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domingo, 23 de septiembre de 2012

Croacia - Día 2

19 de agosto de 2012

He dormido mejor de lo que había esperado. Parecía que iba a hacer mucho calor pero al dormir con la ventana abierta he llegado a tener incluso un poco de fresco. Cristina y yo hemos dormido juntas en una cama en la que ni nos hemos rozado. ¡Es enorme! Cristina se levanta con el cuerpo lleno de picotazos pero yo no tengo nada. ¡Es mi antimosquitos! Nos levantamos pronto, pero no tanto como Santi quería, pero es que ¡estamos de vacaciones! y también hay que descansar.

Hoy el día lo haremos prácticamente sin coche porque vamos a estar en Dubrovnic. Bajamos andando y callejeando llegamos hasta el centro histórico. Se supone que una vez allí lo bonito es subir a la muralla así que después de dar un mini paseo alrededor nos decidimos a subir. La entrada se puede comprar a precio reducido con un carnet de estudiante (así que si vais a ir y tenéis alguno usadlo siempre que podáis) Cris y yo no tenemos, pero Javi, Santi y Ana usan el de la escuela de idiomas y como llevamos un bote con el que pagamos todo pues nos sale más barato a todos, así que se puede decir que Cris y yo nos beneficiamos de que el resto esté estudiando inglés en la Escuela Oficial. Durante una parte importante de la mañana paseamos por la muralla viendo las vistas y soportando el calor, que es bastante exagerado. No es muy tarde, pero teniendo en cuenta la posición del sol es como si en pleno agosto saliéramos a visitar Toledo a las dos de la tarde.

Un mar de tejas en Dubrovnic

La ventana a Dubrovnic

Cuando bajamos de la muralla a la calle más comercial buscamos como locos un sitio para tomar un refrigerio y sentarnos un rato. Encontramos un bar en un callejón con poca gente, completamente en sombra y con unas mesas altas con taburetes. El sitio, por dentro es, por cierto, muy raro. Como si fuera un bar de copas con la luz muy tenue y  luces de neón  abierto a las 12:30 y en el que te sirven desde nuestras cervezas y refrescos hasta tés, cafés y copazos (lo que me llamó la atención fueron los tés y cafés no pegaban nada) 


Después del refrigerio paseamos un rato por la calle principal y nos encontramos con una fuente gigante con un montón de chorros donde todo el mundo está bebiendo y metiendo la cabeza para refrescarse. El calor es importante. 


Después de eso empezamos a buscar un sitio para comer. Lo normal en estos casos  es mirar un montón de sitios con buena pinta y al final entrar en el peor. Siempre nos pasa lo mismo así que no nos pilla por sorpresa. Comemos en una terraza en un callejón, en una pizzería. No es la mejor comida pero a mí, personalmente no me desagrada. Hay quien no opina lo mismo. 

El ancho de la mesa y el sitio en el que estaba Javi haciendo la foto es todo el espacio que había de pared a pared en el callejón. (Foto: Santi)

Después de comer volvemos con todo el calor a casa, la cuesta que esta mañana hemos bajado ahora toca subirla, así que llegamos todos sudando, pero sudando como no había sudado nunca, ¿eh? ¡Qué horror! Nos cambiamos de ropa y cogemos las cosas para ir a la playa. Hemos decidido ir a la de Copacabana aunque no sabemos muy bien cómo llegar. Cogemos el coche que esta vez le toca a Santi (yo ya he dicho que no quisiera cogerlo en Dubrovnic por las cuestas que tiene) y salimos a buscar la playa. Tardamos un ratito, que pasamos callejeando por calles no muy anchas, todo sea dicho de paso, pero al final llegamos. Desde donde dejamos el coche hasta el agua no creo ni que haya 100 metros. ¡Por fin! Las playas, como ya sabíamos, son casi todas de piedras y ésta no iba a ser menos. Cogemos sitio en primera línea y nos metemos con nuestras cangrejeras para que no nos hagan daño los pies. Esto es fundamental. Nota: No vayáis a Croacia sin zapatillas para las playas. Os salvarán el viaje. El sitio está muy bien, a parte de las piedras, claro. A esta hora ya no hay mucha gente y en el agua se está fenomenal (a mí es que me encanta el agua) Cuando  se va el sol nos cambiamos de ropa y decidimos ir al centro a cenar.

Puesta de sol en la playa de Copacabana

Intentamos encontrar un sitio para aparcar el coche, pero entre que no vemos ninguno y que no sabemos cómo funcionan los parquímetros terminamos, después de casi una hora, dejando el coche en casa y bajando andando al centro. 

Esta mañana paseando por la ciudad hemos visto una terraza con una pinta estupenda donde había raciones de mejillones al vapor, calamares, arrocitos y pescaíto frito y nos hemos propuesto cenar ahí. Damos varias vueltas viendo la ciudad y buscando el restaurante y al final damos con él. Es justo el que tiene una cola más o menos igual de larga que la del INEM. Nos plantamos allí y decidimos esperar. A mí no me habría importado ir a otro sitio a cenar porque hay muchos restaurantes, pero los demás votan por quedarse así que la mayoría gana. 

Por fin nos toca sentarnos, después de casi una hora, y nos atienden muy rápido y muy bien (¡menos mal!) La verdad es que parece que la espera ha merecido la pena. Nos traen la comida muy rápido y cenamos muy bien aunque no ha sido una cena muy abundante. Como antes me han prometido que comeremos un helado después de cenar no propongo pedir ningún otro plato. 

La cenita en la terraza (Foto: Santi)

Después de cenar vamos a por el helado que teníamos pendiente. La costa de Croacia se encuentra justo frente a la costa italiana y hay mucho, sobre todo en alimentación, que recuerda mucho a Italia. Los helados y las pizzas son dos de esas cosas.

De camino a casa, subiendo unas escaleras en un callejón, Cris nos enseña un erizo. Nunca había visto uno en persona y me parece una monada. Intentamos hacerle fotos pero no es tarea fácil y al final nos vamos sin haber conseguido una en la que se le vea bien. El resto del camino lo hacemos sin más visitas inesperadas y llegamos bastante bien a casa. El camino es más corto ahora porque hemos encontrado un camino más directo; también llegamos menos cansados porque hemos encontrado unas escaleras que nos quitan la difícil tarea de subir la cuesta que nos lleva a casa. Ahora sólo tenemos que subir por la cuesta el último tramito. 

El día ya no da más de sí, así que cuando llegamos nos vamos casi directamente a la cama. Mañana hay que hacer maletas y preparar todo para ir a Split, donde pasaremos también dos días. Dubrovnic ha estado bien pero no es tan espectacular como me había esperado, seguramente por culpa de las aglomeraciones de gente en toda la ciudad. En fin, nos vamos a dormir que estamos cansados.


martes, 18 de septiembre de 2012

Croacia - Día 1

18 de agosto de 2012

Llegamos al aeropuerto temprano porque el primer avión sale a las 7:30 de la mañana. A Cristina no le gusta mucho volar, le pone nerviosa. El primer vuelo lo hace entre Javi y Ana, que le dan la mano para que se sienta más segura. Es algo que hacemos siempre que volamos las Pans (para quien no lo sepa, Pans es mi apellido), nos damos la mano. Yo creo que tranquiliza al que vaya más nervioso, no sé. Al poco de despegar nos dan el desayuno. Es el primer desayuno de Cristina en un avión y está emocionada, creo que gracias al desayuno se le ha pasado el susto del despegue.

Llegamos a Munich pronto y nos planteamos coger un autobús al centro, pero le preguntamos a una chica de información y nos mira con cara de "yo no lo haría". Después de un rato de pensarlo y de sopesar las opciones decidimos quedarnos toda la mañana allí. Munich habrá que dejarlo para otra ocasión.

Entramos en una cervecería a tomar algo y a hablar del viaje. ¡Por fin hemos encontrado un hueco para quedar todos y organizar lo que vamos a hacer y a ver durante la próxima semana! Al final la elección de quedarnos en el aeropuerto ha sido buena porque de otro modo habríamos estado bastante nerviosos por si no nos daba tiempo de volver. No son ni las 11:00 de la mañana y tenemos toda la mañana para tomarnos nuestros segundo desayuno del día tranquilamente mientras vemos guías de Croacia.

Sí, ya lo sé, quizás medio litro de cerveza no es lo más recomendable para empezar la mañana, pero oye, ¡estamos de vacaciones!

Después de decidir más o menos lo que vamos a ver y lo que queremos hacer, nos decidimos a pasar los controles para entrar a la zona de tiendas (por lo menos nos podremos entretener con algo) pero a Javi se le antoja salir del aeropuerto para ver qué están haciendo fuera unas carpas patrocinadas. ¡Y menos mal! Cuando salimos vemos que hay bastante movimiento en la calle y que hay muchos stands de publicidad de hoteles, aerolíneas, coches y música. Mucha música. Damos una vuelta por allí y vemos que en los stand ¡están dando regalos! Pero no sólo es que los estén dando, es que tú te puedes acercar y elegir tooooodo lo que quieras. Ay, madre, ¡¡que somos españoles!! ¿Es que esta gente no sabe lo que hace? Cogemos algunas cosas, no lo voy a negar, y cuando salimos del stand nos enseñamos el botín de cada uno. Ahora llega el problema, y es que todos queremos lo que ha cogido el otro así que comenzamos a hacer viajes indiscriminados al mismo stand. Para evitar alargar esto mucho diré que todos acabamos con casi todos los regalos que están dando. ¡QUÉ VERGÜENZA! Eso sí, nos lo estamos pasando muy bien y aún no hemos llegado a nuestro destino...

Volvemos dentro, facturamos, pasamos el control de policía y vamos a la puerta de embarque. Aún queda un rato así que sacamos nuestros bocadillos y comemos allí mismo mientras esperamos.

El segundo vuelo también es tranquilo. A estas alturas ya estamos cansados y Ana y yo lo demostramos con un ataque de risa. No sé por qué pero cuando estamos cansadas nos entra la risa, y hoy hemos madrugado mucho. A Cris le toca esta vez ventanilla así que despega de la mano de Santi únicamente. Lo pasa mal pero es divertido verla porque en lugar de asustarse le entra la risa nerviosa. Empiezo a plantearme si soy mala amiga...

Cuando llegamos a Dubrovnic tenemos un plan de salir rápido del aeropuerto, pero no somos buenos estrategas así que os podéis imaginar que salimos los últimos. Tenemos que cambiar dinero pero nos parece muy caro el cambio que nos dan y al final cambiamos lo justo para ir andando. Santi tiene reales brasileños que quiere cambiar a kunas croatas, pero no cambian esa moneda así que tiene que sacar dinero directamente. Cuando terminamos en la terminal salimos a por el coche. La oficina es muy pequeña y vamos entrando de cliente en cliente. Tenemos dos parejas delante nuestro así que nos toca esperar fuera con todo el calor que hace hasta que nos toca el turno. El coche está a nombre de Javi y como mi nombre va a ir como segundo conductor somos los dos afortunados que entramos al fresquito de la oficina.

Nunca he conducido coches de gasolina y cuando me entero de que el coche es de gasolina estoy tentada de decir que no me pongo de segundo conductor porque no voy a conducir, pero las ganas de conducir me pueden y no digo nada. Eso sí, en mi cabeza no hago mas que pensar “se me va a calar” “se me va a calar”.


Cuando por fin salimos del aeropuerto lo hacemos en dirección a la casa de Dubrovnic. No hemos hecho otra cosa que viajar hoy y en los 20 minutos de trayecto empieza a atardecer. Como vamos sin prisa nos paramos en un mirador a ver el paisaje y esto es lo que vemos.


Volvemos a ponernos en marcha y llegamos a una cuesta enorme que según parece es la que lleva a nuestra casa. Menos mal que Javi me ha pedido sacar el coche él del aeropuerto porque podríamos haber estado toda la noche y yo no habría conseguido subir el coche ni aunque me empujaran, es más, en ese caso habría atropellado a quien lo hubiera intentado sin ningún tipo de duda. 

Desnivel del 25% en la subida. En el círculo rojo se puede ver, además, nuestra casa. (Fuente foto: Santi)

Subimos hasta la mitad más o menos, donde hay una casa con dos señores y nos bajamos a preguntar. No tienen ni idea de a dónde vamos pero como nos ven bastante perdidos y llevamos la reserva impresa con el teléfono, sacan su móvil y llaman para preguntar. ¡Qué amables! Nos dicen que sigamos subiendo la cuesta y que saldrá un hombre a recibirnos. Subimos y por fin llegamos a una recta pero no vemos a ningún hombre. Después de unos metros por la estrecha calle (porque encima las calles son estrechas) vemos a una chica, a la que casi se podría llamar niña, esperando en una puerta y sonriéndonos, así que damos por hecho que hemos llegado. Para Santi y Javi no creo que haya mejor bienvenida que la que nos ofrece porque va sin sujetador y se agacha para hablarnos por la ventanilla. Vamos, que entre la garganta y el ombligo, se le ve todo.

Subimos hasta la casa por unas escaleras empinadas. Es una casa con dos habitaciones con camas gigantes de matrimonio, un salón con dos sofá-cama, un baño, una cocina y una terraza con unas vistas preciosas de todo Dubrovnic. Esperamos a que llegue la dueña de la casa para pagarle y dejarle nuestros datos y después bajamos a comprar algo para desayunar mañana. También aprovechamos y compramos algo de cena porque se nos está haciendo tarde y estamos cansados. Ya tendremos tiempo mañana de salir a cenar. Hoy lo que queremos es acostarnos pronto y descansar.  La casa nos ha gustado pero cuando volvemos con la compra empezamos a ver cosas que no nos gustan tanto y al final no nos resulta tan acogedora como nos había parecido en un primer momento. Hay mosquitos y bichos varios y a mí, personalmente, me pica todo el cuerpo. 

Cenamos en la terraza. La temperatura es perfecta, la compañía buena y las vistas bonitas, pero el cansancio es el cansancio y no podemos olvidar que nos hemos levantado a las 4:30 de la madrugá para coger el avión. Nos merecemos un descanso...

Las vistas desde la terraza

martes, 11 de septiembre de 2012

Una entrevista de cuento


En este blog nunca hablo de literatura porque para eso tengo mi otro blog, sin embargo esta entrevista que hice hace unos meses puede encajar perfectamente aquí. Por eso la pongo. Bueno, por eso y porque me apetece ponerla, claro.

Carmesina y el resto de personajes de cuento que os voy a presentar aquí fueron creados por la pluma de Silvia y por los pinceles de David, Marta y Desiree. Yo, desde luego, estoy enamorada de sus dos libros de cuentos y espero que a vosotros os pase lo mismo después de leer la entrevista.

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Antes de nada hay que tener en cuenta que la entrevista se hizo en junio y que hasta ahora no la he pasado al papel, por eso es posible que leáis que aún no he leído el libro entero o que hasta otoño (como si estuviera lejísimos) no pasan ciertas cosas.

La entrevista como tal no existió, sino que grabé la conversación que mantuvimos Silvia, David y, al principio del todo, también Efrén, emprendedor de ideas frescológicas. Nuestro primer tema a tratar fueron las editoriales y de eso precisamente es de lo que nos habla Efrén al comienzo de la entrevista. Espero que la disfrutéis tanto como yo.

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Efrén: En una editorial grande lo tratarán como un producto comercial: "¿Cuántos libros puedes vender?;  ¿cuánto dinero puedo sacar?." Para nosotros es un planteamiento diferente: "¿A cuánta gente podemos llegar?; ¿cuánta gente se puede sentir identificada con Carmesina?" El negocio viene después. Primero ofreces a la gente la posibilidad de decir: "Me gusta este rollo, me gusta esta manera de ver la vida." Eso es lo que nosotros buscamos. No buscamos vender libros y ya está.

Silvia: Queremos crear una especie de mundo de Los colores olvidados y que a partir de ahí se generen distintos tipos de elementos, ya sean libros u otro tipo de productos. Con el libro Los colores olvidados vimos que realmente había muchos personajes de los cuales se podían hacer otras historias. Se van hilvanando historias diferentes y apostamos por ir por ahí por eso, por crear esa especie de mundo. Ahora estamos preparando el nuevo libro, que también retoma personajes de Los colores olvidados para contarnos su historia. Nuestra idea es ir creando un mundo como Harry Potter, que tiene su propia mitología e historia.  Poco a poco.

Ouat: Me da miedo preguntarte por lo que estáis haciendo ahora porque como no me he terminado el libro…

Silvia: No, no, tranquila. En este libro no es Carmesina la protagonista. Son las princesas Bella y Griselda.

Ouat: Ah, es verdad, lo leí en Facebook.

Silvia: Hemos retomado el cuento que aparece en Los colores olvidados pero te vamos a contar la verdadera historia de cómo sucedió todo eso. Es decir, aquello era un relato, un cuento, y ahora te voy a explicar en un relato un poco más largo cómo realmente las princesas se dieron cuenta de que ellas no querían ser princesas sino que querían ser chicas normales. Es una búsqueda de la propia identidad, de buscar uno mismo lo que quiere ser. Un poco decir: “Vale, esto es lo que me han dicho, (mis padres, en el colegio), pero realmente yo ¿quién soy?” Hay una frase que hay en el libro que da mucho juego que dice: Yo no quiero ser princesa de nadie sino ser la reina de mi propia existencia. 

Ouat: ¿Es un libro más para chicas que para chicos?

Silvia: Puede parecer un libro femenino porque las protagonistas son chicas, pero realmente es de la búsqueda de uno mismo de lo que habla. ¿Por qué los chicos han de ser príncipes? Pues no. Los chicos no tienen que ser príncipes. Son chicos y ya está y cometerán sus fallos como las chicas. Será un relato fresquito, diferente, corto. No tendrá la extensión de La inspiración ni mucho menos. 

Ouat: ¿Qué título tiene? 

Silvia: Por ahora es top secret y no se puede decir...

Las ex princesas Bella y Griselda

Ouat: ¿Y quién puso el nombre de La inspiración dormida? Entre todos también, ¿no?

Silvia: Fue muy complicado. Los colores olvidados salió muy fácil, nos reunimos una vez pero no le dimos muchas vueltas, pero con La inspiración cuando estábamos escribiendo y ellos ilustrando el libro pensábamos "¿Qué título le pondremos? ¿Qué titulo le pondremos?" Claro, ha tardado dos años en publicarse  y ya llegó el momento en que había que decidirse. Hicimos varias reuniones y nada nos encajaba, y al final hice una lista y estaba este título. Yo lo había dejado para el final porque no sabía si me acababa de molar mucho y lo dije por decir. Gustó, pero teníamos nuestras dudas. También buscábamos un título que fuera un poco más adulto, que no sugiriera tanto que era infantil porque es una cosa con la que intentamos luchar ya que siempre se asocia libro ilustrado a libro infantil y no es así. De modo que nos pareció que el título era evocador y un poquito más adulto. Lo más curioso de todo es que cuando estuve escribiendo el libro me hice como un esquema con temas que quería tratar en cada capítulo y revisándolo, justo después de elegir el título, vi que ya había puesto La inspiración dormida como una de las ideas principales. Así que he tenido el título delante durante todo este tipo y no me he dado cuenta.

Ouat: La verdad es que el tema de la inspiración está muy presente durante todo el tiempo. Por lo menos hasta donde he leído.

David ha llegado hace unos momentos y se ha incorporado a la conversación.

Ouat: Carmesina es tuya, ¿verdad? 

David: Sí

Ouat: ¡Estoy completamente enamorada de Carmesina! Me parece una ricura la ilustración. Me parece preciosa. No he leído el libro entero pero las ilustraciones sí las he visto y me encantan. Por ejemplo la que sale ella llorando agarrando unos pinceles en la mano o la que sale ella con la paleta de colores en la mano en plan "aquí estoy yo"


Fuente: facebook Los colores olvidados

David: Sí, es eso justo lo que está diciendo. Bueno ya lo leerás... Y sí, Carmesina tiene algo...

Silvia: Un día lo hablábamos David y yo cuando íbamos a un programa de radio. Yo le dije que no sabía si alguna vez conseguiría escribir un personaje que sea tan chulo como Carmesina y él me dijo que también le pasaba eso. Es lo primero que hemos hecho pero es tan bomboncito el personaje...

David: A parte es que cobra vida sola. No sé si Silvia a la hora de escribir pero yo a la hora de ilustrar lo veo. Es ella la que me dice cómo voy a reaccionar aquí como voy a reaccionar allí, te ayuda mucho. El personaje es como que te habla. Es complicado y es fácil a la vez  porque tiene que expresar mucho teniendo un solo ojo. Siempre es media cara.

Ouat: Yo muchas veces la veo y tengo la sensación de que no le falta un ojo sino que tiene el flequillo cubriéndolo en lugar de un parche.

David: Sí, está hecho un poco adrede. Sabes que le falta un ojo pero que tampoco estés constantemente pendiente de que le falta, por eso se funde el peinado con el parche, para que sea más amable y funcione.

Silvia: Yo creo que es tan guapa que al final no ves el parche.

Ouat: ¿Te fijaste en alguien para dibujar a Carmesina?

David: El diseño de Carmesina es de los más fáciles que han salido. Silvia me pasó el libro de Los colores olvidados, hice un dibujo que aparece en el libro Los colores olvidados que tiene el gato...

Ouat: ¿Que el gato está de pie?

David: Sí

Ouat: ¡Esa imagen me encanta!

David: Pues ése fue el primer dibujo que hice de Carmesina. Se lo enseñé a Silvia y me dijo ¡ES CARMESINA! Y ya está, ha salido Carmesina. En cierta manera con el vestido y demás me fijé en Alicia (en el país de las maravillas), algo así como una versión oscura de Alicia. Pero a parte de eso poquito más. El personaje en sí ya tenía mucha potencia. Como Silvia tampoco especificaba a parte del parche le pregunté ¿rubia o morena? Me dijo: morena Y luego el hecho de ponerle un vestido así fue por ponerle un punto como de cuento. Y salió de ahí el diseño básico. Después ha cambiado la expresión de la cara.

Ouat: Es que ahora se nota muchísimo. Me acuerdo que antes de salir La inspiración puso Silvia una imagen en Facebook y le dije: está súper guapa Carmesina pero está como más madura, y ella me dijo: es que de eso se trata.

Silvia: Me acuerdo que cuando empecé a escribir empezaron a ilustrar en lugar de esperar a que terminara de escribir y en uno de los capítulos me dijo David: "Carmesina es más mayor de lo que yo me estaba imaginando."

David: Claro, ella había escrito en el primer capítulo que Carmesina había crecido pero yo me dije: "bueno, me tomo la licencia artística de dejarla más o menos igual" y cuando llega el capítulo en el que tiene un romance pensé que era muy pequeñita para tener un romance y tuve que redibujar algunas ilustraciones porque la había hecho bajita, cabezona...

Ouat: ¿Cómo dibujas tú, en el ordenador o a mano?

David: Dibujo a mano y después pinto con el ordenador.

Llegados a este punto de la conversación comentamos varias ilustraciones del libro y llegando a las páginas 46-47 aparecieron las musas, que para entendernos son como pequeñas hadas brillantes.

Ouat: Son pechugonas las musas, ¿eh? (Risas)

David: Sí, aquí me regalé. Me apetecía. (Más risas) Sí... Y a parte quería darle ese puntito de "si llegas a esta página, que te dé pistas de que no es tan infantil." Aquí había mucha coña con el tema de las musas. 

Ouat: Es que me han hecho gracia cuando las he visto...

David: Yo pensé "¿qué es lo que me inspira...?"

Ouat: Pues ya está. Está perfecto.

David: Si que me arrepiento de no haber dibujado alguna un poco más gordita... Son todas muy perfectas.

Ouat: Bueno, pero luego Fiamma, la gran musa, sí es más gordita... Además de pechugona (Risas otra vez) 

David: Sí, la idea era que de joven era muy guapa y yo quería transmitir eso. Me inspiré en las mammas italianas.

Silvia: Tendríais que escribir una entrada en el blog explicando estas cosas. Porque claro, yo voy haciendo entradas en el blog de cosas que he hecho pero falta vuestra parte. Saber qué os inspira a vosotros.

Ouat: Y lo deja ahí, ¿eh? Te lo ha soltado así, como si nada...

David: Ya, ya. No es la primera vez que lo hablamos. 

Silvia: Es que a veces una ya no sabe de qué hablar o qué poner en el blog, en el facebook... ¡Por Dios, echadme una mano! (Risas) Menos mal que ya pronto estará el próximo libro y ya volveré a tener qué contar...

Ouat: ¿Está listo para salir ya?

Silvia: Están haciendo la última ilustración ya y luego faltará maquetarlo, hacer la portada... Suponemos que para otoño ya estará. Final de septiembre si todo va bien.

Ouat: ¿Iréis a Madrid esta vez? (para presentarlo)

Silvia: Es que es difícil. Somos muchos para movernos. Somos pequeñitos y no tenemos tanto dinero para mover a todos...

Ouat: ¿Dónde podremos encontrar este nuevo libro? 

David: Ahora ya se pueden encontrar nuestros libros en una sección nueva de libros ilustrados porque antes estaban en infantil o juvenil.

Ouat: ¿Habéis recibido alguna crítica de algún padre o madre que haya comprado el libro al hijo y no le haya gustado el contenido?

Silvia: No, no, la verdad es que no. Cuando en algún San Jordi nos han preguntado yo les digo que yo no lo he escrito pensando en los niños. Se lo puedes explicar o se lo puedes leer, pero un niño, dependiendo de qué edad tenga no se va a leer todo eso. El lenguaje es sencillo pero se tratan temas que a lo mejor los niños no saben cómo enfocar. A mí me gusta advertirlo y al final empiezo a tener dudas de a quién va dirigido porque vienen muchos padres con sus hijos buscando Los colores olvidados.

David: Un día estuvimos hablando con una niña, mientras le firmábamos el libro, de princesas y ella nos lo decía: "a la princesa pelirroja le gustan las mujeres..."

Ouat: A mí eso fue lo que más me llamó la atención, obviamente no por mí sino porque algún niño lo cogiese y pensase "¿Qué está pasando aquí?" Para mí es algo normal, pero los niños...

Silvia: Pues ya verás entonces con el que viene de camino... 

David: A lo mejor en este sí que hay alguien que se pueda ofender por algo. A mí me encantaría. Eso querría decir que hay polémica, ya no por conseguir publicidad para el libro sino por el hecho de que la gente se plantease el porqué esto es malo que su hijo lo lea.

Silvia: Por ejemplo en Corea (que se va a vender allí el libro) hay algunos relatos que no quieren porque culturalmente no encajan y en Chile había polémica porque no sabían si poner el de las princesas, pero al final se ha quedado.

Ouat: ¿En el nuevo libro salen otros personajes de Los colores olvidados?

Silvia: Salen Bella y Griselda y se hacen guiños a otros personajes, lo que pasa es que no hay ninguno que tenga muchísimo peso. Si conoces los personajes de Los colores los guiños que salen te harán mucha gracia. 

Ouat: ¿Qué os habría gustado que os preguntara en esta entrevista?

David: No sé, como nunca me he planteado que me entrevisten... Tampoco sé qué has preguntado, como he llegado a media entrevista...

Silvia: (Risas) ¡¡Qué morro!! Es que es muy difícil esta pregunta. No sé...

Ouat: "Pasan palabra" los dos... Bueno, pues por mi parte nada más. Muchas gracias por vuestro tiempo.

David: Muchas gracias a ti por venir.

Después de esta conversación Silvia y yo pudimos disfrutar de una agradable comida en la que continuamos con nuestra charla sobre libros, editoriales y blogs. Desde luego puedo asegurar que pasé muy buen rato con ellos y que me encantó saber algo más de Carmesina y sus amigos. No sé vosotros pero yo estoy deseando leer el próximo libro... Por cierto, no perdáis mucho de vista el blog que en breve tendremos un sorteo (y hasta aquí puedo contar...)

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Enlaces de interés:


Mi reseña de Los colores olvidados
Mi reseña de La inspiración dormida

domingo, 9 de septiembre de 2012

Croacia

Hace ya dos semanas que volví de Croacia y aún no he empezado con el diario de viaje así que para ir abriendo boca os dejaré algunas fotillos que saqué por allí. Espero no tardar mucho en poner letra a todas las imágenes...

Un mar de tejas en Dubrovnic

Split de noche (un pueblo precioso más que recomendable)

Slunj (una casita con mucho encanto)

Plitvice (parque nacional)

Zadar (excursión en barco privado. No nos merecemos menos)

Venecia y sus canales


Esta semana que viene tengo que organizar las fotos del viaje y ponerme con la escritura... A ver si consigo hacer todo lo que quiero hacer en el blog...


jueves, 6 de septiembre de 2012

No creo que en el destino ¿o sí?

Me niego a pensar que tenemos todo escrito en esta vida y que las decisiones que tomamos las tomamos porque está escrito que las tomemos. Sin embargo hay veces que no puedo evitar pensar 
 
-Esto ha sido cosa del destino 
 
No sé, igual es como cuando digo:  
 
-¡Dios mío! 
 
Que no es más que una expresión aunque realmente no crea en ella. No creo en Dios y por lo tanto que yo diga "¡Dios mío!" no es más que una expresión sin más significado. Sin embargo (el segundo sin embargo en poco más de tres líneas) no estoy segura de que sea lo mismo que con el destino. Creo que me estoy liando. 
 
Hoy he bajado en la hora del descanso a la calle. Mi primera idea era la de bajar al parque a leer al sol sentada en un banco como llevo haciendo toda la semana, pero en el último momento me he dicho que también podía subir andando a Colombia para mirar una tienda de decoración y al final es lo que he hecho. He dejado el libro en el trabajo y me he ido. Cuando ya volvía al trabajo después de mi paseo me  he encontrado con un chico joven, de mi edad más o menos (tengo 31), quizás un poco más joven, que me ha parado para preguntarme si podía comprar un litro de leche para su hijo en la farmacia. La leche de continuación es cara y no ha encontrado a nadie que se la comprara.  
 
¿Cómo podía negarme si estoy viendo crecer a mi sobrino día a día y la leche era para un niño dos meses más pequeño que él? Así pues hemos bajado juntos la calle hasta llegar a la farmacia sólo para ver que estaba cerrada. Ya estábamos en mi barrio y le he propuesto ir a la que conozco yo pero, aunque estaba abierta, no tenían la leche. En la tercera farmacia por fin la hemos encontrado; él la ha cogido y yo la he pagado. 
 
El hijo de este chico tomará leche durante una semana gracias a mí, pero ¿qué pasará la semana que viene? ¿Y la siguiente? Me alegro de haber podido ayudarle pero me jode no poder ofrecerle más que lo que ha costado la leche. A él, a su mujer y a su hijo. A mí ahora mismo me va bien, tengo un trabajo, me acabo de comprar una casa (de la EMVS) y un coche (de segunda mano) y por ahora puedo hacer frente a los pagos, pero sé que en el caso de quedarme sin nada no tendría que recurrir a pedir en la calle. ¿Qué situación estamos viviendo en España si una pareja de 30 años tiene que pedir dinero en la calle? Yo sé que tendría la ayuda de mi familia y de varios amigos y yo me pregunto, ¿este chico o su novia no tienen unos padres que cuiden de ellos, unos hermanos que les ayuden de alguna manera o unos amigos que le compren leche a su hijo? No sé, cada persona es un mundo y cada mundo tiene su historia, pero a mí, que estoy siempre rodeada de mi familia y de amigos (de los pocos y buenos, ya sabéis) me cuesta trabajo creer que alguien pueda llegar a estar tan solo.  
 
Y ahora me pregunto:  
 
-¿Ha sido esto cosa del destino?  
 
Pues no lo sé. Nunca lo sabré. El parque al que bajo a leer cuando hace bueno está en la misma calle en la que me ha parado el chico pero un poco más abajo así que es posible que hubiera pasado por allí en algún momento. O no.  
 
Ya no sé si creo en el destino o no, pero lo que sí sé es que hay momentos en los que pienso que esta vida es una mierda. Espero que ahora el destino me tenga preparado algo que me haga cambiar de idea.

martes, 4 de septiembre de 2012

De cómo la lié de madrugada

Pues resulta que un día que mis padres no estaban mi hermana pequeña y su novio se quedaron a dormir en casa. Ellos dormían en la habitación de mis padres y yo en la mía, claro. Era verano y la ventana estaba abierta. Recuerdo que estaba soñando pero no recuerdo qué, pero lo que sí que recuerdo fue que, de repente, empezó a oler a quemado en el sueño y eso de que haya olores en los sueños no es muy real para mí, así que me desperté de golpe con la certeza de que olía (y mucho) a quemado. 

Quizás soy una alarmista, no lo sé, pero el caso es que olía demasiado fuerte como para estar lejos el fuego. Olía como si el incendio estuviera en mi propia casa. Me levanté corriendo y miré por la ventana. El barrio estaba en completa calma. Era de noche pero el día empezaba a clarear. Salí de mi habitación y repasé, habitación por habitación, enchufes y ventanas, por si veía algo o sentía más fuerte el olor, pero nada, al asomarme por las ventanas de toda la casa no había olor a humo pero al ir de una habitación a otra, sí. 

Como después de un rato no encontré nada y en la calle no había ni un ruido, ni un coche de bomberos, ni un vecino gritando ¡FUEGO!  decidí que lo mejor era ir a despertar a mi hermana y mi cuñado e ir a buscar el fuego. Que oye, el olor estaba ahí y desde luego tenía que venir de algún lado. Llamé con cuidado a la puerta hasta que se despertaron (no fuera a ser que se sobresaltaran) y les dije lo que pasaba. 

-Vamos a la calle a ver qué ha pasado. No sea que el fuego esté en el edificio, nos acostemos y luego no nos de tiempo a salir...

A lo que Javi contestó algo así como que si estaba de coña. Pues no, no estaba de coña, y cinco minutos y nueve pisos por la escalera más tarde pudo comprobar que era verdad. No estaba bromeando. 

¿Y por qué por la escalera? Pues porque todo el mundo sabe que no se tiene que usar el ascensor en caso de incendio. Me parto. Total, que cuando llegamos a la calle Javi nos hizo saber que, con los "nervios" y las "prisas" por salir del "incendio", había podido coger todas sus cosas de valor, esto es, su PSP. Os podéis imaginar que desde entonces tenemos un cachondeo importante con esto y cada vez que sale el tema de salir corriendo o con prisas de algún sitio le preguntamos si lleva la PSP. En fin, que me voy por las ramas. Al poco de dar vueltas por el barrio vimos que había un contenedor de papel quemadísimo y con un montón de charcos al lado, es decir, los bomberos ya habían estado allí antes de que yo me despertara, y sorprendentemente, no me había despertado con las sirenas. Así que con las mismas volvimos a casa, esta vez en ascensor, que ya era seguro y nos volvimos a meter en la cama un ratito más.

A partir de ese día he procurado no alarmar a nadie en lo relativo a los fuegos y he mantenido la calma cuando he visto un coche de bomberos llegando a mi barrio, pero eso sí, la historia nos sirve para tener algo que contar y pasar un buen rato cada vez que lo recordamos.