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domingo, 27 de febrero de 2011

ARCO, ¿realmente es arte?

Para mí, y esta es mi opinión personal, ARCO no es sinónimo de arte. Sí, ya sé. Es una exposición de arte contemporáneo muy importante, pero a mí me parece que la mayoría de gente que tiene una obra en ARCO se ríe de los demás con las obras que exponen.

Como aquel hombre que volcó un camión en una acera y lo dejó ahí tirado y se atrevió a decir que aquello era arte (tuvo que colocar un cartel a su lado que ponía: Por favor no llame a la policía. Esto es una obra de arte)

Para mí ARCO es algo parecido. Nunca he estado, y creo que nunca estaré, pero lo que sale siempre en la tele me parece que no merece la pena el esfuerzo. Y luego vienen los precios... ¡¿QUÉ ME DECÍS DE LOS PRECIOS?! Creo que la mayoría de obras están muy sobrevaloradas.

Como muestra de que no soy la única que piensa así os dejo este vídeo en el que la reportera de un programa de televisión cuela un lienzo pintado por 12 niños de 2 años. El resultado no tiene desperdicio...



¿Qué os parece ARCO a vosotros? ¿Qué opinión os merece?

domingo, 20 de febrero de 2011

Vacaciones... de soltera

Hace tiempo que vengo pensando que, sin quererlo, estoy cambiando mi manera de escribir en el blog. No sé si es algo bueno o malo, pero desde luego yo prefiero el estilo que tenía antes. Hace un rato le he dicho a mi hermana Sandra que iba a ponerme con el blog y ella me ha dicho:
-Eso, que hace tiempo que no escribes nada.
-Pero si escribí el 14 de febrero y... el otro día otra vez.
-Yaaa, pero era muy corto.

Hemos colgado y me he quedado pensando... quizás lo que pasa es que antes contaba una historia, deteniéndome en los detalles aunque no tuvieran importancia, alargándola y creando sensación de que realmente era más de lo que era. Realmente no lo sé, pero lo que sí sé es que no sólo yo me he dado cuenta del cambio que mencionaba al principio. No sé si el post que voy a escribir hoy será lo que Sandra esperaba, pero por ahora me vale con haberme dado cuenta de que hay que cambiar. Necesitaré algunos post de transición para conseguirlo. O eso creo.

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Hoy he visto una película que sólo había visto una vez y que recordaba que me había gustado. La compré hace unos meses y aún no la había visto, así que he aprovechado que me quedaba sola en casa para ponerla.

La película se llama the Holiday (vacaciones) y está protagonizada por Kate Winslet y Cameron Diaz. Trata de dos chicas que quieren poner tierra de por medio para olvidar a sus respectivos amores y deciden intercambiar sus casas por dos semanas. Una vive en L.A. y tiene una casa de súper lujo y la otra vive en un pueblo a las afueras de Londres en una acogedora casita de campo.

Viendo la película no he podido evitar recordar que yo también soy soltera y que quizás no me vendría mal hacer algo parecido a lo que hacen ellas; dejar sus vidas atrás unas semanas para estar ellas solas y poder dejar de pensar un tiempo en esas personas que las traen de cabeza. No espero encontrar al amor de mi vida en una escapada de esas, pero viajar sola es algo que siempre he querido hacer y, ya que hasta ahora no ha aparecido ese amor que mencionaba hace un momento, tengo vía libre para hacerlo sin tener que rendirle cuentas a nadie. Seguro que el día que me eche novio me resultará más difícil.

Por cierto, según Cameron Díaz en la película, el estrés, las ojeras y el estar estupenda está todo relacionado. Yo aún no he llegado a los 35 así que por ahora no me preocupo de todas esas cosas, pero será mejor si no me despisto...

-El estrés agudo hace que las mujeres envejezcan prematuramente porque el estrés hace que el ADN de las células se reduzca hasta no poder reproducirse, y por eso tenemos ojeras. En cambio a los hombres no les pasa.
-Lo siento... (esto lo dice un chico que está en la conversación)
-¿Y recordais lo que decían de que una soltera mayor de 35 años tiene más posibilidades de morir en un atentado que de casarse? Eso ya es horrible, pero ahora nuestra generación tampoco se está casando, y para colmo el terrorismo forma parte de nuestras vidas... y todo ese estrés se refleja en nuestro rostro y parecemos ojerosas... mientras que Izan sigue tan guapo como siempre y se tira a su recepcionista.

Sin embargo, aunque esta parte que acabo de escribir me ha hecho gracia por lo de las estadísticas, he de decir que me ha gustado más la siguiente frase que le dice un guionista de Hollywood retirado a Kate Winslet:

-Iris, en las películas están las protagonistas y las amigas de la chica. Tú, te lo aseguro, eres una protagonista, pero no sé porqué actúas como la amiga de la chica.

Yo no sé cómo actúo y para nada me quiero comparar con una película, pero eso es algo que he pensado más de una vez: yo perfectamente podría ser la protagonista de una película. De mi película. Sí, sería una catástrofe seguramente, pero podría. Por el momento soy la protagonista de mi propia vida, que no es poco. Ya veremos qué ocurre cuando me toque compartir cartel con otra persona. Espero que el haber sido la protagonista indiscutible durante tanto tiempo no se me haya subido a la cabeza para entonces.

Mientras veía la película esta tarde, tirada en el sillón del salón, tapada con una manta y con un capuccino caliente en las manos, me he preguntado porqué no la había visto más veces. Recordaba que me había gustado, pero no el porqué. Ahora tampoco sé muy bien cual es ese porqué, pero creo que es porque me siento identificada con ellas. Sí, con las dos. Con la chica rica de la mansión en Los Angeles y con la chica de clase media de Londres. Con la que tiene su propia empresa y con la que trabaja en un periodico local. Con la que dejó a su novio y con la que fue abandonada por el amor de su vida. A priori no tienen nada en común, pero no hay que olvidar que las dos son mujeres que buscan algo que el dinero no puede comprar, por lo que al final del todo se podría decir que son dos mujeres iguales, solo que tienen cosas materiales distintas que las diferencia.

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Sandra, espero que hayas llegado hasta el final. Yo, por mi parte, tenía ganas de sentarme y dedicarle al blog el tiempo que le he dedicado a este post.

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Ventanilla o pasillo? Ventanilla, por favor

No sé qué tienen las ventanillas de los transportes públicos que normalmente nos atraen como si fuéramos bichitos buscando la luz azul de los mosquitocutores (sí, esta palabra existe y a mí me encanta).

Ayer, después de pasar el día en Valencia trabajando llegué a la estación de Atocha para coger el cercanías que me dejaba en casa. Cuando subí al tren, de dos plantas, me coloqué en la ventanilla que está justo al lado de las escaleras y me puse música en el mp3 para no pensar en nada. Tardé varias paradas en darme cuenta, pero cuando lo hice no pude evitar sacar el móvil y lanzar una foto para inmortalizar la imagen. Y es que absolutamente todos los asientos que estaban ocupados eran los de la ventana, el mío incluido.


Es algo que ya había pensado varias veces, pero pocas veces lo había visto tan claro. Sí, ya sé que es una tontería, pero cuando disparé la foto pensé que ya tenía próximo post para el blog, y es que una no siempre está inspirada para escribir. Mejor aprovechar estas cosas para no dejar muy abandonado el blog en época de poca inspiración.


domingo, 13 de febrero de 2011

Feliz San Valentín a todos

Llevo tanto tiempo viendo corazones en los escaparates que casi ha perdido sentido el significado de este día. Yo no soy muy partidaria de celebrar este día, y no sólo porque no tenga novio (aunque es importante, eso es indudable) sino porque creo que el amor es algo que se demuestra en el día a día y no cuando nos dicen que tiene que demostrarse. Creo que este día es más importante para las tiendas pequeñas y grandes centros comerciales que para las parejas, o al menos para las parejas a las que he "encuestado" estos días previos al "gran día".

Los corazones ni me gustan ni me disgustan, pero en esta época del año me parecen cursis, me parece que han perdido su esencia, su significado.

Sin embargo entiendo que haya gente que quiera celebrarlo; digamos, que lo respeto. Cada persona es libre de celebrar lo que le dé la gana y yo no soy quien para decir lo contrario, así que desde aquí quiero desear a todo el mundo, celebre o no el 14 de febrero, un muy feliz día de los enamorados.

martes, 1 de febrero de 2011

Sombra aquí y sombra allá (maquíllate, maquíllate...)

El otro día estuvimos mi hermana Ana, mi cuñado y yo comprando en el Factory de San Sebastian de los Reyes. Realmente mi idea era sólo mirar, pero descubrí la tienda Kiko de cosmética y no me pude resistir.

Había escuchado bastante hablar de esa tienda pero nunca había visto una, así que cuando la vi (¡y encima en un Factory!) no me lo pensé dos veces y me fui de cabeza para dentro. Después de cinco minutos ni Ana ni yo habíamos pasado del primer expositor, donde estaban en completo orden, las sombras de ojos. Ella vio unas, yo vi otras, y al final hicimos consenso y nos compramos las mismas. Dos sombras en crema, yo en plata y dorado y Ana en plata y morado. Eran ideales.

Por otro lado, y una vez que conseguí salir de la zona de sombras de ojos, me encapriché de un rimel que rizaba las pestañas al tiempo que las teñía (lo del color no tanto, pero lo de curvarlas me es algo totalmente necesario porque tengo las pestañas suicidas: todo el día apuntando hacia abajo y amenazando con caer en picado).

Llegué a casa super feliz de la vida con mi compra, pero la ilusión me duró justo hasta el día que probé las sombras. Utilicé el dedo índice como pincel y extendí la sombra por el párpado. Perfecto. La verdad es que el resultado era perfecto... nada más aplicar la crema. Porque lo cierto es que cinco minutos después lo único que quedaba del color es una raya allí donde el párpado tiene la arruguita, es decir, no quedaba nada de nada. ¿Pero, cómo? No podía ser cierto lo que me estaba pasando... Las sombras casi sin estrenar y mi ojo incapaz de asimilar que no tenía que sudar ni arrugarse. Pues eso, un desastre.

Eso sí, el rimel me parece perfecto. Me curva las pestañas (en la medida de lo posible, claro, tampoco voy a pedirle peras al olmo...) y me da el toque de color para resaltarlas. Hacía mucho que buscaba un rimel del que pudiera decir: "Ah! pues yo siempre utilizo el mismo. Me va de maravilla y ya no lo cambio por nada." Realmente no sé si lo cambiaré o no por otra marca, pero lo que está claro es que de los que he probado es el que mejor me funciona.

Cuando estrené las sombras estuve a punto de escribir un sms a Ana preguntándole por las sombras pero como estaba en el trabajo se me olvidó. El otro día, saliendo de casa de nuestro primo, salió el tema de los maquillajes y de pronto se volvió hacia mí y me preguntó: "¿Has probado las sombras?" y antes de que contestara añadió "¡Qué mierda!". En un primer momento coincidí con ella, pero creo que quizás se le pueda dar una segunda oportunidad poniendo antes una capa de maquillaje, polvos, o algo del estilo porque lo que no voy a hacer es tirarlas sin más (y sin estrenar para más inri)

Os dejo una foto de los dos productos por si os topais con ellos alguna vez. El rimel está bien, las sombras, hasta el momento, no tanto.




Fotos: Kiko cosméticos