semana con los temas de mi compañero porque él está de vacaciones y, sinceramente, me encuentro estúpida preguntándole a la gente qué les tengo que mandar hacer. Pero aunque me vea tonta también así estoy aprendiendo.

Lo que me ha llevado a escribir este post fue el terrible día que tuve ayer, y es que pasé la mañana de reunión en reunión, sin poder hablar ni una palabra y escuchando cosas que se escapaban, con mucho, de mi entendimiento. Me aburrí soberanamente casi todo el tiempo y tuve la sensación de estar en un sitio que para nada era lo que yo había querido que fuera mi futuro. Me pregunté varias veces durante la última reunión si eso era lo que yo realmente quería y durante un momento llegué a la conclusión de que no.
Después en la oficina terminando lo que tenía pendiente y lo que realmente yo considero mi trabajo ahora mismo, me sentí algo más cómoda y me di cuenta de que no puedo renunciar a lo que he querido desde hace seis años sólo porque un día me sienta fuera de lugar en una reunión. Es verdad que me agobié bastante durante la mañana, pero también lo es que ese no es motivo para plantearme lo que estoy haciendo. No me arrepiento de haber solicitado unas prácticas en las que no me pagan nada más que 39 euros por trabajar como mínimo 8 horas al día y, aunque sé que durante los próximos meses seguirá siendo así, ahora mismo no lo cambiaría por casi nada. Porque sé que en el futuro me alegraré de haber invertido este tiempo en conseguir que el futuro no se convirtiera en tiempo pasado.

miércoles, 12 de julio de 2006

¡¡Y me lo queria perder!!

Es curioso como el Tiempo se las apaña siempre para salirse con la suya.

Si estás haciendo algo (cualquier cosa) que te gusta, te entretiene o te mantiene ocupado, se las ingenia para pasar a toda velocidad y, o bien dejarte a medias con lo que estás haciendo, o bien dejarte jodido porque se acabó muy pronto. Sin embargo cuando ocurre lo contrario y estás sufriendo, o aburrido, o simplemente parado sin hacer nada se vuelve a poner en tu contra y pasa más despacio de lo que hubiera pasado si hubieses estado disfrutando.

Es así que, a lo largo del día de hoy, me ha parecido varias veces ver el reloj de mi ordenador ir para atrás. Es más si me hacen jurar ahora mismo que hace 10 minutos era la misma hora que ahora mismo, creo que juraría.

El lunes estuve 9 horas en el trabajo, 10 si contamos la hora de la comida que también la paso en la oficina, y me fuí porque se iba todo el mundo, porque trabajo, lo que se dice trabajo, tenía para un par de horas todavía. Al día siguiente, el martes, tuve la sensación de no hacer nada y a la vez de hacer mucho. Estuve en una presentación por la mañana en la puerta del sol con compañeros de trabajo y con Esperanza Aguirre dando la charla. Después del acto nos quedamos en el cocktel dos compañeras más y yo, viendo pasar al personal con las bandejas y tomando un combinado de ginebra con limón que entraba que era una maravilla. Tomé dos porque nadie más bebió más de eso, pero hubiera tomado una bandeja entera.
A lo que vamos, después de la presentación en la puerta del sol, fui a la tienda "Rosa Negra" para buscar unas latas en las que poder esconder regalos para una campaña de la agencia con los socios VIP de otra empresa, y después me quedé en la oficina terminando lo que no había hecho la tarde anterior.

Hice un poco de todo y, aunque no lo creais, todo relacionado con el trabajo. Lo que pasó es que tanto el lunes (que estuve ocupada con varias cosas del trabajo), como el martes (que estuve también ocupada con cosas del trabajo y al mismo tiempo entretenida) el tiempo pasó a una velocidad tal que ni siquiera lo vi pasar mientras que hoy, lo único que he visto con regularidad ha sido el reloj del ordenador.

Y creo que está roto porque hace mucho que no se mueve.

martes, 11 de julio de 2006

¿Feliz Cumpleaños?

Hace un par de meses o tres, escribí un email a una amiga mía intentando hacerle sentir mejor porque estaba un poco de bajón por asuntos varios. Uno de esos asuntos era su cumpleaños.
Podría decirse que yo estaba también de bajón cuando lo escribí, y además por los mismos motivos, pero cómo ella no me veía y no podía saberlo, hizo caso de lo que estaba escrito que es lo que pensaba que yo creía.

La verdad es que a mi no me gusta normalmente cumplir años y tampoco hacer una fiesta en "mi honor". Mucha gente cree que me gusta llamar la atención, pero nada más lejos de la realidad, prefiero mil veces pasar desapercibida a que todo el mundo tenga que estar pendiente de mí.
Este año el día de mi cumpleaños podría decirse que fue uno de los cumpleaños más felices, sobre todo si lo comparo con el del año pasado, que obviamente es el que mejor recuerdo. En el e-mail que escribí a mi amiga intentaba convencerla de que cumplir 25 años está muy bien y yo que estaba casi más agobiada que ella llegué a creérmelo y gracias a eso pasé un buen día.

Ahora 20 días después (más o menos) he vuelto a pensar que da igual qué edad se cumpla y que igual que el año pasado el día de mi cumpleaños me pilló en un mal día éste me pilló de buenas. En ningún sitio está escrito que el día del cumpleaños de uno se tenga que ser más feliz que durante los otros 364 días del año (365 si es bisiesto) y así fue que justo este año el 25 de junio me levanté de buen humor.

Después de dos semanas llegó la celabración con los amigos. Celebración junto con mi hermana Sandra que también cumple en junio y en la que juntamos a los amig@s después de varias semanas sin estar tod@s junt@s. Sinceramente me hacía falta una cura de buen rollo como la que me llevé el otro día en la piscina (la celebración fue allí) y me hicieron cambiar de idea con respecto a lo de celebrar mi cumpleaños.