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jueves, 26 de abril de 2012

Puente pasado por agua

Eso es lo que me espera estos próximos días, pero si he de ser sincera no me importa en absoluto. Hemos cogido una casa rural en Asturias para pasar el puente y aunque me gustaría que hiciera solecito y algo de calor para tomar una foto como la que saqué la última vez en la playa,  tampoco me importa que haga frío y que llueva, acurrucarme en el sillón enfrente de la chimenea y leer un buen libro.


Es la tercera vez que viajamos a Asturias en unos pocos años y la verdad es que no nos cansamos de esa zona. Por lo menos yo no me canso de ver las vacas, los prados verdes y la playa con nubarrones de fondo. Me gusta esa imagen. De hecho creo que ya comenté en su día mi deseo de hacer mi propio Doctor Mateo; dejarlo todo en Madrid y marcharme a un pueblecito como el de la serie para vivir allí.  Vale, no lo voy a hacer, ya lo sé, pero muchas veces me dan ganas...

A lo que vamos. Este puente si me tenéis que buscar no lo hagáis donde siempre porque no estaré. Estaré mojándome en Asturias y desconectando del mundo.

¡Pasarlo bien estos días!

lunes, 16 de abril de 2012

Reír por no llorar

No vamos a negarlo, hay veces que nos da por reír cuando lo que queremos hacer realmente es llorar o... morirnos directamente. ¿Por qué? ¿Qué tiene de gracioso estar abierta de piernas en el suelo, estirándote al máximo tratando de llegar a la punta de las zapatillas mientras tus compañeras de clase sudan la gota gorda por hacer lo propio? Pues no sé qué es lo que tiene de gracioso, pero yo reír me he reído de lo lindo mientras sufría dolores en sitios que ignoraba que tenía. Y claro, la cosa no parece muy grave cuando sólo te pasa a ti, pero cuando oyes suspiros, quejidos y risitas por toda la clase y te das cuenta de que estáis todas igual lo ves de otra manera: somos todas unas pavas. Ya está ya lo he dicho. La elasticidad media de mi clase de aerobic es igual a cero, y eso, quieras o no, hace gracia.

Hoy no ha venido nuestra profesora de siempre y la sustituta nos ha dado una paliza increíble. Y no es la primera vez que nos pasa, no. Hace un par de meses pasó algo parecido con otra profesora sustituta que a priori parecía una mosquita muerta (¡¡la madre que la parió!!) y nos dejó que no sabíamos ni dónde teníamos el pie derecho (y por ende tampoco el izquierdo)

Pues eso, que hoy cuando estaba tirada en el suelo haciendo los estiramientos y deseando que viniera alguien a darme un tiro y acabara con mi vida, no he podido hacer otra cosa que reír, e igual que yo estaban el resto de mis compañeras. A eso llamo yo reír por no llorar.

viernes, 6 de abril de 2012

Minimagdalenas con sorpresa

Digo magdalenas porque van en molde de magdalena; y digo con sorpresa por ponerle un poco de emoción al asunto...

En fin, a lo que vamos. Para hacer esta receta necesitamos lo siguiente:


- 4 huevos
- 2 yogures de frutas del bosque (o en su defecto uno de fresa y uno de mora como hice yo)
- 2 medidas de yogurt de harina
- 1 medida de yogurt de maicena
- 1 medida de yogurt de aceite de girasol
- 2 medidas de yogurt de azúcar (la receta original que le dieron a mi hermana tenía más pero le hemos quitado un poco)
- 1 sobre de levadura

Antes de empezar a mezclar los ingredientes hay que poner el horno a precalentar a 170º. En mi horno no tengo esa temperatura, así que lo pongo a 180º con calor por arriba y por abajo.

Echamos todos los ingredientes juntos en un bol grande


Se mezclan hasta que queda una masa uniforme y sin grumos y se rellenan los moldes de magdalena con ella. En esta primera prueba no las llené mucho por si después se salía, pero ahora sé que la próxima vez puedo echar un poquito más para que queden más altas.


La sorpresa:

Le damos un toque de chocolate para alegrar un poquito al consumidor final que no se espera encontrar dentro de la minimagdalena algo diferente (como veis esto de la sorpresa es un poco forzado pero no quería poner de título "minimagdalenas de frutos del bosque con un toque de chocolate en el interior" Lo de la sorpresa llama más la atención...)


Después de preparar todo esto sólo queda meterlo en el horno durante 30 ó 35 minutos. Al principio dejé el horno a 180º pero al cabo de 10 - 12 minutos lo bajé a 165º hasta que las saqué. El resultado final fue el siguiente:


Yo quise adornas las magdalenas con un poco de azúcar glas pero se pueden dejar tal cual que también quedan muy bonitas.


Para terminar diré que esta receta no es de magdalenas como tal, por eso decía al principio que las llamaba así porque iban en molde de magdalenas, sino que es la receta de un bizcocho normal y corriente. Yo me encapriché el otro día y me puse a buscar moldes por todos lados para probar el invento. Al final no quedó mal del todo y seguramente repita.

Con la masa que sobró hice un bizcocho en un molde más grande. Me parecía un crimen tirarlo. Éste quedó tan bonito cuando salió del horno que no me atreví a echarle azúcar por encima...



Si os fijáis bien en la última foto también salgo yo toda sonriente...

¡Buen provecho a todos!